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viernes, 15 de noviembre de 2013

"LAS CUATRO EMOCIONES QUE PUEDEN CAMBIAR TU VIDA"


Mis queridos amigos y hermanos,

      Los organismos vivos disponen de mecanismos perceptivos que le permiten reconocer aquellos estímulos externos necesarios para su supervivencia. El ser humano está dotado con una capacidad sensorial muy particular que lo caracteriza como “ente pensante” con raciocinio.  Es una virtud que lo hace distinto a los demás seres de la creación porque le permite asimilar y reaccionar  ante los estímulos que percibe y recibe del exterior; metabolizando esas percepciones de la realidad en un interior consciente que reacciona transformando la materia. Me refiero a las “emociones”, las cuales vienen a ser una respuesta inmediata del organismo para informarle el grado de favorabilidad de un estímulo o situación.

      ¿Qué son las emociones?- Hasta hace poco, nadie había sido capaz de dar una explicación coherente del fenómeno de la emoción, pero sí teníamos un concepto amplio sobre su manifestación en función de lo que nos ocurre y de los estímulos que percibimos.  Estas son experiencias muy complejas y para expresarlas, utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes; por lo que quizás, esos gestos y actitudes nos llegaron a confundir y a pensar que las emociones respondían a un proceso multifactorial o multidimensional, cuando en realidad, sólo corresponden a dos: “Al miedo” y al “Amor”, ya que el resto de las emociones son derivadas directamente o indirectamente de estas dos.

     Las emociones son manifestaciones fractales que se manifiestan en la sociedad en forma de “energía mental”. Llámese “energía mental” a toda manifestación producto del estado psicológico de una persona y que determina una conducta o comportamiento capaz de producir un efecto determinado; ya sea positivo o negativo, sobre el resto de la sociedad que la circunda. Podemos decir que, la manifestación de las emociones, es la fuerza más potente que tiene el hombre en su estructura interior; porque bajo la influencia de ese poder que tienen ellas, los seres humanos somos capaces de realizar tanto, actos heroicos, como también, actos barbáricos.  

     Como diría un filosofo: “Las emociones son el combustible y la mente es el piloto; y  las dos sirven de propulsor para el gran buque que representa el progreso de la civilización.” Ahora bien, ¿cuáles emociones son las que nos hacen actuar para cambiar hacia lo positivo?- Según los expertos, existen cuatro emociones, las cuales podemos usar como catapultas para lanzarnos hacia una vida más placentera; cada una de ellas, o la combinación de ellas, son las responsables de las más increíbles actividades. Por lo tanto, el día que permitamos que estas emociones sirvan de combustible para satisfacer o impulsar nuestros deseos, ese será el día en que cambiaremos nuestras vidas en sentido contrario.

