lunes, 11 de noviembre de 2024

LAS RELACIONES INFLUYENTES NO SOLO TE GARANTIZAN ÉXITO, TAMBIÉN PUEDES GANAR EL PARAÍSO...

Mis queridos amigos y hermanos,


     

     Existe una reflexión de Arthur Laffer que dice: 

“No es lo que sabes, sino a quién conoces.” 

      Sin embargo, podemos ampliar esta idea para darle un mayor alcance.  Muchas veces, para alcanzar una posición de relevancia o un estatus privilegiado, no basta con nuestra capacidad intelectual o profesional… 

     ¡No se trata únicamente de nuestros atributos personales o de nuestra vasta experiencia, sino más bien de a quién conocemos y qué tipo de relación tenemos con esa persona influyente!

     No es un secreto que, en el mundo de los negocios o en la vida profesional, sin importar el ámbito, el éxito depende en gran medida en nuestra habilidad para construir relaciones con personas que pueden ayudarnos a sobresalir. Sin duda, cultivar relaciones nos otorga un valor agregado a largo plazo.

     Lamentablemente, muchas personas confían únicamente en su conocimiento y en el dominio de su oficio como su única fuente de éxito. Invierten tiempo y esfuerzo en su formación técnica y especializada con la esperanza de alcanzar una posición relevante, o quizás, escalar en el ámbito social o  económico. No obstante, a pesar de su capacidad, talento y credenciales, sus aspiraciones se ven frustradas por la ausencia de un "Padrino." Alguien con influencia que les abra las puertas.  

     Un viejo compañero de estudios me contó una anécdota sobre un joven que visitó a su amigo rico. El padre de su amigo era el gerente general de la quinta compañía más grande del mundo. El joven, ansioso por recibir consejos sobre cómo triunfar en el mundo empresarial, le preguntó al hombre cuál había sido su estrategia para alcanzar ese puesto tan importante.     

El padre del amigo le respondió con franqueza: 

-«Hijo, descubrirás que el éxito está en las relaciones.»

     El joven, esperando una  respuesta más elaborada, creyó que debía haber un secreto más concreto para alcanzar el éxito. 
    Más adelante, mientras disfrutaban de la velada, volvió a preguntar:
 
«Señor, tiene usted una magnífica propiedad y un gran estilo de vida. ¿Qué consejo le daría a un joven que desea prosperar?»

     Esta vez, el hombre respondió con cierta impaciencia:

-«El éxito radica en las relaciones que construyas a lo largo de tu vida. Se trata de las personas que conoces y de las que te conocen. Piensa en ello y te irá bien.» 

     Al final de la cena, aún inquieto y esperando con ganas una fórmula secreta, el joven preguntó por tercera vez:

«Señor, ¿podría ser más directo y compartir conmigo el verdadero secreto de su éxito?»

     Visiblemente molesto, el hombre le contestó:

-«Muchacho, me has preguntado lo mismo tres veces. Si fueras mi empleado, te habría despedido a la segunda, pero como eres amigo de mi hijo, te responderé una vez más:  todo es cuestión de relaciones.  No es sólo a quién conoces, sino qué tipo de relación construyes con esas personas influyentes. Es cómo te ven y cómo te presentas ante ellos. ‘Tú escribes tu propia historia a través de tus acciones, la calidad, profundidad y autenticidad de tus relaciones. Tu historia puede ser la razón por la que alguien decida hacer negocios contigo o recomendarte a otro.  Las relaciones lo son todo, pero, al parecer, no quieres escuchar eso.»  
  
     Me imagino que el joven aprendió una lección que nunca olvidaría. 

     Lo curioso es que, aunque este muchacho ignoraba o desconocía esta "fórmula secreta" sobre la importancia de las relaciones con personas influyentes, esta práctica ha sido efectiva desde la génesis del hombre sobre la faz de la Tierra. De hecho, incluso para alcanzar “la eternidad” o el muy anhelado y codiciado “paraíso celestial” meta de todo creyente de la fe cristiana. 

     ¿Lo dudas? Déjame contarte una historia…

     Hace más de dos mil años existió un personaje muy particular. No se destacó por su talento, inteligencia, ni pensar en su calidad humana. No fue un héroe de batallas épicas ni un líder social preocupado por los desposeídos de la época. En realidad, era un simple “ratero.” Un delincuente que vivió al margen de la ley. Su oficio consistía en cometer tropelías, saqueos, ser inquilino de las cárceles, y quizás hasta llegó a asesinar personas. Según algunos escritos apócrifos, este personaje tan especial tenía por nombre: “Dimas.”


