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viernes, 13 de octubre de 2017

LA IMAGEN Y SEMEJANZA QUE PERDIMOS


Mis queridos hermanos y amigos,

     En el primer libro de las Sagradas Escrituras encontramos un texto que nos provee la respuesta del origen del hombre sobre la Tierra. “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;(…)” Génesis 1:26. Si buscamos en el diccionario la definición de “Imagen”, encontraremos que esta palabra significa: La figura y representación visual o mental de alguna cosa o persona.

     Si analizamos el concepto de imagen, esta se puede dividir en dos dominios: El primero, es el dominio inmaterial de las imágenes en nuestra mente; éstas aparecen como visiones, fantasías, imaginaciones, esquemas o modelos. Es decir, son el resultado de las percepciones externas subjetivas experimentadas por un individuo, y que son parte intrínseca de la facultad de la memoria asociativa. 

     El segundo, es el dominio de las imágenes como representación visual: diseño, estructura, escultura, formación física. Estas imágenes son las percibidas por los sentidos en el mundo exterior. Son formas con un alto grado de evocación de lo real; es decir, que son materiales porque existen en el mundo físico de los objetos.

     Tenemos que estar conscientes de que ambos dominios de la imagen están ligados en su origen. No hay imágenes mentales que no tengan algún origen en el mundo de las representaciones y objetos visuales, y viceversa. La imagen visual creada representa a su creador como arte externo, pero con características propias de un producto único. Pero por otro lado, no podemos olvidar que en sentido de carácter, una imagen es la apariencia moral y física que sobre los demás proyecta una persona, y que lo caracteriza como ser individual. Entonces, puede decirse que la imagen, es una figura retórica utilizada para visualizar y denominar a un conjunto de actitudes que poseen las personas; actitudes, que dicho sea de paso, son utilizables para evaluarlas.

     Siguiendo esta línea de análisis, y utilizando la filosofía del  silogismo, profundicemos en el versículo anterior con las siguientes premisas: 1- Dios es perfecto. 2- El hombre fue creado a la imagen de Dios. Luego: “El hombre es perfecto”.  Como podemos notar, esta argumentación tiene una conclusión falsa y, sin embargo, la argumentación como tal está bien hecha, es decir: de las premisas se sigue efectivamente la conclusión, de que “el hombre es perfecto, porque es la imagen de Dios”. Entonces, al mirar el carácter del hombre, y al darnos cuenta de  que “no existe perfección en el hombre”, ¿pondremos en juicio la veracidad de las premisas?
    
     Si al final decidimos confiar en las Sagradas Escrituras y considerar que: fuimos diseño de un Ser perfecto, ¿Por qué entonces, el hombre no refleja la imagen y semejanza de aquel que lo creó? – El hombre, como ser pensante racional tenía el poder de elección, y en su avaricia de querer ser “dios”, eligió desobedecer a quien lo creó. Por consiguiente, la osadía de rebelarse implicó un proceso deductivo de consciencia donde se puso en duda el poder del Altísimo. La rebeldía del hombre ante su Creador desmoronó esa imagen moral, mental y física; por lo tanto, el rebelde adopta una nueva imagen igual a aquel que lo impulsó a desobedecer. Es decir, el hombre al dejarse convencer con verdades a medias, sufre una mutación o transformación de carácter simétrico a aquel que lo instó a abrir sus ojos. Ya la realidad del hombre se convirtió en el destierro forjado creado por su “ego” y emancipado de los designios de su Creador, pero lastimosamente se convierte en una víctima a merced de su conquistador: “El padre de mentira”. “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abierto vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:4-5).
     Al desobedecer el hombre las instrucciones  de su Creador, y al desafiar su poder, imitó al ángel caído e inmediatamente adoptó su imagen. Por inferencia, somos imagen de Satanás, y la maldad reina en nuestra mente y nuestro cuerpo. Estamos sujetos a los dos dominios que mencioné al empezar este artículo. La imperfección se apoderó del carácter del hombre, corrompiendo la rueda de la creación y convirtiéndolo en un ser puramente emocional, satisfaciendo así los deseos de la carne ( adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, etc.), y al practicar estas cosas, nos alejamos del carácter de Dios y de sus promesas de redención.
    
     Sin lugar a dudas, Satanás utilizará una y otra vez la artimaña del engaño como herramienta para seducirnos, y cómo imanes de polos opuestos, seremos atraídos magnéticamente  en sus dominios a través de nuestros sentidos corporales. Pareciese como si nunca dejaremos de ser víctimas del Engañador, y como si nunca retornaremos a ser imagen de Dios. Así también lo consideró el Apóstol Pablo: “Más yo soy carnal vendido al pecado”…Miserable de mi ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:14, 24).
    
