viernes, 15 de agosto de 2014

DIVERSIONES DE LA NUEVA GENERACIÓN-¿FATUIDAD O DEMENCIA?




Mis queridos amigos y hermanos,


    Nada torna a la gente más desnaturalizada e insubordinada que una larga y constante ociosidad”. Stefan Zweig

     ¿Cuál o cuáles son tus pasatiempos favoritos?- Como bien sabemos, el ser humano como tal, necesita un lapso o periodo de tiempo para escapar, por decirlo así, de la rutina diaria. Necesita momentos de esparcimiento donde pueda recrear la mente y el cuerpo en actividades que produzcan satisfacción, gozo y entretenimiento. 

     Es de conocimiento general que, "divertirse" no se limita a edad, posición social o género; es propia de todo ser humano consciente, pero, ¡Cuántas veces, diversiones mal elegidas, producen secuelas funestas que ponen en riesgo la vida del que la ejecuta o lo que es peor, de otras personas ajenas a esa diversión!

       Me llega a la memoria, esos momentos de esparcimiento durante la niñez, cuando no existía la tecnología con la que cuentan los jóvenes de este siglo XXI o la llamada: "generación cibernética". 

     El entretenimiento eran juegos sutiles entre los hermanos y/o primos cercanos, y en ocasiones, se formaba una amalgama social entre los muchachos del vecindario con la intención de divertirnos amenamente practicando un deporte, contar chistes o improvisar actividades sociales inocuas. Aunque claro está, nunca faltaba el travieso que incitaba o auspiciaba algunas acciones o peripecias descabelladas fuera de contexto, pero claro está, no con la intención o alevosía de lastimarse o lastimar a alguien, sino más bien, travesuras burlescas con la sola finalidad de hacerse el gracioso. Aún así, la gran mayoría trataba en lo posible, por evitar meterse en problemas por el respeto a los padres y las repercusiones que esto traía. 

     En nuestro mundo moderno, las condiciones han cambiado. Algunos jóvenes padecen de "ocio alienante". Esto es: hacer uso del tiempo libre en actividades donde la pérdida o alteración de la razón o los sentidos es el común denominador. 

     Pero, ¿cuál es la razón o razones que incitan a adoptar este tipo de ocio?, Según los Sociólogos, existen varios factores sociales y psicológicos, empezando por la influencia tecnológica (actividades virtuales que aceleran desproporcionadamente la creación de adrenalina produciendo euforia) desde la edad temprana, el desfallecimiento de las normas o principios cívicos o conductuales, y la educación que reciben del hogar en sus primeros años. Todos estos factores, unidos a la escasa formación espiritual y el deterioro de los valores familiares, han hecho que la conducta o la forma de divertirse de los niños y adolescentes hayan tomado un rumbo preocupante, agresivo y peligroso. 

     Como decía Thomas Carlyle: Un monstruo hay en el mundo: el ocioso”. Mencionaré algunos pasatiempos o diversiones que están de moda, actividades que han dado la voz de alerta sobre el descontrol que existe en nuestra sociedad y las que han empezado a preocupar a expertos en behaviorismo o conductismo social. 

  • El juego de la antorcha humana o reto del fuego- En este pasatiempo, juego o diversión, la actividad recrea la emulación de una antorcha para demostrar la valentía y resistencia al fuego. El ocioso/a procede a rociarse en el pecho y en la parte abdominal, líquido inflamable (acetona, bencina, etc.) para luego hacer combustión con un encendedor mientras otro lo graba en video para luego subirlo al internet. Regularmente esta actividad toma lugar cerca de albercas o regaderas para poder extinguir las llamas rápidamente. Pero se han reportado muchos casos de jóvenes que acuden a las salas de emergencia con quemaduras térmicas de 2do grado profunda (daños en la capa media de la piel y en las glándulas de sudor o las glándulas productoras de grasa).  La razón primordial de este grado de quemadura, es debido a que en la gran mayoría de los casos, los protagonistas, salen despavoridos sin saber que hacer una vez se ven envueltos en llamas, situación que según oficiales de bomberos, pueden causar incendios dentro de los hogares donde se lleva a cabo la diversión.
  • El juego del Knockout desprevenido– Este juego o entretención consiste en golpear  violentamente a alguien en la cara cuando va caminando por la calle de manera que deje a la persona “K.O.” con el golpe. No importa si ese o esa persona desconocida sea niño/niña, hombre/mujer, anciano/anciana. El asunto es, que en USA, este juego ha causado dos muerte debido al traumatismo que sufren las víctimas cuando caen fulminados al suelo debido al golpe que reciben en la cabeza.
Los adolescentes que se dedican a esta diversión, eligen a la víctima al azar, y la golpean por la espalda para evitar que se defiendan. Lo humillante y cruel de esta “diversión”, es que alguien está tomando el video para luego exhibirlo en las redes sociales como trofeo.

