martes, 17 de septiembre de 2013

LA INFLUENCIA DE LOS "VIDEOJUEGOS VIOLENTOS" EN NUESTRA CONDUCTA


Mis queridos amigos y hermanos,


     El desarrollo tecnológico, la dinámica mercantil y las exigencias de los consumidores, han hecho posible la introducción de cambios drásticos en la industria del entretenimiento. Desde luego que ante tales exigencias, ésta industria no se ha quedado rezagada; demostrando un despliegue de ingenio para poner en imágenes la cruda realidad a niveles grotescos, agresivos y detallistas, que no dejar nada a la imaginación.

     El alto contenido de violencia en los videojuegos parece ser la nueva modalidad que impera en nuestros días. Es razonable entender, que en el mundo capitalista en que vivimos, y donde sólo importa la adquisición del capital; este negocio se halla convertido en uno de los más lucrativos, debido a la demanda de consumidores (niños, adolescentes y adultos) que se deleitan con las gráficas e imágenes de acción que asemejan eventos de la vida real; como son: “los combates de guerras, eventos de la vida urbana (atracos, robos, violación, etc.) y competencias físicas, donde no se escatima la vida humana, y donde se hace un despliegue indiscreto de sangre y de vísceras; como para salpicar el ambiente con cierto nivel macabro”. ¡Videojuegos que son diseñados para producir una sensación de realidad!

     Indudablemente, el desarrollo de la tecnología más la gran producción de aparatos electrónicos con alta capacidad de memoria, han elevado exponencialmente el número de empresas que se dedican exclusivamente al diseño de software para videojuegos con el fin de ofrecer diversidad ante la dinámica mercantil y las exigencias de los consumidores, quienes buscan maneras de entretenerse usando la tecnología existente. Ahora bien, ¿Son los videojuegos con alto contenido de violencia, beneficiosos para nuestra salud mental?...¿A qué tipo de peligros se exponen nuestros niños y adolescentes cuando se distraen con esos juegos?...

     Experimentos neurológicos han demostrado que cuando se produce una actividad mental; ya sea racional, emocional, espiritual o sentimental existe una corriente sináptica en ciertas áreas del cerebro que controla esa actividad, ya sea que la veamos usando el órgano de la vista, o que la imaginemos. ¡La actividad cerebral es idéntica!

     Según el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica Joe Dispenza: “El cerebro no hace diferencia entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas. Para el cerebro es tan real lo que ve como lo que siente.” en otras palabras, ¡fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, o mediante nuestras emociones!

     Un estudio de doctorado realizado en la Universidad de Alicante, España, los videojuegos de carácter violento, transmiten mensajes de intolerancia y agresividad que afecta a la constitución de los valores de sus usuarios más jóvenes; esto es debido, a que el tiempo que pasan los individuos jugando a los videojuegos, no es ajeno a su formación; ni es un tiempo neutro, sino que tiene una influencia que es destacable en aquellas personas cuyo criterios frente a la vida, aún no están desarrollados; como es el caso de los niños y adolescentes.

     No obstante, la realidad virtual que muestra este tipo de entretenimiento, tiene secuelas psicológicas en virtud a la indiferencia ante ciertas situaciones agresivas; y lo peor del caso, es que esa excitación generada mediante la estimulación de imágenes crudas y violentas, producen dependencia, como si fuera una adicción similar a otros vicios o malos hábitos. Esa adicción, según los expertos, es provocada precisamente por el acondicionamiento constante a imágenes fuertes, las cuales tienen una correspondencia bioquímica directamente proporcional al estímulo que percibe y procesa la región cerebral llamada: “Hipotálamo” (región donde se generan las emociones).

     Como es de esperarse, toda adicción es progresiva o tiene características ascendentes; por lo tanto, en la medida en que los jóvenes aumentan la exposición a ver estos juegos violentos, también aumenta el deseo de dosis más fuertes o más violentas para que exista el mismo grado de excitación o entretenimiento. Reacción que tiene mucha similitud a vicios o adicción de drogas narcóticas.

     Es sumamente lamentable la cantidad de niños y adolescentes que quedan atrapados en este tipo de adicción, con el consentimiento, muchas veces inconsciente de los padres, quienes proveen los juegos o permiten que sus hijos se deleiten con ellos en sus ratos de ocio o esparcimiento social. Pero debemos preguntarnos: ¿Por qué venderle pesadilla a los niños en lugar de sueños?...Un niño o adolescente que se expone constantemente a gráficas o imágenes de contenido explícito de violencia, actuará precisamente con actos de violencia; en palabras simples: “Su comportamiento ante una situación externa, sólo corresponderá al razonamiento lógico condicionado (estimulo-respuesta), como si fuese un autómata o máquina”; es decir, está llevando a la práctica o al mundo real, las imágenes que están grabadas en su subconsciente, sin pensar las consecuencias que traerán consigo tales acciones.


     Son precisamente, los dos últimos incidentes que han conmovido a los Estados Unidos de América, los cuales están relacionados a juegos de videos violentos. El primer incidente, apenas acaba de ocurrir en la Capital de la nación americana, Washington DC, donde un ex-militar de 34 años de dad, ultimó a 12 personas en una base naval; y el otro caso, ocurrió en el Estado de Texas, donde un joven desquiciado de 21 años de edad, tomó un objeto punzante, quizás un arma blanca (cuchillo) e hirió a 15 compañeros de Universidad, (8 de ellos de gravedad). Las razones detrás del ataque, según sus propias palabras: “Siempre pensé en llevar a cabo una acción de esa naturaleza, y planee con premeditación y alevosía hasta convertirlo en realidad.” 

     ¿Cuáles son sus antecedentes?...De acuerdo a los familiares, él es un joven muy tímido, tranquilo e introvertido, que apenas socializaba con otros jóvenes; pero según un amigo, él es un jugador compulsivo de videojuegos desde que tenía 8 años de edad.

     Aunque USA todavía no ha realizado un estudio científico exhaustivo que demuestre la influencia que ejercen los videojuegos violentos y su relación con la conducta criminal de los jóvenes que han cometido las sanguinarias masacres en esta nación, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Como padres, debemos velar por el bienestar de nuestros hijos, ser parte de su educación y desarrollo; debemos procurar involucrarnos más en su formación como individuos, para así evitar antisociales.

     No permitamos que nuestros vástagos sean parte de las horrendas estadísticas; no permitamos que sus cerebros sean lavados por “mensajes subliminales” que carcomen sus subconscientes; no permitamos que inversiones malsanas destruyan y trunquen su promisorio porvenir. Pongamos en práctica el consejo del sabio: “Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.” (Proverbios 29:17).

¡Dios los bendiga rica y abundantemente!

Frank Zorrilla





viernes, 30 de agosto de 2013

CUANDO LA FUENTE DE LA VIDA ES HERIDA: UNA AFRENTA AL DISEÑO DIVINO.


Mis queridos amigos y hermanos,


     ¿Se han detenido a observar los actos de violencia que día tras día sufren muchas mujeres? 

     No se trata solo de noticias alarmantes, sino de una realidad trágica que, de forma insidiosa, se ha ido normalizando en muchos sectores de nuestra sociedad.

     Lo más alarmante es que, muchas veces, estos abusos provienen de quienes juraron amor, ternura y cuidado.

     La mujer es más que una figura decorativa en la estructura social; ella es el canal de vida. La biología y la espiritualidad  coinciden en reconocer su papel esencial como portadora de la existencia. Desde la concepción, su cuerpo se convierte en un templo viviente donde lo invisible, una célula fusionada, toma forma humana. La matriz se transforma en el primer hogar del ser humano, protegiendo y nutriendo a ese nuevo ser que, sin ella, no fuera posible.

     ¿Acaso olvidamos que sin la mujer, la existencia misma se vería interrumpida?

     No obstante, este milagro cotidiano es olvidado o minimizado, y al obviarlo, se convierte en una rebelión contra la misma fuente donde se origina la vida en forma tangible.

       Nuestra sociedad, atrapada en esquemas patriarcales, sigue juzgando a la mujer desde su rol social, desde la forma en que "debe comportarse", y no desde su valor intrínseco como ser humano creado a imagen de Dios. Ese legado de la cultura patriarcal ha enseñado a los hombres a dominar y a las mujeres a ceder. No obstante, esta deformación de valores, cuando se arraiga desde la infancia, reproduce modelos destructivos:   

  • Niños que asocian la fuerza con autoridad.
  • Niñas que confunden amor con sufrimiento.

     Muchos estudios señalan que la violencia de género es un fenómeno estructural, producto de una cultura que aún enseña a los hombres a dominar y a las mujeres a ceder. Pero esta realidad también tiene un componente espiritual: la desvalorización de la mujer es una distorsión del diseño original de Dios. 


     Cuando en la niñez se presencian maltratos hacia la madre, ya sean físicos o verbales, se siembra una trampa en la mente infantil. Los niños aprenden que la fuerza da poder, y las niñas aprenden que el dolor forma parte del amorAsí, se perpetúa el ciclo del abuso.Por eso es tan importante educar desde temprano en el respeto mutuo, en la equidad de roles y en la comprensión del valor que cada uno aporta al hogar. ¡El cambio profundo solo comienza en casa!

