Mis queridos amigos y hermanos,
“Acción imprudente y perniciosa, engendradora de animosidad entre consanguíneos; propulsora involuntaria de insatisfacciones y gestora de secuelas indelebles en el ego. Golosina exquisita para el electo, migaja inicua para el remanente inerme.”
Frank Zorrilla
En esta breve composición poética hago referencia a una realidad frecuente en muchos hogares: el favoritismo o preferencia de algunos padres hacia un hijo en particular.”
Probablemente, tu respuesta haya sido que los amas a todos por igual. Sin embargo, la ciencia indica que, aunque los padres pueden amar incondicionalmente a sus hijos, siempre existe una mayor conexión emocional con uno de ellos.
¿Sabías que las madres suelen preferir a las hijas, sobre todo a las primogénitas?…
Tener un hijo favorito es algo habitual e incluso inevitable. Sin embargo, es fundamental evitar demostrarlo abiertamente, pues esto puede tener efectos devastadores tanto en el hijo preferido como en sus hermanos. No solo por la rivalidad que se puede formar entre hermanos, y por ende, en el desarrollo emocional de los hijos, sino también, por el costo psicológico que puede causarle a los hijos favoritos, debido a las expectativas de los padres.
Como bien expresó el filósofo Edmund Burke:
Somos humanos, y es natural que sintamos una mayor afinidad o predilección por alguno de nuestros hijos, ya sea porque su carácter es parecido al nuestro, porque es más dulce que los demás, porque es el más pequeño o frágil, entre otras razones. Sin embargo, para el resto de los hijos, el favoritismo de los padres hacia uno en particular puede tener consecuencias muy negativas.
A lo largo de los años, el favoritismo ha sido causa de innumerables conflictos en los hogares. No solo genera un ambiente de competencia y resentimiento entre hermanos, sino que también otorga, de manera inconsciente, ciertos privilegios al hijo predilecto. En muchos casos, este favoritismo puede llevar a que el hijo favorecido abuse de sus ventajas, utilizando su posición para imponerse sobre sus hermanos e incluso manipular situaciones en su beneficio.
Según los estudios, las consecuencias del favoritismo a un hijo en particular, genera en los demás, traumas muy variados. En cuanto al carácter, un hijo que se considera relegado a un segundo plano o no goza del mismo trato preferencial, puede presentar los siguientes traumas:
- Reservado e introvertido: Al no encontrar el apoyo que necesita de sus padres, se acostumbrará a guardarse sus problemas, a no comunicarse en casa. Pensará que el tiempo de mamá y papá es para otro hijo.
- Carencia afectiva: Los hijos que se sienten relegados a un segundo plano tienen un sentimiento profundo de falta de cariño y un escaso vínculo con sus padres.
- Celos y rivalidad: Una de las principales consecuencias del favoritismo entre hermanos son los celos. las constantes peleas puede ser señal de que alguno de los hijos se sienten desplazados.
- Rencor hacia los padres: En la adustez, los hijos que no fueron favoritos, desarrollan rencor hacia los padres, y hacia los que consideran culpables de no haber recibido la misma atención.
- Frustración: La capacidad para lidiar con ciertas situaciones es menor. Es decir, no son capaces de afrontar un problema con soltura.
- Rebeldía: Algunos adoptan actitudes rebeldes y desafiantes hacia los padres, hacia los hermanos y hacia la sociedad debido a un sentimiento suprimido de insatisfacción.
- Baja autoestima: Al entender que sus padres no les dan el mismo apoyo que a otro de sus hermanos, los niños que son conscientes del favoritismo, generarán un problema de confianza en sí mismos.
- Competitividad: Todos los hermanos competirán entre sí para buscar la mismas ventajas.
Algo muy interesante es que, ser el predilecto tampoco es un beneficio absoluto. De hecho, los estudios muestran que estos también tienen la posibilidad de convertirse en adultos egocéntricos y con problemas de identidad. Ellos también sufren porque además de que muchas veces los padres le exijan más que al resto, ellos se ganan el rechazo de sus hermanos. Es decir, al final, y debido al favoritismo, todos salen perjudicados.
- Rebeca madre de los gemelos Esaú y Jacob (Génesis 27):
- Jacob y su hijo menor José (Génesis 37:3-4):
Estos relatos nos muestran cómo el favoritismo puede generar rivalidades, conflictos y traiciones dentro de la familia.
- Dedicar tiempo de calidad a cada hijo de manera individual.
- Reconocer y valorar sus diferencias sin comparaciones innecesarias.
- Evitar imponer la opinión o voluntad de uno sobre los demás.
- Fomentar el respeto y la armonía entre los hermanos.
- Buscar y resaltar las virtudes de cada hijo, en lugar de enfocarnos en sus carencias.
¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
Frank Zorrilla




















