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viernes, 13 de octubre de 2017

LA IMAGEN Y SEMEJANZA QUE PERDIMOS


Mis queridos hermanos y amigos,

     En el primer libro de las Sagradas Escrituras encontramos un texto que nos provee la respuesta del origen del hombre sobre la Tierra. “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;(…)” Génesis 1:26. Si buscamos en el diccionario la definición de “Imagen”, encontraremos que esta palabra significa: La figura y representación visual o mental de alguna cosa o persona.

     Si analizamos el concepto de imagen, esta se puede dividir en dos dominios: El primero, es el dominio inmaterial de las imágenes en nuestra mente; éstas aparecen como visiones, fantasías, imaginaciones, esquemas o modelos. Es decir, son el resultado de las percepciones externas subjetivas experimentadas por un individuo, y que son parte intrínseca de la facultad de la memoria asociativa. 

     El segundo, es el dominio de las imágenes como representación visual: diseño, estructura, escultura, formación física. Estas imágenes son las percibidas por los sentidos en el mundo exterior. Son formas con un alto grado de evocación de lo real; es decir, que son materiales porque existen en el mundo físico de los objetos.

     Tenemos que estar conscientes de que ambos dominios de la imagen están ligados en su origen. No hay imágenes mentales que no tengan algún origen en el mundo de las representaciones y objetos visuales, y viceversa. La imagen visual creada representa a su creador como arte externo, pero con características propias de un producto único. Pero por otro lado, no podemos olvidar que en sentido de carácter, una imagen es la apariencia moral y física que sobre los demás proyecta una persona, y que lo caracteriza como ser individual. Entonces, puede decirse que la imagen, es una figura retórica utilizada para visualizar y denominar a un conjunto de actitudes que poseen las personas; actitudes, que dicho sea de paso, son utilizables para evaluarlas.

     Siguiendo esta línea de análisis, y utilizando la filosofía del  silogismo, profundicemos en el versículo anterior con las siguientes premisas: 1- Dios es perfecto. 2- El hombre fue creado a la imagen de Dios. Luego: “El hombre es perfecto”.  Como podemos notar, esta argumentación tiene una conclusión falsa y, sin embargo, la argumentación como tal está bien hecha, es decir: de las premisas se sigue efectivamente la conclusión, de que “el hombre es perfecto, porque es la imagen de Dios”. Entonces, al mirar el carácter del hombre, y al darnos cuenta de  que “no existe perfección en el hombre”, ¿pondremos en juicio la veracidad de las premisas?
    
     Si al final decidimos confiar en las Sagradas Escrituras y considerar que: fuimos diseño de un Ser perfecto, ¿Por qué entonces, el hombre no refleja la imagen y semejanza de aquel que lo creó? – El hombre, como ser pensante racional tenía el poder de elección, y en su avaricia de querer ser “dios”, eligió desobedecer a quien lo creó. Por consiguiente, la osadía de rebelarse implicó un proceso deductivo de consciencia donde se puso en duda el poder del Altísimo. La rebeldía del hombre ante su Creador desmoronó esa imagen moral, mental y física; por lo tanto, el rebelde adopta una nueva imagen igual a aquel que lo impulsó a desobedecer. Es decir, el hombre al dejarse convencer con verdades a medias, sufre una mutación o transformación de carácter simétrico a aquel que lo instó a abrir sus ojos. Ya la realidad del hombre se convirtió en el destierro forjado creado por su “ego” y emancipado de los designios de su Creador, pero lastimosamente se convierte en una víctima a merced de su conquistador: “El padre de mentira”. “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abierto vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:4-5).
     Al desobedecer el hombre las instrucciones  de su Creador, y al desafiar su poder, imitó al ángel caído e inmediatamente adoptó su imagen. Por inferencia, somos imagen de Satanás, y la maldad reina en nuestra mente y nuestro cuerpo. Estamos sujetos a los dos dominios que mencioné al empezar este artículo. La imperfección se apoderó del carácter del hombre, corrompiendo la rueda de la creación y convirtiéndolo en un ser puramente emocional, satisfaciendo así los deseos de la carne ( adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, etc.), y al practicar estas cosas, nos alejamos del carácter de Dios y de sus promesas de redención.
    
