sábado, 11 de agosto de 2018

EL SENTIDO DE LA VIDA EN PERSPECTIVA


Mis Queridos Amigos y Hermanos,

     Si observas a tu alrededor, te percatarás del ir y venir de la gente. Al igual que tú, esas personas se dirigen a algún punto o lugar especifico de su jornada. Ya sea: un lugar de recreación o esparcimiento, a un lugar de labor, de estudios, de compras, de embarque, etc. Todos tenemos una necesidad u obligación que atender y/o cumplir. Cada uno ocupándose de sus ambiciones, asuntos y sueños. Cuánta razón tenia Amado Nervo cuando expresó en uno de sus poemas:
“Los hombres son cual naves que pasan en la noche...                    
¡Adonde van, adonde!            
¡Qué negro está en redor el mar!
Chocan las olas con el casco y producen                 
un plañido monótono... Hace frío. Los astros            
se recatan; el viento su látigo implacable                  
chasquea entre las sombras.             
El pobre nauta tiembla de miedo... Las heladas                    
garras de un gran enigma su corazón oprimen;                    
sus esperanzas gimen solas y abandonadas,            
uniendo a los plañidos del agua su reproche.            
¡En redor cuantas cosas hostiles e ignoradas!                      
Los hombres son cual naves que pasan en la noche...”
                       
 La figura usada por el poeta es exacta. Los seres humanos somos como “naves que pasamos entre las tinieblas de la noche”. Pasamos y desaparecemos. "El gran enigma de la existencia del hombre". Al parecer, es una fatídica dinámica que no cambia. Es como si fuésemos esclavos de ¡Ciclos biológicos de existencia donde nacer, experimentar diversas emociones, reproducirse y morir sean la razones de la existencia!

     Qué sucedería si lográramos llegar al final de nuestra última jornada, y pudiéramos medir en una escala de valores, los momentos de “gozo y de felicidad” que disfrutamos durante nuestra estadía en esta Tierra?


     De seguro nos percataríamos que, el gozo y la felicidad fueron muy escasos o de muy corta duración. De que, la mayor parte de nuestra vida, transcurrió en medio de preocupaciones de diversas índoles, de planes inconclusos y de sueños utópicos viciados por un toque de individualismo. De que quizás nuestro breve tránsito por la vida no fue tan fructífero como habíamos deseado.

      Quizás nuestra existencia transcurrió alimentando un “Yo” inútil, plagado de egoísmo. Que transcurrió centrado en un egocentrismo que pecó en un narcisismo oculto en nuestra personalidad, el cual manipuló sutilmente nuestro carácter y acciones.  Que nuestra existencia transcurrió en una carrera contra el tiempo enfocada esencialmente a intereses materiales a nivel individual. En perseguir y conquistar cosas tangibles finitas; cosas que se tornan en obsoletas y arcaicas a través de los años, dejando un inmenso vacío en nuestras almas y nuestro espíritu. 

     ¡Cuántas vidas inútiles pasan por el camino! ¡Cuán espantosa desorientación sobrenatural invade sus brújulas espirituales!... No han comprendido el sentido de la vida y la derrochan a la carrera sin saber a dónde van…. Cuando llegan a la senectud, se percatan de que los años han arrugado su piel, y la locomoción de sus huesos se ha convertido en torpeza. Que la memoria comienza a perder lucidez y aqueja la falta de cariño. Viviendo en un desdén de sueños incumplidos y añorando un pasado cubierto con el polvo del camino. Años que nunca podrán traer al presente. Que los surcos dejados en la travesía han sido borrados por las pisadas de otros tantos, quizás con las mismas aspiraciones y sueños…Y ante este panorama tan tétrico, nos preguntamos: ¿Tiene sentido la vida del hombre sobre la Tierra?

      Algunos precursores o exponentes del "Existencialismo"movimiento filosófico del humanismo creado en el siglo XIX y XX) como, Jean Paul SartreAlbert Camus, trataron de buscar una explicación lógica a la razón de la existencia a partir de la individualidad, las emociones, las acciones y la responsabilidad de cada individuo; pero aún de esta corriente filosófica, han surgido diversas escuelas a través de los años. Entre ellas cabe mencionar:


  • El Existencialismo Teísta- reflexiona sobre la existencia de un Dios personal, sobrenatural y trascendente que no se limita a ser causa de lo real.
  • El Existencialismo Ateo- Niega lo divino o excluye cualquier creencia sobrenatural, metafísica o religiosa.
  • El Existencialismo Agnóstico- Considera que la existencia de Dios es irrelevante para la existencia humana. 

     Como podemos notar de estas corrientes filosóficas, el hombre trata infructuosamente, de buscar una explicación coherente de su existencia, elevando al hombre por encima de Dios y "emancipado" de todo poder exterior o divino; por lo tanto, es dueño absoluto de su existencia. Lo triste de estas ideas absurdas, es que no tienen una explicación razonable sobre el destino del hombre después de la muerte, ni la razones de la aparición del hombre sobre la Tierra.

        La única fuente fiable que ofrece una explicación sensata y coherente sobre la existencia del hombre y su destino, son las "Sagradas Escrituras", allí encontramos respuestas sobre, el por qué de su creación, su función y su destino final después de la muerte.


     Ya Jesús, desde los atrios celestiales veía la misma dinámica del hombre sobre esta Tierra. Veía el camino de perdición que había elegido el hombre al emanciparse. Veía con infinita tristeza, las aspiraciones del hombre, su carrera contra el tiempo, el vacío en sus corazones y las asechanzas del diablo para estropear la obra divina. Por tanto, él eligió dejar su trono para venir a rescatar lo que se había perdido. Vino a decirle al hombre, que esta vida tan efímera y llena de dolor, de sufrimiento, de amargura y de desaires, no era el plan que Dios había trazado para su creación perfecta. Por el contrario, ¡que el plan de Dios para con nosotros, era una vida llena de gozo espiritual y abundancia!  Por lo tanto, teníamos que, cómo el hijo pródigo, ¡arrepentirnos de nuestros caminos y volver al Padre para reclamar nuestro hogar permanente y nuestra corona de vida eterna!  


     Jesús observó nuestro caminar, cómo naves errantes sin tener un puerto donde atracar; notó nuestra avaricia y ambición desmedida. Percibió en el hombre la fatuidad de una vida sin sentido. Por eso expresó: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?” (Mateo 16:26).

     Jesús conocía que el propósito del Padre era una vida de abundancia y de gozo eterno. Una vida de armonía espiritual con el Creador del universo; por eso se acongojaba al ver que el hombre se satisfacía con migajas de un mundo en conflicto y saturado de agonías, dolor y sufrimiento. Más sin embargo, como bien recordó el Apóstol Pablo a los habitantes de Corinto: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” (1 Corintios 2:9). Grandes y exquisitas promesas, donde la imaginación del hombre es inaccesible.

     Es por esto que, hoy es el día en que, si no lo hemos hecho aún, debemos fijarnos el propósito de tener una vida conforme a principios que le den sentido a nuestra existencia temporal. Propósitos acordes a las enseñanzas del divino Maestro. Enseñanzas que encontramos plasmadas en el manual  por excelencia, y las cuales nos dan la pauta para vivir para la eternidad. ¡Recordemos que, lo que conocemos es finito, lo que ignoramos es ETERNO!

¡Que Dios los bendiga y los guarde y que salgamos victoriosos en la búsqueda de nuestra corona de vida eterna!

Frank Zorrilla

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