  • REPUGNANCIA- Aunque no nos agrada esa palabra, ella puede influir positivamente hacia una acción favorable e incluso cambiar nuestras vidas satisfactoriamente. La persona que siente repugnancia, es aquella que se ha hastiado y ha llegado al punto donde no existe regreso; es decir: ha pisado fondo. Es la persona que se cansó de la mediocridad y abandonó esa desagradable sensación de miedo, de dolor y de humillación.  Es la que dice: “¡Hasta aquí soporto esto o aquello!”. “¡Ya no quiero seguir viviendo así o de esta manera!”. “Basta ya de estar sin dinero, o de humillaciones” y “No me engañaré más, necesito cambiar”. El producto del sentimiento de esta emoción puede ayudarnos a decir: “Ya es más que suficiente”.  Así que cuando llegues a esta etapa, bautiza ese día con un nombre: “el día que dije: hasta aquí”, “el día que me cansé de lo mismo”, etc.
  • DECISIÓN- En honor a la verdad, algunos de nosotros necesitamos sentirnos acorralados contra la pared para poder actuar. Una vez hemos llegado a ese punto, llegamos al temible momento de reaccionar usando esa emoción. Es como haber llegado a un camino donde existen múltiples vías; cada vía nos llevará un destino distinto. De ahí, lo difícil que es: “decidir” que rumbo tomar. Pero recordemos que cuando llegamos a este punto, lo más importante e imprescindible es, tomar la iniciativa y elegir el rumbo. ¡No podemos quedarnos a acampar en el medio de la encrucijada! Porque es mejor tomar una decisión incorrecta que no tomar ninguna. Debemos enfrentar nuestros disturbios emocionales y ordenar nuestros sentimientos.
  • DESEO- El deseo puede proceder de varias fuentes. Principalmente procede desde “nuestro interior”, no del exterior, pero es influenciado o activado por una fuerza exterior. La emoción del deseo, es motivada por distintas influencias, es sólo asunto de tiempo. Puede ser al haber escuchado la lírica de una canción, o después de haber visto una película, después de una conversación con un amigo, una riña con alguien que consideras tu enemigo  o quizás un sermón.  El deseo puede incluso ser motivado por un libro o quizás por este mismo artículo, que te haga decir: “Lo quiero ahora”. Lo importante de sentir “deseo” es desmoronar esa pared que nos aísla de incursionar caminos que pueden darnos  experiencias, aunque estas sean negativas. Recordemos que la misma pared que nos mantiene alejados de desengaños en la vida, es la misma que nos mantiene alejados de experiencias positivas que ayudan a enriquecer la vida con sus enseñanzas. Por lo tanto, permitamos que el acto de vivir la vida nos toque, porque quizás uno de esos toques nos transformará la vida y producirá un vuelco de 360 grados. 
  • RESOLUCIÓN-  El decir con resolución: “Lo haré”, contiene fuerza y poder. Son dos palabras que significan determinación. Como diría el estadista Británico Benjamín Disraeli: “Nada puede resistir la voluntad humana una vez se pone en juego la propia existencia para lograr su propósito”. Dicho en palabras simples: “cuando estamos resolutos a “intentarlo” o “morir en el intento” nada puede detenernos.
Es como cuando un alpinista dice: “Voy a escalar la cima de  esa una montaña. Ya me dijeron que es muy alta, muy pedregosa, muy pronunciada, y muy difícil. Pero es mi montaña. ¡La escalaré! Pronto me verás saludando desde la cima, o quizás no me verás más, porque al menos que llegue a la cima, no regresaré.” ¿Quién podrá con esa determinación?- Cuando confrontamos la vida con esa firme determinación, no existen barreras que detenga nuestra marcha. Resolución significa: “Prometernos a nosotros mismos no darnos por vencida hasta lograr nuestros objetivos y sueños”.
     Debemos recordar que las emociones tienen características vibratorias, por lo tanto, tienen interacción con nuestra genética, afectando por ende, la estructura de nuestro ADN o nuestro código genético. Ellas son como interruptores imaginarios que manipulan esos códigos encendiendo y apagando ciertas enzimas en nuestro cerebro para permitir un proceso bioquímico en nuestro organismo. Por lo tanto, utilicemos las emociones a nuestro favor para darle un vuelco positivo a toda circunstancia que nos afecte negativamente.
 La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
Frank Zorrilla





martes, 12 de noviembre de 2013

"SIGUIENDO LAS HUELLAS DE UN LÍDER"


Mis queridos amigos y hermanos,

     ¿Alguna vez han escuchado la expresión: “Los líderes no nacen, se hacen”? - Haciendo una paráfrasis de esta aseveración, sabemos que nadie nace con conocimientos; ni tampoco con una predeterminación; aunque algunos piensen, que puede existir cierto potencial inherente en el código genético que puede aportar al carácter; si no existiese el conjunto de influencias externas adquiridas mediante el conocimiento, y las interacción que generan experiencias, nadie fuera un líder.

     Como he enfatizado en otros artículos, aprendemos sobre la marcha, con una plataforma basada en nuestras experiencias; las cuales están ligadas a nuestro entorno social. Los psicólogos llaman a estas experiencias: “Paradigmas”, ese conjunto de conceptos que conforman nuestra estructura mental, y que nos permiten percibir nuestro entorno para adaptarlo a la realidad de un proceso evolutivo de cambios; nos re-inventamos cognitivamente para asimilar y adaptarnos a esos procesos para poder subsistir.