     Sin lugar a dudas, Satanás utilizará una y otra vez la artimaña del engaño como herramienta para seducirnos, y cómo imanes de polos opuestos, seremos atraídos magnéticamente  en sus dominios a través de nuestros sentidos corporales. Pareciese como si nunca dejaremos de ser víctimas del Engañador, y como si nunca retornaremos a ser imagen de Dios. Así también lo consideró el Apóstol Pablo: “Más yo soy carnal vendido al pecado”…Miserable de mi ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:14, 24).
    
     Dios vio la vergonzosa actitud del hombre al verse persuadido y embaucado; por lo que se compungió su corazón al tener conocimiento de las terribles consecuencias que acarreaba la desobediencia . Más, por el infinito amor a su creación, diseñó un plan de salvación. Así lo expresa a través de uno de sus profetas. “Diles: “Vivo yo”- declara el Señor Dios- que no me complazco en la muerte del impío, sino que cambie su conducta y viva. Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos. ¿Por qué han de morir, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11). Por ese gran amor y compasión que tiene por el hombre, envió Dios a su propio hijo a rescatarnos. ¡Jesús es el modelo a seguir!  Él representa la “imagen” que perdió el hombre en el Jardín del Edén. Así lo describe el Apóstol: “Jesús es la “imagen” del Dios invisible, el primogénito de toda creación”. (Colosenses 1:15). 
    
     En resumen, no existe otra forma de reconciliarnos con el Creador, sino no es  adoptando la imagen de Cristo, emulando su carácter y tener su mentalidad. ¿Qué significa tener la mente de Cristo?- La mejor manera de entender, es examinando las actitudes que Jesús asumió́ en la vida, las cuales nos demuestran su mente, su manera de ser y de pensar.
1. Su actitud de confianza en Dios.
2. Su actitud de perdón
3. Su actitud por otras razas
4. Su actitud de servicio   
 
 
Dios los bendiga rica y abundantemente!
 
Frank Zorrilla
 


 
 
 
 

domingo, 23 de julio de 2017

SOLICITANDO LA PROTECCIÓN DIVINA

Mis queridos amigos y hermanos,
     Desde los origines del hombre sobre el planeta, éste siempre se ha visto en la necesidad de buscar refugio en un Ser superior o divinidad para comprender o enfrentar las adversidades que supera su entendimiento finito. Para encontrar ese apoyo espiritual, consideró necesaria la fabricación de imágenes para tener un lugar físico donde acudir, hacer sus peticiones y rendir tributo como forma de adoración.

     Jehová, Ser Supremo a quien servimos, es tan extraordinario, que no requiere la fabricación de una imagen porque está en todas partes. ¡Es Omnipresente!

     Entre los escritos de la Palabra inspirada, La Biblia, encontramos un cántico que recitado en forma de súplica al Altísimo, Jehová de los Ejércitos, se convierte en una de las peticiones más poderosas que pueda existir en el universo. Cada verso de esta composición manifiesta en el sentido más profundo, la dependencia absoluta de Dios actuando en nuestro favor. Esta composición escrita por el rey David es tan especial, que el mismo Satanás, la conoce, ya que citó uno de sus versos cuando tentó al hijo de Dios en el desierto. Me refiero al Salmo 91. He aquí un análisis semántico del mismo. 

     Verso 1- El que habita al amparo del Altísimo mora bajo la sombra del Omnipotente.

     Cuando clamamos a Jehová en busca de protección, inmediatamente dejamos el “yo interno”, permitiendo que el Espíritu de Dios que mora en nosotros, obre en nuestro favor y su sombra todopoderosa nos proteja. La palabra sombra es una expresión oriental que indica: Seguridad.
La omnipotencia de Dios operando en nosotros implica que ya no existen desafíos que no podamos enfrentar, porque para Dios, ¡todo es posible!
     Todas las bendiciones son para aquellas personas que tienen la costumbre de alinearse con el Creador. Este es el primer y gran Mandamiento: “Amarás a Jehová tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5). Esto es: rendirle lealtad, fidelidad, devoción y seguir sus directrices.

     Verso 2-  “Yo le digo a Jehová: Esperanza mía, y refugio mío; mi fortaleza, el Dios en quien confío".

     Al afirmar la verdad de la segunda estrofa, el escudo de Dios invisible nos rodea, por lo que es impermeable a cualquier daño. La confianza en el infinito, sin preocuparse por las apariencias de imposibilidad, nos hará encontrar el camino para salir triunfadores.
     Al afirmar con confianza: “Dios se preocupa por mí; él sabe y me dice la respuesta”, nos permite discernir  un peligro o problema inminente.

