Mis queridos amigos y hermanos,
“¡Ah, princesa mía, cuán bellos son tus pies en las sandalias!
Las curvas de tus caderas son como alhajas labradas por hábil artesano.
Tu ombligo es una copa redonda, rebosante de buen vino.
Tu vientre es un monte de trigo rodeado de azucenas.
Tus pechos parecen dos cervatillos, dos crías mellizas de gacela.
Tu cuello parece torre de marfil.
Tus ojos son los manantiales de Hesbón, junto a la entrada de Bat Rabín.
Tu nariz se asemeja a la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.
Tu cabeza se yergue como la cumbre del Carmelo.
Hilos de púrpura son tus cabellos; ¡con tus rizos has cultivado al rey!
¡Cuán bella eres, amor mío! ¡Cuán encantadora en tus delicias!
Tu talle se asemeja al talle de la palmera, y tus pechos a sus racimos.
Me dije: “Me treparé a la palmera; de sus racimos me adueñaré”.
¡Sean tus pechos como racimos de uvas, tu aliento cuan fragancia de manzanas, y como el buen vino tu boca!
(Cantar de los Cantares 7:1-9).
Como podemos apreciar en estas estrofas escritas por el sabio Salomón, la fascinación del amor de un hombre hacia una mujer se expresa en un género literario poético peculiar, pero al mismo tiempo, sumamente cortés y exquisito.
En su lírica refinada, Salomón exalta las virtudes de la mujer en forma de poesía. Alaba su belleza en un lenguaje altamente simbólico, haciendo hincapié en sus atributos físicos, aquellos que deleitan los ojos y despiertan el deseo de un encuentro íntimo donde se manifiesta el amor. Indiscutiblemente, El Cantar de los Cantares es considerado uno de los libros de amor más bellos de la literatura universal. Incluso, algunos eclesiásticos lo interpretan como una representación figurada del amor puro de Jesús por su novia, la iglesia.
Han sido muchos los poetas y cantautores contemporáneos que han exaltado a la mujer a través de sus poemas y canciones resaltando su valor sentimental, pasional y espiritual. Basta mencionar a grandes poetas como Pablo Neruda, Mario Benedetti, Jaime Sabines, Gustavo Adolfo Bécquer, así como a cantautores románticos de la talla de José Luis Perales, Julio Iglesias, Juan Luis Guerra, Joan Manuel Serrat, Ricardo Montaner, entre muchos otros…
Hoy en día, el género urbano o los "cantores del arte callejero", se mueve en una delgada línea entre la expresión estética, política y social. Algunos de sus exponentes han optado por el uso de un lenguaje vulgar que denigra a la mujer, incitando incluso a la violencia y promoviendo la rebeldía contra los valores establecidos. No obstante, el derecho conferido a la libre expresión les ha permitido difundir sus mensajes con total impunidad con el respaldo de la industria musical y, por qué no decirlo, con la permisiva complicidad de las autoridades competentes.
A lo largo de la historia, la mujer ha desempeñado innumerables roles fundamentales en la sociedad. Según los antropólogos, fueron las mujeres quienes primero cultivaron la tierra, prepararon el barro y hornearon la cerámica. También descubrieron las propiedades medicinales de las plantas, almacenaron y mezclaron sustancias vegetales. Además, han desempeñado la noble labor de cuidar del hogar, procrear y educar a los hijos, entre innumerables funciones esenciales e idóneas para el bienestar común…
¡Solo por el hecho de que la mujer tiene el don de dar vida, es más que suficiente razón para cuidarla, valorarla, halagarla y protegerla como un baso frágil!
En la antigua Grecia, la mujer era considerada un ser incompleto que debía ser guiado, lo que llevó a su total sometimiento al varón y su alejamiento o exclusión de la vida pública. Pasó a ser vista como una posesión o propiedad subordinada al hombre, en lugar de ser, como ordenó el Creador, una “ayuda idónea.” Con el tiempo, esta distorsión del sometimiento o posesión enfermiza llevó a excesos, dando paso a atrocidades como la violencia de género y el feminicidio, ya que muchas mujeres han exigido igualdad sin querer ser vistas como una propiedad.
Ante la osadía de estos interpretes de la música urbana, que reducen a la mujer a un mero objeto sexual, surge una pregunta inevitable: ¿Dónde están los grupos feministas que dicen abogar por los derechos de la mujer?…
¿Acaso la degradación de la mujer como “objeto sexual” no forma parte de su agenda? O ¿solo les interesa la lucha por la igualdad de género? …
Más preocupante aún, ¿por qué tantas jóvenes adolescentes siguen a estos artistas urbanos y correan sus canciones con algarabía e euforia, en lugar de alzar la voz contra estos atropellos?…
Es de esperarse que, la dinámica cultural de movimientos artísticos seguirán manifestándose con mayor apogeo en la medida que avancen las nuevas generaciones con carencias morales y espirituales. Y solo a través de iniciativas que fomenten la educación, el respeto y el fortalecimiento de la autoestima femenina, se podrá frenar el constante ultraje a la dignidad de un ser tan especial como es la mujer.
¡Dios los bendiga y los guarde!
Frank Zorrilla