Mis queridos amigos y hermanos,
“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” (Daniel 12:4).
Este escrito que aparece en la Biblia, es una de las profecías de Daniel (personaje bíblico que vivió según historiadores, en el siglo VI antes del nacimiento de Jesucristo), profecía que dicho sea de paso, ha causado convulsión a medida que ha incrementado el desarrollo de la ciencia.

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Segunda Revolución Industrial |
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Industrialización |
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Circuito Eléctrico pasivo |
Es muy probable que los feligreses que vivieron en la era de la segunda revolución industrial, al estudiar y revisar la profecía del libro de Daniel, y ver ante sus ojos el avance tecnológico, la convulsión y la agitación que sacudía el estado de cosas; se alarmaron y pensaron que vivían en los tiempos finales. Como es de esperarse, movimientos escatológicos comenzaron a anunciar el inminente retorno de Cristo en busca de su pueblo y a predecir el fin de la civilización. Más sin embargo, las predicciones fallaron. El mundo continuaba su marcha, y la avanzada de la ciencia no detenía su imparable desarrollo. ¿Porqué falló la profecía de Daniel?, ¿Acaso el profeta se equivocó?...
Jesús dijo: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” (Mateos 24:14).
Si observamos el avance tecnológico en lo que respecta la “comunicación global”, nos daremos cuenta de que ésta (La capacidad para comunicarnos en todos los confines del globo terráqueo), no existía en la “Segunda Revolución Industrial”, por lo tanto, faltaba otra Era: ¡La Era Digital o Cibernética!, que empieza con la “Tercera Revolución Industrial”.
Si observamos el avance tecnológico en lo que respecta la “comunicación global”, nos daremos cuenta de que ésta (La capacidad para comunicarnos en todos los confines del globo terráqueo), no existía en la “Segunda Revolución Industrial”, por lo tanto, faltaba otra Era: ¡La Era Digital o Cibernética!, que empieza con la “Tercera Revolución Industrial”.
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Tercera Revolución Industrial |
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Nanotecnología |
La primera: La manipulación de Cromosomas en embriones humanos para cambiar características morfológicas (eligiendo el sexo, color de pelo, color de la piel y color de ojos de una nueva criatura).
La segunda, la cual no se está realizando todavía, y como es de esperarse, es motivo de continuos debates entre la comunidad científica y sociopolítica: La generación de clones humanos (creación de seres homogéneos partiendo de la misma estirpe celular). En palabras simples: ¡La ciencia le ha dado el poder al hombre para creerse dios!
La Tierra se ha convertido en una aldea global donde la ciencia ha permitido la comunicación instantánea usando diversos medios tecnológicos. Característica que es compatible o hace conexión, tanto con lo que dijo Jesús, como con la visión de Juan: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado.” (Apocalipsis 14-6).
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Cuarta Revolución Industrial |
Si analizamos juiciosamente nuestra realidad actual nos daremos cuenta de que, en efecto, la profecía de Daniel , la visión de Juan y del Señor Jesucristo, tienen cierta sincronía con nuestro tiempo. Indiscutiblemente vivimos en la era de la "Cuarta Revolución Industrial"; donde la Inteligencia Artificial con sus algoritmos, se abre paso a nivel dantesco; donde la biogenética se enlaza con la bioquímica para modificar a nivel celular, la naturaleza misma; donde la ciencia de la comunicación con sus modernos satélites artificiales, rompen las distancias, y permite contacto simultáneo, no sólo con otras personas, sino con aparatos electrónicos inanimados; y donde, la automatización es ineludible...Sólo faltan ciertos elementos de causa que marcarán el fin de todo cuanto existe, y el retorno grandioso de nuestro Salvador en gloria.
Y el consejo en estos tiempos proféticos es: “Velad, pues no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Porque el día y la hora nadie lo sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo el Padre”. (Mateo 24:36,42).
¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
Frank Zorrilla
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