  
    Verso 3-4 - “Sólo él puede librarme de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues me cubrirá con sus plumas y bajo sus alas estaré seguro; Escudo es su verdad”.

     El Salmista hace alusión a las pequeñas aves que se guarecen debajo de las alas buscando protección. Así, nosotros, al guarecernos debajo de las alas del Señor, él nos da discernimiento; ya sea en los negocios o en cualquier actividad que podamos salir perjudicados, librándonos de los estafadores, o aquellos que osan poner trampas para hurtar nuestros bienes o ahorros a través de negocios fraudulentos. Al mismo tiempo, nos protege de cualquier enfermedad infectocontagiosa o pandemia que pueda azotar a la humanidad.

    Verso 5-6 “No temeré el terror de la noche, ni la flecha que vuele de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía”

     Es precisamente bajo el manto negro de la oscuridad donde los seres malignos se manifiestan, se ocultan bajo las sombras para ejecutar sus planes. Tanto en estos tiempos modernos como en la antigüedad, la oscuridad de la noche es una estrategia militar muy usada para atacar desprevenidamente, mientras las victimas duermen. Dios velará nuestro tiempo de descanso, para evitar que alguien nos tome desprevenidos y nos agreda físicamente. Fisiológicamente, proveerá armonía espiritual, restaurará nuestra energía y reconstruirá nuestras células para despertar renovados con alegría y entusiasmo. Nuestro subconsciente nunca duerme, sólo nos desconectamos de nuestro nivel de consciencia, por lo tanto, Dios elevará nuestra espiritualidad para que vibremos a una dimensión más alta.
     La flecha que vuela de día y la destrucción al mediodía se refieren a pensamientos negativos y las sugerencias que se escuchan durante el día. Son esas vibraciones negativas procedentes de personas con mentalidad retrógrada. Todos estamos inmersos en una gran red de energía entrópica que como fractal, nos expone a frecuencias vibratorias largas y lentas afectando nuestro ADN. Esas frecuencias pertenecen a la emoción del “miedo” y todas las manifestaciones armónicas producto de esa emoción: ansiedad, depresión, duda, intolerancia, desamor, irritabilidad, cólera, etc.
     La destrucción del día son los problemas, dificultades y obstáculos que afrontamos, así como los problemas financieros o conflictos emocionales con otras personas.
     Al invocar la presencia Infinita en las mañanas o al inicio de nuestra jornada, estaremos regidos bajo su ley y su orden, por lo que, al resonar o conectarnos a su frecuencia, nuestro ambiente será de paz y gozo.

      Versos 7-8: “Podrán caer mil a mi izquierda y diez mil a mi derecha, pero a mi no me afectará. No tendré que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido”

     Si estamos amparados bajo el poder de Dios, seremos inmunes a daños físicos y nuestro nivel mental no será afectado a pesar de estar expuestos a condiciones adversas. La Biblia relata sobre experiencias físicamente imposibles, donde hombres estuvieron expuestos a perder la vida ya sea por el fuego o por fieras salvajes, pero fueron librados. Dios obrando en ti, es Omnipotente, Eterno, Supremo y constituye la verdad Absoluta. Siempre veremos la recompensa de aquellos que actúan con poca o sin ninguna piedad para con un semejante.      
     Versos 9 -1O: “Porque he puesto al Señor por mi refugio, y el Altísimo por mi protección, ningún mal habrá de sobrevenirme, ninguna calamidad llegará a mi hogar”.

     Esta es una declaración de fe que inspira seguridad ante las calamidades que abundan en nuestro entorno. Nos da la esperanza de que podemos confiar en la supervisión divina, dejando así la ansiedad y la preocupación por algo que pueda impactarnos negativamente.

    
           Versos  11-12: “Porque él ordenará a sus ángeles que me cuiden en todos mis caminos. Con sus propias manos me levantarán para que no tropiece con piedra alguna”.

     Esta magnifica promesa toca el corazón con la melodía de Dios. Satanás conocía de esta promesa, al tentar a Jesús en el desierto. Él tiene conocimiento de que los ángeles representan los mensajeros de Dios, y ellos están prestos a ayudarnos en momentos que requieren su intervención. Existirán condiciones extremas, donde podremos sentir esa ayuda invisible que sobrepasa todo entendimiento, donde las leyes físicas se doblegan o pierden validez ante fenómenos humanamente inexplicables.


 Verso 13 “Aplastaré al león y a la víbora; ¡hollaré al cachorro del león y al dragón”.