     ¿Qué hace especial a este personaje tan pintoresco?…

  

     A pesar de haber llevar una vida criminal, actuando fuera de la ley, recibió la promesa más valiosa: la salvación y el galardón de la eternidad. Su historia fue registrada por testigos presenciales, y Lucas, un médico de la época, la plasmó en el libro canónico que lleva su nombre en las Sagradas Escrituras


     El relato bíblico narra que, mientras Jesús estaba clavado en la cruz, este malhechor, que al principio se burlaba de Él, se arrepintió.  Al escuchar la irreverencia e injuria del otro ladrón crucificado, lo reprendió diciendo:

     “ ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?… Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más este ningún mal hizo." 


     Entonces, con humildad, le dijo a Jesús:

 «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.»… (Lucas 23:39-42).

  

     Solo unas pocas palabras de este “forajido de profesión” bastaron para recibir la mayor promesa de salvación. Jesús escuchó su súplica, y extendió una invitación que muchos desearíamos escuchar:

     «De cierto te digo hoy, que estarás conmigo en el paraíso.» (Lucas 23:43).  

     Desde ese preciso instante, su historial delictivo dejó de importar. Jesús, con la autoridad que le fue dada por el Padre, tenía el poder de otorgarle el acceso al paraíso celestial.

 Porque así como mi Padre hace que los muertos vuelvan a vivir, así también yo le doy vida a quien quiero. Y mi Padre no juzga a nadie. Es a mí, que soy su Hijo, a quien le ha dado ese poder, para que todos me honren como lo honran a él.” (Juan 5:21-30).


     Indiscutiblemente, este “delincuente común” no fue salvo por sus méritos, ni por su encarnizada lucha predicando el evangelio. No fue un líder espiritual ni un defensor de la fe. No tenía credenciales religiosas, pero su encuentro con el dador de la vida, y la nobleza de un corazón compungido y arrepentido fueron suficientes para recibir la invitación celestial

  

     Si algunas vez pensamos que, al partir de este mundo, seremos invitados al paraíso celestial por nuestros propios esfuerzos, estamos equivocados. La salvación o el paraíso celestial no se obtiene por nuestras obras, nuestra fe,  nuestra afiliación a una doctrina, nuestro bautismo o por haber hecho la primera comunión. No será por nuestra filantropía o  por las magnánimas obras terrenales, por haber sido grandes líderes espirituales. Solo podremos entrar en el paraíso celestial, si Jesús nos invita, si Él nos concede el perdón. 

    

     Imaginemos por un momento a “Dimas, el malhechor” en el paraíso celestial, ante las miradas atónitas y desconcertadas de los apóstoles, ancianos y hasta de los mismos ángeles… Buscan en los registros celestiales, descubren su larga carrera delictiva en la Tierra. Que nunca perteneció a una iglesia, nunca fue bautizado, nunca recibió estudio bíblico, nunca diezmó, nunca fue azotado ni perseguido por predicar el evangelio. Sin embargo, está allí, como un invitado especial. Imagino que la curiosidad de los apóstoles, ancianos y mártires de la fe, los impulsará a preguntar:
 
     ¿Qué haces aquí?, ¿Quién te dejó pasar?… ¿Creemos que estás en el lugar equivocado?…¿Cómo lograste eludir la seguridad?… 

     Solo imagino a Divas, el ladrón, decir con voz sosegada y tranquila: 

     «¡No tengo idea, pero el Señor que estaba crucificado junto a mí  me dijo: “que hoy estaría aquí con Él.”»

     Indudablemente, las relaciones con personas influyentes pueden ser cruciales para alcanzar nuestras metas terrenales, y, al igual que en el caso de Dimas, también pueden determinar nuestro destino eterno: la invitación al paraíso celestial. Como dice el proverbio:

"Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.” (Proverbios 12:26)

     Esta enseñanza se complementa con la filosofía de Brian Tracy:
 
     “El 85% de nuestro éxito en la vida depende de la calidad y cantidad de relaciones interpersonales que construyamos con personas influyentes.”  