     Todos los líderes tienen algo en común: Ellos surgen por circunstancias concretas dentro de la sociedad o grupo. Ya sea a nivel de un ambiente micro-social, que perjudique a un pequeño grupo o macro-social, que envuelva a una institución, país, nación y/o a toda la humanidad. Esas circunstancias o necesidades del conglomerado social, trazan pautas que generan ciertas condiciones inaceptables, las cuales se convierten en catalizadores por excelencia u oportunidades propicias para actuar y tomar decisión. Ante esta situación, alguna figura dentro del grupo tiene que tomar la iniciativa para producir o dar por iniciado ese anhelado proceso de cambio; alguien que motive y que conste del carisma y el dinamismo para influir en los demás. Ese alguien, lejos a como muchos piensan, no necesariamente tiene que ser el más fuerte o el más valiente, sino más bien, aquel que se viste de coraje y pone de manifiesto ciertas características definidas.

     Y he aquí las preguntas: ¿Es acaso el liderazgo una cuestión de personalidad? O ¿Posee esa figura que resalta como líder, características innatas y difíciles de precisar? Algunos piensan que en efecto, sólo pueden ser líderes quienes hayan nacido para serlo. Pero existen otros factores: “El situacional y educacional”, es decir, tiene que existir: el ambiente oportuno o situación propicia; además de la formación y el aprendizaje. Por lo que las características innatas no son suficientes. Los líderes se forjan mediante un proceso evolutivo, donde la inteligencia, el aprendizaje y la oportunidad se fusionan para formar un personaje idóneo que resuelva una situación concreta.

     “Quien dice ser un líder y nadie lo sigue se engaña así mismo”. El verdadero liderazgo no se hereda; ni tampoco se transfiere, se gana con la ética de trabajo; con la empatía; con la voluntad de cambio, la visión y la firmeza. Los líderes impuestos, aquellos que provienen de una posición jerárquica producto de una estructura organizativa, sólo influencian a sus colaboradores a través de su autoridad funcional que les confiere su cargo, pero no los califica como líderes auténticos. Más los que cuentan con el carisma o la empatía; ganan adeptos por la confianza que inspiran en aquellos seguidores que ven en ellos reflejada la esperanza en nuevos cambios que satisfagan sus necesidades. Estos se distinguen por la osadía de pensar diferente, por sus acciones a favor de una causa justa y equilibrada.

 
Aunque lastimosamente, existirán líderes que con sus versos retóricos y demagogia, engañarán y confundirán a muchos seguidores ingenuos: precisamente a aquellos, quienes ignoran sus malsanas, macabras y lóbregas intenciones xenofóbicas tapizadas con un lienzo de buena voluntad.
 
      La historia es fiel testigo de esos falsos y nefastos líderes, que surgieron como el ejemplo a seguir, y terminaron siendo manchas indelebles para la raza humana. Fenómenos humanos que fabricaron filosofías e ideales con apariencias magnánimas  y/o benévolas; más sin embargo, con el tiempo, revelaron sus intenciones  malsanas y sus macabras agendas.
   
 ¡El mundo tiene una inmensa necesidad de hombres y mujeres, capaces! No con altos niveles académicos o de intelectualidad, sino más bien, con un alto grado de “conciencia; para de esta forma, desarrollar verdaderos y auténticos líderes en todo el entramado social. Por lo tanto, es meritorio que fijemos la mirada y aprendamos el ejemplo de Cristo. Seguir sus huellas y aprender de su carácter. Cristo es el ejemplo de un buen liderazgo. Un liderazgo con un propósito genuino de altruismo, benignidad, inclusión y unidad.
 
     Una vez nos hallamos forjado como líderes, debemos ser juiciosos, y no dejarnos ensalzar por el orgullo de ser lo que somos, más guiar a nuestros seguidores por el rumbo de la justicia que Dios quiere para todos.
 
¡Dios les bendiga rica y abundantemente!

  
 Frank Zorrilla