jueves, 21 de mayo de 2015

LA VERDADERA ALQUIMIA: "el amor que nos conduce a la perfección"


Mis queridos amigos y hermanos,


     Es paciente, es bondadoso; no tiene envidia; no es jactancioso, no es arrogante; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue."


     Al leer estas palabras del apóstol Pablo en su primera carta a los corintios (capítulo 13), surge una pregunta inevitable: ¿Cuál es esa realidad interior tan perfecta que, al abrazarla y cultivarla, transforma nuestro carácter y orienta nuestra vida hacia la plenitud?

     La respuesta es clara y eterna: el Amor.

     Si nos remontamos al origen de la vida y del universo, descubriremos que el amor no es simplemente una emoción pasajera, sino un principio espiritual que sostiene la existencia misma. Desde una perspectiva filosófica, el amor es la fuerza que da coherencia al ser; desde la fe cristiana, es la esencia misma de Dios.

     Afirmar que "cada átomo contiene amor" no es una declaración científica en sentido estricto, sino una metáfora cargada de verdad: todo lo creado participa de una intención amorosa. La creación no es fruto del caos vacío, sino del designio de un Creador que imprime propósito en cada rincón de lo existente. Como nos recuerda la Escritura: 
  

                   "Dios es amor." (1 Juan 4:8).

     Por lo tanto, si procedemos de Él, también hemos sido capacitados para amar y para transmitir ese amor.

     Podemos acumular riquezas, títulos y posiciones sociales; sin embargo, ninguna posesión garantiza que amemos mejor o que seamos más amados. Las conquistas externas pueden inflar el ego, pero no alimentan el alma.

     Con sobria sabiduría, el libro de Eclesiastés lo expresa así: 

     "Vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2)

     Y el mismo Pablo de Tarso reafirma:

     "Si no tengo amor, nada soy." (1 Corintios 13:1-3).

     A menudo escuchamos frases como: "Mataron el amor que me quedaba" o "El amor me traicionó". En realidad, lo que ha sido herido es el orgullo, la expectativa, la posesión. El verdadero amor no puede ser destruido porque no es una posesión: es una participación. No lo dominamos: lo acogemos, lo amplificamos y lo compartimos.

     Los escépticos, aquellos que todo lo cuestionan, levantarán la voz para preguntar: si el amor está presente en el designio de la creación, ¿por qué existe la maldad?

     La respuesta cristiana se encuentra en el libre albedrío. El ser humano puede elegir. El mal no es una creación independiente de Dios, sino una privación del bien, una ausencia de amor en la voluntad humana. Donde el amor se retira, surge el odio; donde el amor se enfría, florece la injusticia.

     El amor y el odio son decisiones conscientes. 

     El amor edifica, renueva y perfecciona. El odio degrada, fragmenta y envilece.

     Como advirtió Jesús en el Evangelio:

     "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." (Mateo 24:12).

     Esta profecía resuena con fuerza en nuestra sociedad contemporánea, marcada por divisiones, xenofobia y una creciente indiferencia emocional.

     A lo largo de la historia, la alquimia habló de la "piedra filosofal" como símbolo de transformación. En clave espiritual, el amor es esa verdadera alquimia interior: convierte la apatía en empatía, el orgullo en humildad, la tristeza en esperanza.

     Cuando elegimos amar:

  • Comprendemos en lugar de juzgar.
  • Perdemos el rencor.
  • Sonreímos con sinceridad.
  • Aceptamos con paciencia.
  • Servimos con gozo.

     En términos simbólicos, nuestras "células vibran en armonía", porque el amor integra lo que el miedo fragmenta. Más allá de cualquier interpretación pseudocientífica, lo cierto es que el amor tiene efectos reales en la salud emocional, mental y espiritual del ser humano.

       Y es que amar nos hace más humanos. Y, en última instancia, nos acerca a Dios.

     El cristianismo encuentra su clímax en un acto supremo de amor: el sacrificio redentor de Jesucristo.

     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). 

      La crucifixión no es solo un hecho histórico; es una revelación espiritual. Muestra que el amor verdadero no depende de reciprocidad ni de conveniencia. Es entrega, incluso en medio del dolor, incluso cuando parece inútil.