  • El juego de la asfixia– A esta diversión se le conoce como: “Choking game”, la que consiste en quedarse sin respiración hasta perder la consciencia, ya sea que el contraparte aplique presión al cuello del que participa en el juego. Esto es como: un “estrangulamiento permisivo”. 

  • La otra modalidad es competir a través del computador usando cámara web. Este juego consiste en contener la respiración hasta que uno de los concursantes abandona o termina inconsciente. Varios jóvenes han perdido la vida  en USA debido a este fatídico juego como consecuencia de hipoxia cerebral (falta de oxigeno al cerebro) lo que preocupa en gran manera a la comunidad médica. Ya que la incidencia de muerte o inducción a un cuadro comatoso mientras usan esa diversión, es bastante elevado.
     Como podemos apreciar de estas cuatro “diversiones modernas” que acabo de mencionar, la ociosidad de algunos jóvenes están saliendo del limite de lo razonable y lo que es peor, el problema puede agravarse mucho más al incluir la tecnología como medio de diseminación de información usando las famosas páginas sociales como herramienta útil. Y como sabemos que vivimos en una “aldea global” gracias al ciberespacio, es sólo cuestión de tiempo para que jóvenes de diversos países empiecen a adoptar el famoso: “Método espejo” , esto es: “la imitación o copia” y poner en práctica esas diversiones tan amenas en las diferentes ciudades y hogares del mundo.

     La sapiencia del sabio Salomón nos advierte: “Alégrate, joven, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud. Sigue los impulsos de tu corazón y el gusto de tus ojos; mas debes saber que por todas estas cosas, Dios te traerá a juicio”. (Eclesiastés 11:9).
 
     En resumen, y como bien expresó en una ocasión Friedrich Dürrenmatt: “El ocio representará el problema más acuciante, pues es muy dudoso que el hombre se aguante a sí mismo”. Por lo tanto, es importante mantener comunicación con nuestros hijos y prevenirlos de estos tipos de diversiones, que tarde o temprano traerán dolor y luto a muchos hogares. Es nuestro deber como padres aconsejar a nuestros hijos y servir de mentores para evitar estos nefastos resultados.

     Mi consejo para los jóvenes: Cuando no tengas nada que hacer, es cuando más vas a ser tentado a meterte en problemas. Porque como bien dice el dicho: "La mente vacía es taller del diablo". No pases demasiado tiempo mirando y jugando programas de alto contenido de violencia, pues esto contribuye a experimentar fatuidad. Cultiva tu intelecto en los ratos de ocio y dedícate a las cosas sanas: los estudios, los deportes, la música sana, el arte, y fomentar el compañerismo con otros jóvenes que contribuyan a tu crecimiento social y espiritual. Recuerda el consejo del sabio: Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos placer.” (Eclesiastés 12:1).

¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla

viernes, 1 de agosto de 2014

EL MITO GRIEGO DEL DESTINO: "Tu Vida no está Escrita, eres Libre para Escribir tu Futuro."


Mis queridos amigos y hermanos, 

     Albert Einstein afirmó con sobriedad:

 "Tendremos el destino que nos hayamos merecido." 

     Mientras que  William Shakespeare, con realismo dramático, declaró: 

"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos."

     En contraste asimétrico, el poeta trágico griego Esquilo de Eleusis —defensor de la predestinación— sentenció

"Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino."

     Como podemos observar, desde la antigüedad hasta nuestros días, ha sido difícil alcanzar un consenso sobre un tema tan subjetivo, polémico e inasible como es el destino o la predestinación.  