     Cuando gozamos de la protección del Señor Todopoderoso, tendremos capacidad sin limites para sobrevenir todas las cosas. Dios le dio potestad al hombre desde el principio de la creación para subyugar todas las cosas debajo sus pies y domar todo animal creado. ¡Lo nombró administrador! El león por su fiereza es un animal muy voraz que no teme a nada, y la víbora con su sagacidad y ataque repentino puede inocular a sus víctimas con su veneno mortal. Metafóricamente, y al interpolar esas dos creaciones en la interrelación social, nos encontraremos con personas que tienen esas características, y saldremos en victoria por el gran poder que está a nuestro lado.   

Versos 14-15: “Yo te libraré, dice Jehová, por cuanto has puesto tu amor en mí; te pondré en alto, porque reconoces mi nombre. Tú me invocarás  y yo te responderé; estaré contigo en momentos de angustia; te libraré y te llenaré de honores.
     En estos dos versos, Dios nos responde proveyendo absoluta garantía por nuestra seguridad, protección y beneplácito en esos momentos difíciles o ciclos negativos que puedan afectarnos.


Verso 16-Te colmaré con muchos años de vida y te haré gozar de salvación”

Dios es Todopoderoso; de él emana toda sabiduría, amor sin límites, armonía y paz absoluta. Es Omnisciente y Omnipresente. Tener presente todos estos atributos, poderes y cualidades de Dios, nos da la certeza de estar por encima de cualquier problema, situación o percance que pueda afectar nuestra integridad física, espiritual o mental.




Dios los bendiga rica y abundantemente,


     Frank Zorrilla















lunes, 1 de mayo de 2017

DISONANCIA ALIMENTICIA EN UN CUERPO PURAMENTE ELÉCTRICO


Mis queridos amigos y hermanos,

    

“LOS ALIMENTOS QUE USTED COME, PUEDEN SER LA FORMA MÁS SEGURA Y MÁS POTENTE DE MEDICARSE, O LA FORMA MÁS LENTA DE ENVENENARSE”. 

     ¡Cuánta razón tiene Ann Wigmore en la cita que acabas de leer! Sin lugar a dudas, nuestro “templo” o “cuerpo biológico” está diseñado cómo un sistema autónomo perfecto, capaz de regenerarse y asimilar cambios drásticos en su estructura interna o molecular a través de los procesos homeostáticos o procesos de retroalimentación y control para mantener un balance equilibrado. Esto es, produce en su interior, respuestas adaptativas al ambiente exterior, con el fin de mantener la salud. ¡Cuánta perfección en este conjunto de órganos, glándulas, osamenta, válvulas de control, tejidos  y tubos de comunicación y/o de control (arterías y venas) con energía!

     Sí, en honor a la verdad,  no existe mayor perfección en el universo que el cuerpo humano. Sus funciones, tanto síncronas como asíncronas; transmisoras, reguladoras y de control, forman un sistema complejo, con unidades individuales trabajando unísonas y gobernadas por un ente existencial que reside dentro de cada ser, y que hace posible la capacidad vibratoria; primero a nivel sub-atómico, biomolecular, y luego a nivel celular para producir movimiento, y conectarnos con nuestro mundo externo a través de la interacción de estímulos - respuestas. 

     ¡Y pensar, que este gran sistema, como es nuestro cuerpo, procede de partículas sub-atómicas, átomos y moléculas, extraídos literalmente del polvo de la tierra! ¿Acaso lo dudas?….

     Aunque te resulte descabellado, este sistema tan complejo como es el cuerpo humano, en su estructura atómica está formado por átomos de Carbono, Hidrógeno y Oxígeno en un 99% y por elementos traza en 1%. Nuestro cuerpo contiene 102 minerales, de los cuales, 70 de ellos son: “Necesarios para la vida”.         

A- Elementos Biogenéticos o Bioelementos Primarios (necesarios para la vida humana) en una proporción de 1% del peso del cuerpo. Pertenecen a este tipo: El Carbono (C), el Oxígeno (O), el Hidrógeno (H), el Nitrógeno (N), el Calcio (Ca) Y el Fósforo (P).

B- Bioelementos Secundarios, aquellos cuya concentración en las células están entre 0.05 y 1 % del peso del cuerpo. Entre ellos se encuentran: El Sodio (Na), el Potasio (K), el Cloro (Cl), el Magnesio (Mg), y el Azufre (S).