       Y sobre todo, con las palabras de Jesús:

     “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino es por mí.” (Juan 14:6)


     “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis 3:20-21)… 


     Después de esta promesa, el apóstol Juan nos deja una advertencia:

      “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” (Apocalipsis 3:22). 



 ¡Dios los bendiga rica y abundantemente!


Frank Zorrilla

 


miércoles, 30 de octubre de 2024

HUELLAS GENETICAS QUE SE OCULTAN. "Ecos de una relación sentimental..???"

Mis queridos amigos y hermanos,


    

rastros de ADN masculino en el cerebro de la mujer
     Ciertamente la ciencia ha avanzado exponencialmente  en las últimas tres décadas, ofreciéndonos mayor comodidad, satisfacción y entretenimiento. Este progreso no solo se refleja en la tecnología, con dispositivos inteligentes que facilitan nuestra vida diaria, sino también en diversas disciplinas como la biología molecular, que estudia el ADN, los cromosomas  y los genes. Además, la nanotecnología médica y la medicina nuclear han permitido entender mejor el comportamiento de las células dentro del organismo. 

     Definitivamente, el conocimiento científico está en su punto más alto. Sin embargo, mientras celebramos esa curva positiva que nos brinda la ciencia, teólogos y estudiosos de las Escrituras se sorprenden al ver cómo la ciencia comienza a revelar, de manera tangible, pragmática y medible, verdades que estaban enterradas bajo una espesa capa de indiferencia, desconocimiento, y sobretodo, de ignorancia. Aunque estas verdades yacían inertes ante nuestros ojos, ahora emergen en el mundo esotérico.  


     Uno de estos descubrimientos en la biología molecular es el “microquimerismo sexual”, un fenómeno en el que células con material genético masculino se incorporan o integran al organismo de una mujer y pueden permanecer allí durante años o incluso décadas.  


    

microquimerismo fetal
     El microquimerismo no es un concepto nuevo; se ha estudiado anteriormente en el contexto del embarazo, donde células del feto pueden permanecer en el cuerpo de la madre, lo que se conoce como “microquimerismo fetal.” 

     Sin embargo, lo que ha despertado un gran interés es la posibilidad de que, durante las relaciones sexuales, fragmentos de ADN de la pareja sean absorbidos por el cuerpo femenino. Este hallazgo se descubrió accidentalmente en un estudio sobre la transmisión de enfermedades genéticas entre madres e hijos. Los investigadores encontraron resultados inesperados, lo que los llevó a cambiar el enfoque de su investigación. 

    

     En un estudio realizado por la Universidad de Seattle y el Centro Fred Hutchinson para la investigación del Cáncer, se analizaron muestras cerebrales de 59 mujeres.

     Sorprendentemente, 37 de ellas (el 63%) presentaban células masculinas en su cerebro. Lo que desconcertó a los científicos fue que algunas de estas mujeres nunca habían estado embarazadas, por lo que no podían haber adquirido estas células de hijos varones. 


     Para resolver este gran enigma o acertijo científico, se consideraron diversas hipótesis, como abortos espontáneos o inducidos, transferencia celular de un hermano a través de la madre, o la huella genética de un gemelo no nacido. Sin embargo, la alta proporción del fenómeno llevó a los investigadores a considerar otra posibilidad: la absorción de ADN masculino a través de relaciones sexuales. Finalmente, tras investigar el ámbito íntimo o sexual de las participantes en el estudio, se dieron cuenta de que todas las que tenían fragmentos de ADN en sus cerebros, tenían en común ser sexualmente activas y haber tenido múltiples parejas sentimentales. 

  

¡Los investigadores plantearon entonces una teoría relevante para todos los casos: que los microquimerismos se crean también a través del sexo! 


     La teoría plantea que la pared vaginal puede absorber parcialmente los espermatozoides, incorporando su material genético al organismo femenino. Esto sugiere que el ADN de parejas sexuales podrían permanecer en el cerebro de la mujer durante décadas, incluso más de 50 años en algunos casos. 


     Las implicaciones de este descubrimiento son amplias y aún no se comprenden en su totalidad. Desde una perspectiva biológica, se abre un nuevo campo de estudio sobre la transferencia genética y su impacto en la salud humana. Además, se ha sugerido que estos fragmentos de ADN podrían  influir en la biología femenina, incluyendo las enfermedades autoinmunes y  neurodegenerativas. 


     Más allá de la biología, este hallazgo también plantea interrogantes sobre la moralidad sexual y las posibles consecuencias de la promiscuidad. ¿Podría este fenómeno reforzar la importancia de la abstinencia o la monogamia desde un punto de vista biológico y no solo cultural o religioso?

  

     Lo más asombroso sobre el microquimerismo sexual, es que la Biblia, un libro escrito hace milenios, ya nos advertía sobre las consecuencias de la promiscuidad y la unión física entre hombre y mujer. Como dijo Lord Kelvin: “Cuanto más avanzo en mis investigaciones científicas, más me convenzo de que la ciencia excluye el ateísmo.”


     En 1 Corintios 6:15-18 encontramos lo siguiente:¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque Él dice: «LOS DOS VENDRÁN A SER UNA SOLA CARNE.» 


  

Legalización de la poliandria en Sudáfrica
     Aunque el apóstol Pablo hablaba de la unión con una mujer que ejerce la prostitución, el concepto de una sola carne implica una fusión integral o la unificación entre dos personas, no solo a nivel físico, sino también emocional y espiritual. Esta unificación transciende lo físico, simbolizando un compromiso, unión integral y total en el matrimonio a lo largo de la historia en distintas culturas. Esta idea refuerza la seriedad con la que Pablo veía las relaciones humanas, destacando la profundidad y responsabilidad que conlleva la unión entre dos personas.  
 

     Desde una perspectiva psicológica, estudios como el realizado en la Escuela de Medicina de Dunedin en el 2013.  sugieren que la actividad sexual frecuente con múltiples parejas podría estar asociada con un mayor riesgo de problemas de salud mental. Los especialistas han planteado que la posible contaminación genética  en la mujer podría influir en su bienestar emocional. 

     Este concepto psicológico al que hacen mención los expertos, se relaciona con el microquimerismo sexual  y la influencia que el ADN de diferentes parejas sexuales puede tener en el cuerpo y mente de la mujer, añadiendo una capa de complejidad a la comprensión de las relaciones humanas y la conexión entre cuerpo y mente. 


     Jesús mismo dijo: “Serán una sola carne.” (Mateo 19:5)

    

     La Biblia, en el libro de Números utiliza el término “contaminación” para referirse a la mujer que tiene relaciones sexuales con un hombre que no es su esposo. (Números 5:29-31 ). Esta elección de palabra subraya la gravedad con la que se veía este acto en el contexto cultural y religioso de la época, y podría tener correlación con el concepto moderno de "microquimerismo sexual". 

     Además de la connotación física, esta contaminación”  que menciona la Biblia, también podría interpretarse como una referencia a la alteración emocional y mental de la mujer. lo que implica que, las relaciones sexuales con diferentes parejas y fuera del matrimonio pueden causar conflictos internos y consecuencias negativas en el bienestar psicológico, lo cual se alinea con advertencias sobre la promiscuidad.  


        En Proverbios 6:32-33 leemos:  

“Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace. Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada.” 


     La frase "Su afrenta nunca será borrada" podría interpretarse de manera simbólica y hasta científica, considerando que el ADNde parejas sexuales anteriores podrían permancer en la mujer durante décadas. 

    

     Si bien la Biblia no menciona explícitamente efectos psicológicos en la mujer por tener relaciones sexuales con diferentes hombres, sí enfatiza la fidelidad y la integridad como pilares fundamentales para una vida plena. Esto sugiere que las decisiones en el ámbito sexual pueden impactar no solo la moralidad, sino también la salud emocional y física. 


      El microquimerismo sexual es un descubrimiento que sigue generando debate y estudio. Mientras la ciencia avanza en su comprensión, las antiguas advertencias bíblicas sobre la moralidad sexual, la fidelidad y la integridad como valores esenciales para una vida plena y armoniosa cobran una nueva dimensión. ¿Será que, una vez más, la ciencia confirma principios que la humanidad ha conocido desde tiempos remotos?...


 «Puedo afirmar con toda decisión que la negación de la fe carece de toda base científica. A mi juicio, jamás se encontrará una verdadera contradicción entre la fe y la ciencia.» Robert Millikan, premio Nobel de Física en 1923.




¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!


Frank Zorrilla