     Imitar a Dios implica sufrir con el que sufre y alegrarse con el que se alegra. Implica soportar, esperar y perseverar. Implica, en definitiva, hacer del amor un camino y no simplemente un sentimiento.

     Vivimos en una cultura donde las relaciones se vuelven desechables y el afecto parece condicionado por la utilidad. El filósofo Friedrich Nietzsche afirmó con crudeza:

     "No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo hace infelices a los matrimonios."

        Su observación desnuda una verdad incómoda: muchas relaciones fracasan no por ausencia de emoción, sino por ausencia de profundidad, entrega y compromiso. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, el amor amor auténtico no se deteriora, porque no depende de las circunstancias externas. No es una planta que necesita invernadero; es un árbol que hunde sus raíces en lo eterno. Porque el amor: 

  • Siempre suma.
  • Nunca resta.
  • Y en estado puro, multiplica.

     El gran mandamiento, recordado por Jesucristo, resume toda ética espiritual: 

     "Amarás  a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:39)

     Cuando el amor al poder domina, el mundo se oscurece. Pero como expresó sabiamente Sri. Chinmoy Ghose:

"Cuando el poder del Amor se imponga sobre el amor al poder, el mundo conocerá la paz."


     Por tanto, el amor no es debilidad ni ingenuidad; es la fuerza más poderosa del universo moral. No se desgasta con el tiempo ni se agota en la adversidad. Al contrario: cuanto más se entrega, más crece. Cuanto más se comparte, más se multiplica.

     Solo seremos plenamente felices cuando entendamos que amar no es una opción emocional, sino una decisión espiritual que refleja la naturaleza misma de Dios. Es el camino, la verdad y la vida.

     Que aprendamos a elegir el amor cada día, aun cuando el mundo parezca enfriarse. Que nuestros corazones permanezcan encendidos, y que nuestras manos sean siempre puentes, nunca muros.

¡Feliz día del amor y de la amistad!!!



¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
             

Frank Zorrilla





viernes, 8 de mayo de 2015

PROGRAMACIÓN MENTAL PARA CREAR AUTÓMATAS


Mis queridos amigos y hermanos,


   Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente”. Franklin D. Roosevelt.
     
     El proceso natural del hombre, permite que este se desarrolle física y mentalmente, observando y aprendiendo de las experiencias que ofrece el entorno. ¡La mente consciente es una esponja que absorbe todo; por lo que subsecuentemente, somos producto de una programación, muchas veces inconsciente!

     La maleabilidad mental o proceso simbiótico en la toma de decisiones es conocida desde tiempos remotos. Todo radica en cuál de los hemisferios cerebrales es el que procesa o valora la información recibida para elegir entre: objetividad-subjetividad; lógica-intuición; pensamiento-emoción, imaginación-raciocinio. A sabiendas de que es posible activar o hacer uso intensivo de uno de los hemisferios cerebrales, ese conocimiento ha sido explotado eficazmente por ciertos grupos élites para llevar a cabo agendas particulares; ya sea utilizando técnicas de persuasión o en caso extremo, artificios coercitivos. En este sentido, el desarrollo de la ciencia  y el uso de estrategias psicológicas ha permitido un mayor control mental a través del acondicionamiento subjetivo.

hemisférios cerebrales
      La mente humana puede ser programada para actuar condicional y maquinalmente, cómo si fuese la memoria de un disco duro que se rige por algoritmos, códigos y secuencias lógicas creadas para seguir un formato preestablecido.

¿Cuándo comienza esa programación psicológica o automatización?... 

     Comienza precisamente cuando somos más vulnerables. Es decir, en la niñez; maliciosamente a través de la educación que recibimos e inconscientemente con el adiestramiento o instrucciones de nuestros parientes cercanos. 
   
     Como dijera Albert Einstein: “todos nacemos genios, con grandes capacidades cognitivas, pero somos reprogramados.”