     Los diccionarios definen el destino como "una fuerza o causa desconocida superior al género humano, que dirige inexorablemente todo lo que ha de ocurrir, incluida la existencia de las personas." 

     Por ello, filósofos, artistas, científicos, intelectuales, religiosos y aficionados al esoterismo han desarrollado sus propias posturas sobre ese misterio que algunos llaman "los hados" (divinidad o fuerza desconocida hipotética que rige la vida de las personas), "el destino", "el karma" o "la voluntad divina".

     ¿Qué dice la psicología sobre “el destino” de las personas?

     El psicólogo Valentín Martínez-Otero explica que creer o no en el destino es una cuestión personal con raíces educativas, culturales y hasta religiosas. Según sus palabras:

     "Creer ciegamente en el destino, es encerrarse en un pensamiento mágico que lleva a considerar que lo que sucede en la vida es obra de una fuerza enigmática e inevitable. Esto impide tomar acción, por creer que está marcado por el hado."

     Añade también:

     "Quienes creen que el destino gobierna su vida suelen atribuir sus resultados a factores externos, lo que genera errores cognitivos, pasividad, baja percepción de libertad y escaso realismo."
 

     Sin embargo, advierte que el extremo contrario tampoco es sano:

 "Tan negativo es creer ciegamente en el destino como desconfiar totalmente de las propias capacidades. Lo mejor es mantener equilibrio, asumir responsabilidad personal y aceptar que existen factores que no siempre controlamos." 

      Y ¿qué ocurre con los adivinos, que afirman tener la capacidad de revelar nuestro futuro? 

      La psicóloga Jennifer Delgado, de la Universidad de Cienfuegos, advierte:

 "La creencia en el destino es terreno fértil para adivinos, cartománticos y toda clase de charlatanes del esoterismo."

      Explica que muchas "profecías" de adivinos se cumplen debido al efecto de sugestión.  

           "Si una cartomántica nos dice que estamos destinados a casarnos con una persona rubia, es probable que inconscientemente favorezcamos a personas que fenotípicamente responden a ese rasgo y descartemos a otras."  

     En otras palabras, no es destino, es manipulación psicológica.

      La experta coincide con Valentín Martínez-Otero cuando señala:

     "Si asumimos la existencia del destino, también asumimos que una buena parte de nuestras vidas transcurre gobernada por: quién sabe qué hilos poderosos que escapan de nuestra comprensión e incluso a nuestra consciencia, con lo que los límites de nuestra responsabilidad para con nosotros mismos se difuminan."

     Como bien dijo Jean Paul Sartre:

      "Somos lo que sepamos hacer con lo que la gente hace de nosotros."

     Significando que, aunque nuestro pasado y las circunstancias externas nos moldean, somos nosotros quienes definimos nuestra identidad a través de nuestras acciones y elecciones. 

     El psicólogo Paulino Castells reafirma lo dicho por Sartre:

 "De alguna forma, todos somos dueños de nuestro destino, en el sentido de que tenemos la capacidad de prevalecer, ser fuertes y triunfar a pesar de las adversidades."

     Ahora bien, ¿qué dice la Biblia sobre el destino? 

     Aquí entramos en un terreno más profundo. Muchos se preguntan:

Si Dios conoce el futuro, ¿estamos predestinados? Si el futuro ya está escrito, ¿podemos ser moralmente responsables? ¿Sería justo que se castigue o premie lo inevitable?


         Si todo estuviera determinado, la vida sería una obra de teatro en la que somos simples actores siguiendo un libreto escrito por Dios. Seríamos meros interpretes de un papel en el que no tuvimos oportunidad de elegir entre ser héroes o villanos, ricos o pobres, sanos o enfermos, o, en última instancia, deformes.

     Analicemos esto desde una lógica deductiva.

     Si el futuro ya está escrito, entonces lo que llamamos “libre albedrío” o "voluntad propia" no tendría sentido, ya que no tendríamos libertad de elección. Por inferencia, la justicia no existiría, o al menos, la responsabilidad moral podría ponerse en entredicho.

      En cambio, como tenemos la posibilidad de elegir una acción entre múltiples, la probabilidad de que el futuro esté predestinado se puede poner en tela de juicio. Pero, ¿es posible llegar a esta conclusión sin contradecir las Sagradas Escrituras?

