lunes, 6 de mayo de 2024

NUESTRAS HUELLAS EN EL CAMINO COMO ESTELAS EN EL MAR

Mis queridos amigos y hermanos,


    

     Cuando apenas era un adolescente, me encantaba escuchar un poema interpretado por ese gran artista español, Joan Manuel Serrat; aún cuando quizás, la poca madurez de los años, no me permitieron reflexionar en sus savias estrofas, sus sofisticados e intrincados versos y el profundo mensaje que encierra su elegante prosa. Hoy, con la calidez y la pausa de los años, me detengo a meditar en esta meta poesía lírica inspirada en la vida misma para robarle tiempo a los años. Me refiero al poema: “Cantares” escrito por el célebre poeta español: Antonio Machado. 


     Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
'Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…'

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
'Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…'

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
'Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…'

Golpe a golpe, verso a verso.”


(Antonio Machado)


  

     La poesía lírica se caracteriza por la introspección y la expresión de los sentimientos, y el poeta en sí, no narra una historia propiamente dicha, sino que expresa una emoción determinada a través de simbolismos. Utiliza la parte emotiva del ser humano en los intrínsecos caminos que ofrece la vida y sus pisadas mientras vive en estado de conciencia. 

  

   

     En estos versos, se nota que el poeta, de manera metafórica, semántica y emotiva nos invita a considerar la vida como un viaje en el que cada paso, es una oportunidad parar crear, dar amor y aprender; en lugar de aferrarnos a la gloria, a las nostalgias o a las memorias de los demás. Es una profunda reflexión sobre el paso del ser humano por el mundo y la importancia de la experiencia personal por encima de la fama o el reconocimiento eterno. ¡Todo pasa, y todo queda!… Y en última instancia, el poder de nuestros actos queda afectado cuando nuestra libertad y situación para tomar decisiones se ven reducidas a un espacio-tiempo. 

   

     No existe algo mas inútil que quedar rezagados en nuestras memorias mientras nos perdemos la gloria de un tiempo presente que, además de ser fugaz, es también, efímero; el mundo seguirá su marcha inexorablemente y nada remediamos con un pasado que no tiene retorno.  A pesar de los golpes que da la vida, debemos proseguir el rumbo sin detenernos, porque la vida es una obra de teatro donde las escenas no permiten ensayos. ¡Todo pasa, y todo queda, solo quedan las memorias de nuestras travesías en el viaje de la vida!…

    

     ¡Fuimos creados para ser felices! Pero nos complicamos la existencia eligiendo un dualismo patético: ser condicionales y circunstanciales. Condicionales al afecto y circunstanciales a los momentos. Olvidamos lo frágil que es la vida y obstinadamente nos empeñamos en viajar con equipajes emocionales pesados que no nos permiten disfrutar el camino. ¡Somos como burbujas de jabón!… Soplos de vida que con el tiempo se desvanecen y dejan de existir. Procrastinamos el vivir el aquí y el ahora; viviendo preocupados por lo que nunca tendremos, por lo que nunca podremos, por lo que nunca lograremos. ¡Descuidamos el disfrutar del viaje, sólo pensando en el destino!… Mientras, se nos va la mitad de la vida planeando y postergando, y desafortunadamente, gran parte del placer de vivir la ignoramos. ¡No postergues la felicidad mientras caminas en los senderos de la vida!

    

     Este poema nos recuerda que, la vida es: lo que nos va aconteciendo mientras vamos haciendo otros planes. La dinámica continua su curso indetenible en los procesos de cambio; esto es así porque mientras planificamos ser padres, los hijos van creciendo, luego queremos rectificar como abuelos lo que no hicimos como padres, postergamos el afecto hasta que reconocemos la ausencia…¡Ríe todos los días aunque no sepas por qué! ¡Ama todos los días aunque no comprendas las razones!

    

     En los senderos de la vida lo más importante no es lo que hacemos, sino en quién nos estamos transformando mientras lo hacemos. Nos preocupamos por sandeces y ligerezas del camino y en la meta o destino, pero nos olvidamos de reír, de cantar, de gozar los momentos que nos inspiran, de los momentos que nos fortalecen, de los momentos que nos da la experiencia para no volver a cometer los mismos errores. ¡Nos pintamos de sol, ignorando que también el astro luz tiene su ocaso donde su luz se quiebra!… ¡Aquí sólo estamos de paso, luego retornamos a casa; donde moran las estrellas!

     ¿Para qué nos sirve vivir en amargura, en tristeza y seguir lamiendo las heridas y cicatrices que nos dejó el pasado? ¿Para qué malgastar el tiempo en huellas que no detendrán al tiempo?… 

   

     Nuestro tiempo en esta Tierra es tan corto, que detenernos a pensar en lo pasado, es correr a atrapar el viento y restarle tiempo al presente. Olvidamos que para disfrutar de la vida se necesita el  hoy; y el hoy es el día del resto de nuestros días para ser felices. No obstante, nos complicamos la existencia al tratar de cambiar a los demás y no a nosotros mismos. Somos artistas y nuestras circunstancias nos ofrecen pinceles para dibujar vidas grandiosas llenas de exquisitos frutos, más nuestras decisiones estropean lo que puede ser nuestra obra maestra.¡Somos lo que pensamos, y la felicidad de la vida depende de la calidad de nuestros pensamientos!      

    

     Las Sagradas Escrituras como manual de vida nos insta a caminar los senderos de la vida en congruencia y propósito de los planes divinos. Nos advierte que, “ancho y espacioso es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por el.” También nos percata que, en el mundo tendremos aflicciones, pero el gran apóstol Pablo nos sugiere vehementemente: “Sean agradecidos en Toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18).


      “Porque veo al final de mi rudo camino, que yo mismo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas.” Amado Nervo.

    

     Caminante, si al virar la vista atrás te das cuenta que las sendas que has recorrido han sido espinosas, escarpadas y abruptas, ¡no desmayes! Siempre podemos reivindicarnos y ser mejores arquitectos para seguir en el camino del éxito, de la felicidad y de la confraternidad, recordemos la promesa del gran Maestro:"¡Yo soy el camino, y la verdad y la vida…Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar!”


¡Dios los bendiga rica y abundantemente!


Frank Zorrilla