     Dios vio la vergonzosa actitud del hombre al verse persuadido y embaucado; por lo que se compungió su corazón al tener conocimiento de las terribles consecuencias que acarreaba la desobediencia . Más, por el infinito amor a su creación, diseñó un plan de salvación. Así lo expresa a través de uno de sus profetas. “Diles: “Vivo yo”- declara el Señor Dios- que no me complazco en la muerte del impío, sino que cambie su conducta y viva. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos. ¿Por qué han de morir, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11). Por ese gran amor y compasión que tiene por el hombre, envió Dios a su propio hijo a rescatarnos. ¡Jesús es el modelo a seguir!  Él representa la “imagen” que perdió el hombre en el Jardín del Edén. Así lo describe el Apóstol: “Jesús es la “imagen” del Dios invisible, el primogénito de toda creación”. (Colosenses 1:15). 
    
     En resumen, no existe otra forma de reconciliarnos con el Creador, sino no es  adoptando la imagen de Cristo, emulando su carácter y tener su mentalidad. ¿Qué significa tener la mente de Cristo?- La mejor manera de entender, es examinando las actitudes que Jesús asumió́ en la vida, las cuales nos demuestran su mente, su manera de ser y de pensar.
1. Su actitud de confianza en Dios.
2. Su actitud de perdón
3. Su actitud por otras razas
4. Su actitud de servicio   
 
 
Dios los bendiga rica y abundantemente!
 
Frank Zorrilla
 


 
 
 
 

domingo, 23 de julio de 2017

SOLICITANDO LA PROTECCIÓN DIVINA

Mis queridos amigos y hermanos,
     Desde los origines del hombre sobre el planeta, éste siempre se ha visto en la necesidad de buscar refugio en un Ser superior o divinidad para comprender o enfrentar las adversidades que supera su entendimiento finito. Para encontrar ese apoyo espiritual, consideró necesaria la fabricación de imágenes para tener un lugar físico donde acudir, hacer sus peticiones y rendir tributo como forma de adoración.

     Jehová, Ser Supremo a quien servimos, es tan extraordinario, que no requiere la fabricación de una imagen porque está en todas partes. ¡Es Omnipresente!

     Entre los escritos de la Palabra inspirada, La Biblia, encontramos un cántico que recitado en forma de súplica al Altísimo, Jehová de los Ejércitos, se convierte en una de las peticiones más poderosas que pueda existir en el universo. Cada verso de esta composición manifiesta en el sentido más profundo, la dependencia absoluta de Dios actuando en nuestro favor. Esta composición escrita por el rey David es tan especial, que el mismo Satanás, la conoce, ya que citó uno de sus versos cuando tentó al hijo de Dios en el desierto. Me refiero al Salmo 91. He aquí un análisis semántico del mismo. 

     Verso 1- El que habita al amparo del Altísimo mora bajo la sombra del Omnipotente.

     Cuando clamamos a Jehová en busca de protección, inmediatamente dejamos el “yo interno”, permitiendo que el Espíritu de Dios que mora en nosotros, obre en nuestro favor y su sombra todopoderosa nos proteja. La palabra sombra es una expresión oriental que indica: Seguridad.
La omnipotencia de Dios operando en nosotros implica que ya no existen desafíos que no podamos enfrentar, porque para Dios, ¡todo es posible!
     Todas las bendiciones son para aquellas personas que tienen la costumbre de alinearse con el Creador. Este es el primer y gran Mandamiento: “Amarás a Jehová tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5). Esto es: rendirle lealtad, fidelidad, devoción y seguir sus directrices.

     Verso 2-  “Yo le digo a Jehová: Esperanza mía, y refugio mío; mi fortaleza, el Dios en quien confío".

     Al afirmar la verdad de la segunda estrofa, el escudo de Dios invisible nos rodea, por lo que es impermeable a cualquier daño. La confianza en el infinito, sin preocuparse por las apariencias de imposibilidad, nos hará encontrar el camino para salir triunfadores.
     Al afirmar con confianza: “Dios se preocupa por mí; él sabe y me dice la respuesta”, nos permite discernir  un peligro o problema inminente.

  
    Verso 3-4 - “Sólo él puede librarme de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues me cubrirá con sus plumas y bajo sus alas estaré seguro; Escudo es su verdad”.

     El Salmista hace alusión a las pequeñas aves que se guarecen debajo de las alas buscando protección. Así, nosotros, al guarecernos debajo de las alas del Señor, él nos da discernimiento; ya sea en los negocios o en cualquier actividad que podamos salir perjudicados, librándonos de los estafadores, o aquellos que osan poner trampas para hurtar nuestros bienes o ahorros a través de negocios fraudulentos. Al mismo tiempo, nos protege de cualquier enfermedad infectocontagiosa o pandemia que pueda azotar a la humanidad.

    Verso 5-6 “No temeré el terror de la noche, ni la flecha que vuele de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía”

     Es precisamente bajo el manto negro de la oscuridad donde los seres malignos se manifiestan, se ocultan bajo las sombras para ejecutar sus planes. Tanto en estos tiempos modernos como en la antigüedad, la oscuridad de la noche es una estrategia militar muy usada para atacar desprevenidamente, mientras las victimas duermen. Dios velará nuestro tiempo de descanso, para evitar que alguien nos tome desprevenidos y nos agreda físicamente. Fisiológicamente, proveerá armonía espiritual, restaurará nuestra energía y reconstruirá nuestras células para despertar renovados con alegría y entusiasmo. Nuestro subconsciente nunca duerme, sólo nos desconectamos de nuestro nivel de consciencia, por lo tanto, Dios elevará nuestra espiritualidad para que vibremos a una dimensión más alta.
     La flecha que vuela de día y la destrucción al mediodía se refieren a pensamientos negativos y las sugerencias que se escuchan durante el día. Son esas vibraciones negativas procedentes de personas con mentalidad retrógrada. Todos estamos inmersos en una gran red de energía entrópica que como fractal, nos expone a frecuencias vibratorias largas y lentas afectando nuestro ADN. Esas frecuencias pertenecen a la emoción del “miedo” y todas las manifestaciones armónicas producto de esa emoción: ansiedad, depresión, duda, intolerancia, desamor, irritabilidad, cólera, etc.
     La destrucción del día son los problemas, dificultades y obstáculos que afrontamos, así como los problemas financieros o conflictos emocionales con otras personas.
     Al invocar la presencia Infinita en las mañanas o al inicio de nuestra jornada, estaremos regidos bajo su ley y su orden, por lo que, al resonar o conectarnos a su frecuencia, nuestro ambiente será de paz y gozo.

      Versos 7-8: “Podrán caer mil a mi izquierda y diez mil a mi derecha, pero a mi no me afectará. No tendré que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido”

     Si estamos amparados bajo el poder de Dios, seremos inmunes a daños físicos y nuestro nivel mental no será afectado a pesar de estar expuestos a condiciones adversas. La Biblia relata sobre experiencias físicamente imposibles, donde hombres estuvieron expuestos a perder la vida ya sea por el fuego o por fieras salvajes, pero fueron librados. Dios obrando en ti, es Omnipotente, Eterno, Supremo y constituye la verdad Absoluta. Siempre veremos la recompensa de aquellos que actúan con poca o sin ninguna piedad para con un semejante.      
     Versos 9 -1O: “Porque he puesto al Señor por mi refugio, y el Altísimo por mi protección, ningún mal habrá de sobrevenirme, ninguna calamidad llegará a mi hogar”.

     Esta es una declaración de fe que inspira seguridad ante las calamidades que abundan en nuestro entorno. Nos da la esperanza de que podemos confiar en la supervisión divina, dejando así la ansiedad y la preocupación por algo que pueda impactarnos negativamente.

    
           Versos  11-12: “Porque él ordenará a sus ángeles que me cuiden en todos mis caminos. Con sus propias manos me levantarán para que no tropiece con piedra alguna”.

     Esta magnifica promesa toca el corazón con la melodía de Dios. Satanás conocía de esta promesa, al tentar a Jesús en el desierto. Él tiene conocimiento de que los ángeles representan los mensajeros de Dios, y ellos están prestos a ayudarnos en momentos que requieren su intervención. Existirán condiciones extremas, donde podremos sentir esa ayuda invisible que sobrepasa todo entendimiento, donde las leyes físicas se doblegan o pierden validez ante fenómenos humanamente inexplicables.


 Verso 13 “Aplastaré al león y a la víbora; ¡hollaré al cachorro del león y al dragón”.

     Cuando gozamos de la protección del Señor Todopoderoso, tendremos capacidad sin limites para sobrevenir todas las cosas. Dios le dio potestad al hombre desde el principio de la creación para subyugar todas las cosas debajo sus pies y domar todo animal creado. ¡Lo nombró administrador! El león por su fiereza es un animal muy voraz que no teme a nada, y la víbora con su sagacidad y ataque repentino puede inocular a sus víctimas con su veneno mortal. Metafóricamente, y al interpolar esas dos creaciones en la interrelación social, nos encontraremos con personas que tienen esas características, y saldremos en victoria por el gran poder que está a nuestro lado.   

Versos 14-15: “Yo te libraré, dice Jehová, por cuanto has puesto tu amor en mí; te pondré en alto, porque reconoces mi nombre. Tú me invocarás  y yo te responderé; estaré contigo en momentos de angustia; te libraré y te llenaré de honores.
     En estos dos versos, Dios nos responde proveyendo absoluta garantía por nuestra seguridad, protección y beneplácito en esos momentos difíciles o ciclos negativos que puedan afectarnos.


Verso 16-Te colmaré con muchos años de vida y te haré gozar de salvación”

Dios es Todopoderoso; de él emana toda sabiduría, amor sin límites, armonía y paz absoluta. Es Omnisciente y Omnipresente. Tener presente todos estos atributos, poderes y cualidades de Dios, nos da la certeza de estar por encima de cualquier problema, situación o percance que pueda afectar nuestra integridad física, espiritual o mental.




Dios los bendiga rica y abundantemente,


     Frank Zorrilla