     Dice el profeta Isaías:

     "Así dice Jehová, el rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los Ejércitos: Yo soy el Primero, y yo soy el Último, y fuera de mí no hay Dios. ¿Y quién proclamará lo venidero, y lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles las cosas venideras y las que han de suceder. ¡No acobardéis, ni tengáis miedo! ¿acaso desde la antigüedad no te lo hice saber yo, y te lo declaré? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay fuerte; no conozco ninguno." (Isaías 44:6-8).

      Jehová reta a los dioses falsos a que anuncien el futuro como Él puede hacerlo. También nos promete que seremos testigos. Es decir, nos dejará saber las cosas que vendrán para que, cuando sucedan, podamos confirmarlas.

     No obstante, en Isaías 46:10 nos dice que no sólo conoce el futuro, sino que tiene la capacidad de moldearlo a su antojo:

      "Yo anuncio desde el principio lo que va a pasar al final, y doy a conocer el futuro desde mucho tiempo antes. Les aseguro que todos mis planes se cumplirán tal como yo quiero."

     Esto no significa que Dios escriba cada acción humana, sino que Él tiene poder soberano para intervenir cuando desea y revelar sus planes cuando considera necesario. 

     La noción de un destino humano rígido, inalterable y fatalista no es bíblica, sino que proviene de la filosofía griega, en particular del estoicismo. Este concepto pagano se filtró en la teología y logró abrirse paso a lo largo de los años gracias a las interpretaciones de “exégetas” formados más en la filosofía de Aristóteles que en las Escrituras, lo que permitió aceptar el paganismo como algo sacrosanto. 

     Aunque claro está, Dios puede escoger a cualquier criatura y usarlo para un propósito especial de acuerdo a sus planes. 

     El sabio Salomón escribió:

     "Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aún de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que TIEMPO Y OCASIÓN ACONTECEN A TODOS." ( Eclesiastés 9:11).

     Es decir, lo que sucede no está "destinado", sino que necesitamos los factores “tiempo y espacio.” En palabras simples, no sólo es importante la preparación, el esfuerzo y la perseverancia, sino que cada acontecimiento lleva su ciclo como seres independientes e individuales. "Tiempo de sembrar y tiempo de cosechar lo plantado."

     En términos generales, somos — aunque no lo queramoshijos de la consecuencia (o de la herencia), ya que, como descendientes del primer hombre, Adán, elegimos mediante el libre albedrío. Esto es: "La libertad individual que requiere reflexión y elección consciente". 

     No estamos sujetos a destino, sino a circunstancias, decisiones y oportunidades.

     Dios dice claramente en Deuteronomio 30:19:

      "He puesto delante de ti la vida y la muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia."

     Nuestro futuro no está escrito, sino que se va construyendo. Nosotros tenemos la capacidad de decidir, y al hacerlo, somos responsables de nuestros actos. Tenemos la opción de vivir una vida azarosa bajo la sombra de la casualidad, o por el contrario, bajo el amparo y protección del Altísimo. Como lo expresa el rey David en el "salmo 91".

     Dios tiene la capacidad excepcional de tener en cuenta todos los factores que intervienen en el curso de los acontecimientos, así como la influencia de las decisiones de los seres con libre albedrío, para realizar pronósticos infalibles. Sin embargo, esto no significa que Él escriba un guión ni que dicte cómo debe ser nuestra vida, ya que eso contradiría pasajes bíblicos como Job 34:10: 

     Pero vosotros, gente sensata, escuchadme: ¡Lejos de Dios el hacer mal, lejos del Todopoderoso el cometer injusticias!”

     Puede que el destino te lleve a un cruce de caminos, pero eres tú quien decide qué rumbo tomar.

 Dios es soberano y conoce el futuro, pero nos ha dado libertad real. No existe un destino único e inmutable escrito para nosotros; existen posibles futuros, y nuestras decisiones nos llevan a uno u otro. 



         Como dijo el poeta Amado Nervo

     "Cada uno es dueño y arquitecto de su propio destino." 

   Yo añado: el destino es decisión más propósito guiados por Dios.


¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla