viernes, 11 de septiembre de 2015

EL MIEDO: "La Epidemia Silenciosa Que Mata Más Que Las Guerras."


Mis queridos amigos y hermanos,


Temor a la realidad
Cuenta la tradición que un peregrino oriental se encontró  con la epidemia del cólera morbo y le preguntó:  —¿Adónde vas?
—A Bagdad, a matar cinco mil personas — respondió la epidemia. 
 Días después, el peregrino la encontró  cuando salía de la ciudad y le reclamó:
—Me dijiste que matarías cinco mil, pero en realidad has matado cincuenta mil — observó el peregrino.
 —Yo cumplí mi palabra — contestó el cólera —. Solo maté cinco mil como te dije. Los demás murieron de miedo. 


     Esta historia, aunque parezca fantástica, revela una verdad incómoda: el miedo, más que la amenaza misma, puede convertirse en el arma más letal contra la humanidad. 

     ¿Sabías que el miedo además de ser un aliado, es también un enemigo?

       El miedo es, en esencia, un mecanismo de defensa o protección. Nos alerta frente al peligro y nos ayuda a sobrevivir. Sin embargo, cuando se convierte en un estado permanente, deja de proteger y comienza a destruir, hasta el punto de convertirnos en paralíticos mentales, especialmente cuando algo escapa de nuestra realidad física. Me estoy refiriendo al "miedo neurótico."   

     La ciencia moderna confirma lo que la sabiduría antigua ya intuía: 

  • A nivel físico, el miedo crónico activa constantemente la respuesta de estrés, elevando la hormona cortisol. Esto puede provocar hipertensión, debilitamiento del sistema inmunológico, insomnio, trastornos digestivos y enfermedades cardíacas.
  •  A nivel mental, el miedo sostenido da lugar a ansiedad, depresión, fobias y pérdida de memoria. Es como si la mente quedara atrapada en un bucle que repite la misma alarma sin que exista un verdadero peligro.
  • A nivel social, el miedo colectivo puede generar histeria, aislamiento y hasta violencia. Cuando se instala en la conciencia de una comunidad, paraliza la acción y abre espacio a la manipulación.

     ¿Es posible que el miedo pueda utilizarse como instrumento de control?

     La historia de la humanidad demuestra que el miedo ha sido utilizado como herramienta de poder. Gobiernos, sistemas religiosos corruptos y medios de comunicación han explotado esta emoción para someter pueblos enteros.

  • Miedo a la guerra y a la inseguridad mantiene a poblaciones dispuestas a ceder libertades a cambio de una aparente protección.
  • El miedo a las enfermedades ha sido usado para impulsar políticas y medidas que no siempre buscan el bienestar común, sino el control social.
  • El miedo al rechazo social se convierte en un mercado de consumo: se nos vende la apariencia, el estatus y  hasta la moralidad como productos para no ser excluidos. 

     En otras palabras, el miedo puede ser tan efectivo como las cadenas más fuertes, solo que invisibles.

     El filósofo Thomas Hobbes afirmó: 

     "El miedo y yo nacimos gemelos."

     Con esta esta expresión, él reconocía que el temor es inherente a la condición humana. Sin embargo, si no se domina, el miedo se transforma en la base de sistemas de opresión.

     Pero, biológicamente, ¿Cómo se inserta el miedo en nuestra mente?

     Se inserta en la memoria celular mediante la sinapsis — asociación entre las neuronas—, generando una reacción de neuropéptidos (neurotransmisores emociales). Este mecanismo se repite ante el mismo estímulo. Así, cada mala experiencia hace que el cerebro  reaccione como si siguiera la secuencia lógica de un programa de computadora. De ahí que la fobia o el miedo sean recurrentes ante el estímulo que lo originó.
   
    ¿Cuándo se inicia o se inserta el miedo en la memoria celular?- 

     De acuerdo con la teoría psicológica conductista, el miedo  se aprende en la primera infancia. Factores como la sobreprotección —especialmente por parte de las madres —, aunque bienintencionada, puede generar inseguridad. igualmente, los castigos físicos y psicológicos dejan una huella traumática en el subconsciente, asociada al dolor. 

Emoción del miedo
     Gran parte de los temores que nos paralizan no se relacionan con amenazas físicas, sino con el ego: miedo al fracaso, al rechazo, al ridículo. Esta clase de miedo neurótico es más peligrosa que un peligro real, porque nos encierra en una prisión invisible.

      La gran mayoría de los temores o miedo que sentimos cuando somos adultos no tienen correlación alguna con sentirnos amenazados físicamente. Hemos interpretado ese impulso inequívocamente por "protección" y lo hemos corrompido a nivel de nuestro ego para sentirnos emocionalmente satisfechos o complacidos. 

¡El miedo neurótico es una de las causas más notables del fracaso de muchos hombres!

     "el miedo"  es la muleta o el soporte que utilizamos para que nos ayude a sobrellevar nuestras debilidades emocionales. Pero como todo soporte, caeremos esclavos de su uso a menos que no demostremos nuestra fortaleza.
          Aunque parezca extraño, la mayoría de la gente prefiere el estado de inadmisión. No les gusta hablar de la "emoción del miedo"  porque al hacerlo exponen inevitablemente una horrible verdad, "huyen de un peligro ilusorio que sólo radica o existe en sus mentes." 
   
       
Cuando alguien dice: "Tengo miedo de hablar en público", en realidad no teme que alguien lo ataque físicamente, solo quiere expresar, que tiene miedo de fracasar o de no ser aceptado por la audiencia. En otras palabras, el temor no es por asunto de seguridad o vulnerabilidad, sino más bien bienestar emocional. Tenemos miedo a equivocarnos, a ser el ridículo, a que alguien nos señale. ¡El ego está envuelto! No nuestra seguridad física.