C- “Oligoelementos”, aquellos que se encuentran representados por átomos cuya concentración celular es menor de 0.05 %. Entre ellos se encuentran: El Fierro (Fe), el Cobre (Cu), el Manganeso (Mn), el Flúor (F), el Zinc ( Zn), el Molibdeno( Mb), el Boro (Bo), el Silicio (Si), el Cobalto (Co) el Yodo (I) y el Selenio( Se). Estos elementos son llamados también: “Elementos trazas”, por la baja concentración en que se encuentran. 
    
     Todos estos elementos mencionados en los párrafos anteriores, se encuentran o forman parte del planeta Tierra donde vivimos, por lo tanto, la cita bíblica de Génesis 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra”, es científicamente comprobable y es rotundamente correcta. Por lo tanto, podemos decir: ¡Sin lugar a dudas, fuimos creados usando material de la tierra, como materia prima!

     Por lo que hemos visto hasta ahora, nuestro cuerpo es “eléctrico”, porque todos los minerales biogenéticos son conductores de electricidad. Además, nuestra composición liquida es 80% agua y la parte esencial de las células sanguíneas es “hierro”. Nuestro Cerebro en su estructura interna se compone de Carbono y Cobre (esta combinación produce electricidad en nuestras neuronas). En palabras simples, la composición electro química de nuestro cuerpo, más ese soplo de vida (energía del Creador), originó movimiento; primero en forma metafísica, con el mentalismo o energía taquiónica, y luego energía cinética a través del movimiento interno que produce a su vez, un movimiento externo para una reacción estimulo - respuesta.  Somos, la manifestación viva de procesos bioquímicos. Una gran fuente de energía interna manifestada en el mundo físico. ¡Somos creación divina a su máximo esplendor!

     Entonces, si tenemos un cuerpo tan perfecto, ¿por qué envejecemos, padecemos enfermedades, y morimos?- Sin tener que caer en hipótesis sub-realistas o teorías conspirativas, la respuesta radica en su totalidad y sin exagerar, en lo que entra a nuestro sistema a través de la boca. Somos intoxicado diariamente, y al mismo tiempo, somos envenenados paulatinamente con lo que comemos y bebemos. ¡Esa es una realidad indiscutible! Somos seres diseñados para que nuestros órganos trabajen en un ambiente “alcalino” (concentración de iones de hidrógeno mayor a 7),y en lugar de esto lo ponemos a trabajar en uno “acido” (concentración de iones de hidrógeno menor a 7).

     Dios diseñó el cuerpo humano a su imagen y semejanza. “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). ¡Dios es perfecto, por tanto, y por inferencia, somos perfectos! Como es lógico, el hombre como organismo vivo, necesita nutrirse para alimentar sus células y órganos; por lo tanto, Dios proveyó un régimen adecuado para alimentar ese organismo vivo. Es decir, creó alimentos afines como materia biológica para proveer todos los nutrientes esenciales y mantener ese cuerpo eléctrico funcionando eficientemente. “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).Y te preguntarás: ¿de dónde podremos extraer los minerales eléctricos que necesitamos?- Precisamente, de las plantas que Dios creó... ¿Sabías que las plantas son las únicas que tienen la capacidad de convertir los minerales sólidos de la tierra en forma líquida?- Definitivamente, ¡Dios es un Ser PERFECTO, GRANDIOSO Y MUY SABIO!

     También, en su gran omnisciencia, y como tenía conocimiento de la desobediencia del hombre; en su gran amor por lo creado, Dios diseñó frutas y verduras que tienen capacidad para producir sustancias o compuestos (fitonutrientes o fitoquímicas) para proveer curación o remover cualquier toxina o elemento patógeno (infecciones virales, bacterianas y micóticas) que entre a nuestro cuerpo, o entre en nuestro campo bioplasmático o haga contacto con nuestra piel. “El Señor hizo brotar las plantas medicinales, y el hombre prudente no las desprecia” (Eclesiastés 38:4). De hecho, la Biblia menciona más de 200 plantas medicinales y la manera de usarlas.


     Como todos sabemos, el hombre, como gran depredador, contamina todo a su paso, produciendo daño a la atmósfera y al medio ambiente. Todos esas contaminaciones antropogénicas, producen mutaciones en nuestro sistema celular, y por ende, dañan nuestros cromosomas, produciendo radicales libres, calcificaciones y acides a un cuerpo puramente alcalino. Pero, ¿creen ustedes, que la capacidad destructora del hombre termina ahí?- ¡Claro que no! No olvidemos los grupos elitistas, aquellos que, no sólo quieren manipularnos a su antojo y convertirnos en autómatas, sino también, producir dinero a costa de nuestra salud. Entonces, ¿dónde radica la estrategia para mantenernos enfermos mental y físicamente?- ¡EN LA COMIDA Y BEBIDA QUE CONSUMIMOS! 