    Desde temprana edad se da inicio a la inserción de fábulas, cábulas e historias irreales para incentivar el desarrollo cognitivo del hemisferio derecho de nuestro cerebro, luego viene la educación basada en la repetición y memorización impulsando así, el procesamiento lógico, metódico y práctico, e insertando a su vez, de manera muy subjetiva en la memoria celular, estados de ánimos o sentimientos cómo: “el miedo”, “duda”, “apatía.” 

el hombre como autómata 
       Una vez, estos “monstruos”  son implantados en nuestro ser, reaccionamos automáticamente recurriendo a ellos través de la asociación inconscientemente. Cómo si fuese un medio práctico para reaccionar ante estímulos externos o estados de ansiedad que generan: “temor, incertidumbre, desconfianza”. 

     Desafortunadamente, alimentamos estos esperpentos inconscientemente, cada vez que optamos por obedecer el programa de nuestro subconsciente.

      No crean que esa programación solo se limita a la niñez, ésta continúa su cause retroalimentándola con procesos repetitivos. En efecto, existen expertos en la persuasión coercitiva  de masas o “lavado de cerebro colectivo”. Estos expertos trabajan para ciertos grupos diseñando eficaces sistemas de control de conducta de la manera más sutil e ingeniosa con el fin de manipular e influir en todos los individuos que se presten a ser utilizados cómo: "Borregos". Ejemplos muy prácticos son: las campañas políticas, anuncios publicitarios,  los programas de la TV , películas de Hollywood o los sitios webs donde se utiliza la técnica fractal como medio de atracción permisiva, e inclusive la música que escuchamos con ciertas líricas que incitan a la lascivia (sexo, lujo, drogas, alcohol, violencia, etc.).

     Cada nueva generación es afectada por efectos residuales de generaciones pasadas. Agentes parasitarios, cómo: Dogmas, cábulas, ideologías sofistas y supersticiones, son morfológicamente añadidos como parte de su ADN cultural, por lo que además de los desafíos del presente, la nueva generación deberá ocuparse en conquistar niveles conciénciales que le ayuden a eliminar o al menos minimizar esos efectos residuales. En ese sentido, nuestra juventud será un conjunto de masa amorfa reprogramados para el continuismo o por el contrario, dueños absolutos de su consciencia.

     Lastimosamente, el panorama que vemos en la era digital, con su espacio cibernético capaz de reducir el planeta en una “aldea global” no es muy alentadora, ni halagadora. La manipulación mental o lavado de cerebro es mucho más exacerbado, avaricioso y feroz.

autómatas
      Se necesitan: “autómatas”, seres programados para ser dirigidos y controlados, seres que obedezcan y se manipulen al antojo de grupos élites con agendas definidas. Para estos fines, se emplea, no sólo el sistema educativo viciado, la instrucción en el hogar, los programas de TV y los aparatos electrónicos de comunicación; también, los alimentos que consumimos y el agua potable que tomamos.
     
     Aunque parezca descabellado, los alimentos y el agua potable son fuentes necesarias para nutrir o intoxicar nuestro cerebro. 

     Un cerebro nutrido posee mayor capacidad cognitiva; en caso contrario, nos convertimos en tontos útiles
 o presas fáciles de agendas diabólicas.
¡No es acaso extraño la diversidad de compañías que procesan alimentos transgénicos o alimentos geneticamente creados en laboratorios! ...

     y ¿qué podemos decir del Fluoruro de Sodio que le agregan al agua potable?...

     Según estudios independientes, el Fluoruro de Sodio provoca desorden de atención en humanos adultos. Y no sólo se utiliza en el agua; ese veneno lo añaden en bebidas procesadas, pastas dentífricas, enjuagues bucales, suplementos dietéticos y la comida. 

disfuncionalidad familiar debido a la tecnología
    
      La Biblia nos habla del excentricismo de los tiempos finales. De la degeneración del ser humano y la adopción de prácticas que van en detrimento de la moral. También nos advierte sobre la insensibilidad del hombre y su individualismo. 


     “Más debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos y difíciles. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin afecto natural, calumniadores, sin autodominio, implacables, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, orgullosos, amadores de placeres más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” (2 Timoteo 3-5). 

     ¿Acaso dudas que estamos precisamente en esos tiempos? -

     Sólo mira a tu alrededor, y percibirás la apatía, la individualidad y la xenofobia que reina en todo el entramado social.

      Haste la siguiente pregunta: ¿Obedece el carácter adoptado por el hombre a una pura casualidad o es el resultado de una programación inconsciente orquestada por seres malignos?...  

¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla