Mis queridos amigos y hermanos,

“Todo el cosmos es una unidad y (lo que hacemos) no sólo nos afecta a nosotros sino también a otras personas en el universo”…
“Los extraterrestres han estado visitando nuestro planeta durante miles de años, y se ha generado mucha más actividad en las últimas décadas, desde que inventamos la bomba atómica. Ellos están muy preocupados por ese hecho y por la posibilidad de que la usemos de nuevo”...

Después de leer estas declaraciones, para nosotros los escépticos que no creemos en visitas de seres de otras galaxias, podemos conjeturar que estas palabras provienen de un gran comediante, de un demente o quizás, de alguien que quiso llamar la atención sobre el fenómeno OVNI (Objeto Volador No Identificado).

Si analizamos las declaraciones del señor Hellyer, y tratamos de buscar elementos bíblicos que puedan corroborar o desestimar su argumento, nos encontraremos con citas muy interesantes, que en cierto modo, nos dejaran pensando sobre, qué tan real puede ser la afirmación, de que, entre nosotros los terrícolas, existen otros seres con una agenda diferente a la nuestra; e inclusive, podríamos decir, que Hellyer no exageró cuando dijo: “¡Estos seres han venido visitando nuestro planeta durante miles de años!”...

Es indudable que la maldad en el hombre, su comportamiento hostil, beligerante y recalcitrante no se debe a su creación, sino más bien, a la influencia que ejercen ciertos espíritus malignos y la relación directa con la emancipación de sus ideas puesta en acción; resultado de su desarrollo como ente social individual y del libre albedrío.
Ya el apóstol Pablo lo había declarado: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efésios 6:12).
Ya el apóstol Pablo lo había declarado: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efésios 6:12).
Como pudimos percatarnos, del versículo anterior, Pablo no hace alusión a seres con apariencia física similares a nosotros. El hace referencia a “poderes espirituales” con capacidad, no sólo de transcender a una dimensión metafísica, sino también, de tener poder para tomar posesión de nuestro cuerpo físico cuando así lo permitimos. Es decir, estos seres que no vemos, pueden transfigurarse en los medios y ejercer una constante presión psicológica en nuestro subconsciente a través de nuestros sentidos. Y cuando albergamos y accionamos esos estímulos convertidos en pensamientos, nuestro nivel bio-energético se debilita dando lugar, no sólo a una transformación, sino más bien a la posesión de nuestro cuerpo, pasando a ser esclavos de espíritus inmundos.
Una vez somos esclavos de esos espíritus inmundos, comenzamos a comportarnos con actitudes emocionales de diversas índoles como: agresividad, violencia, vicios y comportamientos hostiles. Ya el sabio Salomón lo había advertido: “Ante todo, cuida tus pensamientos, porque ellos controlan tu vida”. (Proverbios 4:23).
Una vez somos esclavos de esos espíritus inmundos, comenzamos a comportarnos con actitudes emocionales de diversas índoles como: agresividad, violencia, vicios y comportamientos hostiles. Ya el sabio Salomón lo había advertido: “Ante todo, cuida tus pensamientos, porque ellos controlan tu vida”. (Proverbios 4:23).
En la Biblia encontramos muchas anécdotas y narraciones sobre la posesión del cuerpo por espíritus demoníacos... Ellos conocían al hijo de Dios y reconocían su majestad al punto de atemorizarse y salir despavoridos fuera del cuerpo que atormentaban. Algunos de esos espíritus eran tan poderosos, que aún los discípulos de Jesús no tenían la capacidad para echarlos fuera de sus víctimas. Los discípulos necesitaban la comunión divina y un potencial energético mucho mayor al que tenían para poder combatir la gran diversidad de legiones espirituales que existían en ese entorno.

Existen razones bíblicas para pensar que, en efecto, somos seres emocionalmente falibles; presas fáciles para las maquinaciones de agendas satánicas que comprometen nuestra lealtad con el Creador.
Esa influencia del hombre hacia el mal existió desde el principio de los tiempos, y en su momento, dio lugar a que Dios quisiese borrar todo lo creado de la faz de la Tierra. Más encontró gracia en un sólo hombre. “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y dijo Jehová: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado. Mas Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”. (Génesis 6:5-8).


Tengamos presente que en cualquier lugar donde estemos, estaremos expuestos a personas endemoniadas o poseídas que reflejarán un carácter belicoso, cruel y sanguinario y vicioso. Por lo tanto, no debemos ser partícipes de sus manifestaciones ponzoñosas, ni dejarnos persuadir a repetir, duplicar o imitar sus ejemplos.
Por último, ¿Saben la razón que tiene Satanás para envestir desenfrenadamente contra los seres humanos?-
Porque como dice el Apóstol Pedro y reiterado por el Apóstol Juan en el libro de Apocalipsis: “El sabe que le queda poco tiempo.”(1Pedro 5:8), Apocalipsis 12:12.
Porque como dice el Apóstol Pedro y reiterado por el Apóstol Juan en el libro de Apocalipsis: “El sabe que le queda poco tiempo.”(1Pedro 5:8), Apocalipsis 12:12.
¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
Frank Zorrilla