      Pero, ¿Qué dice la Biblia al respecto?

     Algunos se escudan en la Biblia para justificar actitudes autoritarias, pero olvidan leer el contexto completo. La frase:

     "Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos" (1 Pedro 3:1), ha sido mal interpretada por siglos. La palabra "sujeción" en la Biblia no implica servilismo, sino respeto mutuo dentro de una relación de amor y responsabilidad.

     El versículo siguiente aclara la intención: "...considerando vuestra conducta casta y respetuosa" (1 Pedro 3:2). Y Pedro concluye exhortando al varón: "Vivid con ellas sabiamente, dando honor como a vaso más frágil, como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo" (1 Pedro 3:7).

     El mismo apóstol Pablo, en Efesios 5:28, dice: "Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama." Es decir, el amor verdadero no somete, sino que cuida; no golpea, sino que protege

Indiscutiblemente, el rol de la mujer ha experimentado una transformación histórica en los últimos 70 años. La mujer ha dejado de ser una figura pasiva para convertirse en protagonista de los cambios sociales, culturales y económicos. Pero, paradójicamente, ese avance ha sido visto por algunos hombres como una amenaza.

        En su razonamiento errático, y bajo la influencia que ha venido acarreando y sosteniendo desde su niñez, algunos hombres tienden a considerar a la mujer como un objeto que le pertenece, y  que esta debe estar sumisa ante sus desplantes. A su modo de entender el enigma:

¡El hombre no necesita un ente reactivo, sino más perceptivo!
 ... 

Es decir, una pieza que se acomode a sus intereses para favorecer o complacer. Es entonces, cuando los conflictos florecen y se impone la fuerza, de quien tiene la autoridad para someter a lo que se considera el sexo débil.

     Criados bajo un modelo de superioridad masculina, muchos hombres sienten que su "autoridad" está en riesgo. No comprenden que no se trata de una lucha de poderes, sino de una evolución necesaria hacia una convivencia basada en el respeto, la complementariedad y la justicia

     En este contexto, el hombre que no ha sanado sus heridas internas tiende a ver a la mujer como objeto, no como una compañera. La violencia, entonces, se convierte en su respuesta ante el miedo de perder el control. Pero ese control nunca debió ser suyo, porque la verdadera relación entre seres humanos es de colaboración, no de dominación

     Muchos estudios se han realizado a nivel psicológico sobre la escalada de violencia en lo que respecta a la perspectiva de género y la tendencia recurrente del abuso a los derechos que posee la mujer como parte integral de la sociedad; pero los esfuerzos sólo terminan en proposiciones mediáticas que no pasan ejecuciones prácticas. No atacan a las causas que produce el problema. 

     La violencia contra la mujer no se combate solo con leyes o campañas públicas. Es necesario, urgente, sanar desde la raíz: la familia. Allí es donde se forman los valores, donde se aprende a amar y a respetar. Como mencioné anteriormente, ¡El cambio profundo solo comienza en casa!

     Eduquemos a nuestros hijos para que entiendan el valor de la mujer, no como un concepto romántico o simbólico, sino como una verdad biológica, espiritual y humana. Enseñémosles que el amor no se impone ni se exige, sino que se gana con paciencia, ternura y responsabilidad.   

     La mujer es un milagro cotidiano que camina entre nosotros. Sin ella, la vida no sería posible. Y sin respeto hacia ella, nuestra espiritualidad queda incompleta. 

     No se trata de idolatrar a la mujer, sino de honrarla como coheredera de la vida, como igual en dignidad y como instrumento elegido por Dios para perpetuar la existencia. 

     Que nuestras palabras y acciones reflejen esta verdad. Y que nuestros hijos y nietos crezcan en una cultura donde violencia contra la mujer no solo sea condenada, sino inimaginable. 

     En esencia, debemos cultivar el respeto como la más noble de las virtudes, tejiéndolo en cada gesto, palabra y silencio que compartimos. Que nuestros hogares sean santuarios donde esta verdad florezca: el respeto mutuo como ley inquebrantable, cimiento de convivencia. Pero, sobre todas las cosas, honremos a ese ser extraordinario, obra maestra de la existencia: la MUJER. Portadora de vida, fortaleza y ternura; faro que ilumina con sabiduría los rincones más oscuros. Que nuestro reconocimiento hacia ella no sea un acto ocasional, sino un homenaje cotidiano, tan eterno como su propia luz.

¡Que Dios los bendiga rica y abundantemente!

 Frank Zorrilla