Mis queridos amigos y hermanos,

Debido a esta maravillosa doctrina política, los atenienses hablaban de democracia, como "el gobierno del pueblo". Un sistema donde el pueblo es sujeto activo de la política y su futuro, y en donde se pone la función del poder público a su disposición y servicio. De hecho, éste es su significado etimológico, aunque el sistema sólo implica la democracia representativa, ya que la democracia directa no existe técnicamente en los tiempos actuales.


Es importante señalar, que aún en las grandes naciones donde existe la democracia representativa como forma de gobierno, se encarcelan las ideas haciendo uso de una herramienta clave para controlar los medios, “la censura”. Herramienta que todos los sistemas que han existido la han usado en su momento para delinear y proteger su filosofía; ya sea monarquía, oligarquía, democracia y/o república. Pero no nos confundamos, también se usa la censura a nivel particular para delimitar o suprimir cuando una opinión no está acorde con ciertos principios que obedecen a intereses creados. ¡Esa es la norma de la sociedad en que vivimos!
¿Existe una verdadera democracia en algún país del mundo?... La respuesta es: ¡No! ... No existe como tal. “El pueblo no manda, se gobierna.” Expresión Maquiavélica que agrieta los fundamentos de la llamada: “Democracia representativa” que ostentamos con tanto orgullo.

Este es precisamente el efecto mágico de la democracia; la ilusión óptica de que el pueblo tiene dominio y decisión sobre la elección de un candidato. Cuando en realidad, la elección es contaminada y el pueblo es burdamente engañado por el poder económico de un grupo influyente que usa sus recursos financieros para manipular al electorado a través de campañas políticas conscienciales (apelando a la emotividad y la necesidades del pueblo) empleando la publicidad cómo medio propagandístico hasta llegar al poder. Esto sin mencionar los fraudes y el cabildeo (debido a éste factor, las campañas políticas son tan costosas).
Tengamos presente que los políticos, "jamás combatirán la pobreza porque necesitan de ella para ganar las elecciones".
Y aquí la pregunta, ¿Por qué gastar tanto dinero en una campaña electoral, si la finalidad es servir al pueblo?...
Porque obedece a diversos intereses particulares, y no necesariamente lo que beneficia a la gran mayoría representado por el pueblo. Carlos Gaviria, de una forma magistral, supo esclarecer las verdaderas razones: "Cuando un candidato invierte millones y millones en su campaña, éste no es un candidato, es un empresario. Y como empresario al fin; cuando sea presidente, senador, diputado o alcalde, sólo pensará en pagar su deuda a los que financiaron su campaña y sacar lucro provecho de su puesto...En lo que menos pensará, es en la gente que votó por él". Recordemos que, “¡el poder corrompe; a mayor poder, mayor corrupción!”.
Porque obedece a diversos intereses particulares, y no necesariamente lo que beneficia a la gran mayoría representado por el pueblo. Carlos Gaviria, de una forma magistral, supo esclarecer las verdaderas razones: "Cuando un candidato invierte millones y millones en su campaña, éste no es un candidato, es un empresario. Y como empresario al fin; cuando sea presidente, senador, diputado o alcalde, sólo pensará en pagar su deuda a los que financiaron su campaña y sacar lucro provecho de su puesto...En lo que menos pensará, es en la gente que votó por él". Recordemos que, “¡el poder corrompe; a mayor poder, mayor corrupción!”.

De ahí, la prohibición de orar en las escuelas públicas, la imposición del matrimonio entre parejas del mismo sexo, la aprobación del uso de drogas alucinógenas, y otras medidas que vendrán en el futuro en contra de los valores morales, espirituales y cívicos que se han alcanzado a través de los años, además de tratar de derogar las leyes y estatutos divinos. ¡Todos esos cambios nefastos se han hecho bajo el marco legal y a través de la democracia representativa!
De lo expuesto en el párrafo anterior, el panorama no luce muy prometedor que digamos; y no tenemos mucho de donde escoger, por lo que es preciso e incluso meritorio, que formemos parte de movimientos activos dentro del sistema establecido para ejercer presión a los políticos de turno como grupo creyente de preceptos cristianos. Somos parte del pueblo y por ende, también somos afectados, aunque no participemos en la vida política activa.
¡Que Dios los bendiga rica y abundantemente!
¡Que Dios los bendiga rica y abundantemente!
Frank Zorrilla