     Una de las inversiones más grandes que hacen los hombres de negocios radica precisamente en la industria farmacéutica. No existe la menor dudas de que la industria farmacéutica nos quiere ver “bien”. Sí, “bien enfermos”…Alucinamos, si pensamos que esta industria quiere encontrar la medicina para curar el Cáncer, la diabetes, el lupus, y otras enfermedades, cuyos tratamientos, son muy costosos. ¡Esto significaría la quiebra de sus jugosos negocios! Mientras más enfermedades físicas y mentales, mucho mejor para ese grupo de “sanguijuelas” que se nutren del dolor ajeno. 

     MIENTRAS más consumimos alimentos con alto contenido de: “almidón” y “sangre”, más rápido hacemos que nuestro cuerpo trabaje en un ambiente ácido, produciendo una alta concentración de “mucosidad” en diversas partes del cuerpo. ¡Muy conveniente a la industria farmacéutica!- ¿Qué sucede en un cuerpo eléctrico con alto contenido de acides y mucosidad?- Simplemente, no existe una buena conductividad en nuestro sistema bioeléctrico. Esto es como: esperar que tu teléfono celular funcione correctamente estando sus componentes electrónicos corroídos o sulfatados. La corriente de electrones no circula eficientemente, produciendo fallo en el aparato. RECUERDA que nuestro cuerpo está formado por “átomos superconductores”, “por tanto, y por analogía, donde quiera que se deposite la mucosidad, no existirá una buena conducción de nutrientes y minerales. De ahí las dolencias y enfermedades. 

     Como podemos asimilar de los párrafos anteriores, la única forma de mantenernos sanos, física y mentalmente, es teniendo cuidado con los alimentos y bebidas que consumimos. Piensa por un instante que, ya no existen muchos alimentos naturales en los expendios de comida. Todos son procesados usando química para enfermarnos. Lee los factores nutricionales, y te darás cuenta que el alimento que llevarás a tu boca tendrán alto contenido de: Azúcar, sal con yodo, sabores artificiales, colores artificiales, conservantes,grasa saturada, gluteina, etc, etc, etc. Todos sin excepción contienen un común denominador: “Cianuro” el cual es muy perjudicial para la salud. ¿qué ocurre con el agua que bebemos?- En el agua encontramos una gran cantidad de toxinas, metales pesados y organismos patógenos como: el arsénico, el flúor, zinc, cloro, perclorato, dioxinas, polonio, guiardia, crytosporidium etc, etc. Todo esta aleación sólo ayudan a nuestro deterioro mental, y a producir radicales libres en cantidades industriales, los cuales son sinónimos de ENFERMEDADES. ¡Y PENSAR QUE ESOS METALES PESADOS CASI NO SE ELIMINAN POR COMPLETO DE NUESTRO SISTEMA!

     Ah! No olvidemos la industria genética y de los alimentos modificados por esa ingeniería moderna. Esto acrecienta el problema debido a que esa nueva ciencia, produce alimentos “híbridos”. Esto es, alimentos que no son naturales aunque sean extraídos de la tierra, ya que al ser modificados genéticamente sin que exista el proceso natural de la polinización, contienen alta cantidad de “almidón”. Entre ellos: la zanahoria, remolacha, caña de azúcar, apio, coliflor, bróculi, aloe vera, etc. ¡No nos engañemos!, existe un plan malévolo para disminuir y atrofiar nuestra capacidad mental y al mismo tiempo, enfermar nuestro cuerpo. No es casualidad de que hoy somos menos inteligentes; de que NO PENSAMOS como seres racionales; que somos menos espirituales, más violentos, más depresivos, más apáticos y menos emotivos. Que seamos más vulnerable a enfermedades virales y que existan mayor incidencia de células cancerosas. ¿Será todo esto casualidad del destino o un plan bien estudiado?

     RECORDEMOS, QUE SOMOS LO QUE COMEMOS. Y la única manera de mantener la MENTE y el CUERPO saludable es volviendo a la dieta por excelencia que proveyó el Creador para un cuerpo eléctrico como es el tuyo y el mío. 
¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
 Frank Zorrilla