     El miedo  que sentimos al fracaso, a hacer el ridículo, a aventurarnos a lo desconocido nos paraliza y nos hace renunciar a ser hombres y mujeres libres. Por eso, ese temor emocional, roba más sueños que cualquier guerra.
  

     Afortunadamente, y para el bien de todos los que viven bajo el escudo protector del miedo; ¡existe un camino a la liberación!...

     La neurociencia moderna ha demostrado que el cerebro es muy maleable. Podemos desaprender o reprogramar la mente para superar patrones de miedo aprendidos. Con entrenamiento, oración y nuevos hábitos, la respuesta estímulo-estrés puede ser reemplazada por una reacción de confianza y paz.

     La fe ofrece una esperanza aún más poderosa. El rey David, a pesar de sus batallas, escribió: 
 
  • "Cuando tengo miedo, pongo en ti mi confianza." (Salmos 56:3).
  • "El Señor está conmigo, y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?" (Salmos 118:6).
  • "El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?" (Salmos 27:1).

     ¿Sabías que la frase: "No tengas miedo" aparece  365 veces en la Biblia?...

     Es como un recordatorio diario de que Dios ofrece un antídoto contra esa emoción que nos paralizaIsaías 41:10 nos dice:

     "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalece; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." 

 
     El mensaje es claro: mientras el miedo debilita, la fe fortalece. Mientras el miedo paraliza, la confianza en Dios libera.

     En resumen, el miedo puede enfermarnos, manipularnos y esclavizarnos, pero también puede ser vencido. La clave está en no dejar que gobierne nuestra mente ni nuestra sociedad.

     Jesús mismo lo resumió en palabras que siguen vigentes:

  "No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí." (Juan 14:1).

    El miedo es real, pero más real aún es la libertad que Dios nos ofrece.


¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!


Frank Zorrilla







lunes, 1 de junio de 2015

LAS DIFUSIONES VIRALES DEL INTERNET- EL JUEGO DE “CHARLIE-CHARLIE”


Mis queridos amigos y hermanos,


   “Los avances tecnológicos han creado un monstruo: la capacidad ilimitada de seducción al simple coste de un teclado.” Frank Zorrilla


     El ciberespacio, con su poder de arrastre y la velocidad como se propaga la información transmitida en ese medio, se ha convertido en la herramienta ideal para transformar el planeta en una pequeña aldea global al alcance de un teclado. Pero, aunque con sus beneficios, existe un panorama sumamente preocupante: el filtraje de ciertos acontecimientos o informaciones en los medios sociales que por su peculiaridad populista se convierten en “virales”. Es decir, su reproducción o distribución toma característica de epidemia  participativa.

     En efecto, muchos cibernautas que impulsados por la ociosidad, entretenimiento y/o diversión colaboran voluntariamente y se convierten en eslabón de esa gran cadena cibernética; haciéndose a su vez, cómplices de auspiciadores anónimos al difundir información carentes de veracidad o manipuladas para satisfacer, en alguno de los casos, agendas maliciosas o mal intencionadas.  

     El lado oscuro de la red, es precisamente: la anonimidad que existe en los usuarios que cargan o suben información en los medios cibernéticos, la gran cantidad de colaboradores voluntarios que están dispuestos a difundir dicha información y por último, los imitadores a ciegas que simplemente se dejan seducir a través de esos mensajes como si fuesen autómatas. 

juego de la cubeta de hielo
       La gran mayoría de internautas, fuimos testigos del famoso: “desafío de la cubeta de hielo” (Ice cube challenge) actividad que se tornó viral en las páginas sociales.

 En ese desafío participaron millones de personas vertiéndose un cubo de agua con hielo y desafiando a otro para que hiciese lo mismo. Acto que se ejecutaba para supuestamente, concienciar y buscar la cura de la Distrofia Muscular Degenerativa. Pero los auspiciadores nunca informaron a sus seguidores que este acto simbólico se trataba de un místico ritual y al mismo tiempo, que el dinero acumulado iba a ser utilizado para experimentar con embriones humanos.

juego de la asfixia
     Así como el “desafío de la cubeta de hielo”, también han surgido otros videos en los medios sociales, los cuales se han convertido en virales: “La antorcha humana”, “el juego de la asfixia”, “el juego de knockout desprevenido”, etc. Todos estos juegos tienen un común denominador: influenciar a los jóvenes, para que estos copien o imiten. 

     Recientemente se ha puesto de moda en las redes sociales un juego muy controversial. Me refiero al juego de “Charlie-Charlie”. Un juego que invoca un espíritu o demonio que lleva el mismo nombre. Este es muy parecido a un juego satánico llamado: “Güija”. Pero, ¿en qué consiste el juego de Charlie-Charlie?- 

     El ritual consiste en usar dos lápices que forman una cruz en un rectángulo de papel donde están escritas las palabras: "Sí" y "No" en forma transversal.  Después de la colocación de los lápices, el jugador o los jugadores comienzan el ritual con la pregunta: "Charlie, Charlie, ¿estás aquí?". Los jugadores esperan hasta que el lápiz se mueva y apunte en la dirección del “Sí”  y una vez hecho esto, los participantes comienzan a hacerle preguntas al  supuesto Charlie esperando que el lápiz se mueva en dirección del “Sí”  o del “No”. Finalmente y para terminar el juego, los participantes deben preguntarle: "Charlie, Charlie, ¿podemos parar?" Cuando él dice que sí, los participantes deben romper el lápiz para romper el contacto con Charlie.

juego de la güija
     A simple vista, el jueguito de Charlie-Charlie parece inofensivo. Un pasatiempo o diversión para que los jóvenes se entretengan llamando al supuesto espíritu, pero lastimosamente, no es lo que parece. Porque según reportes de diversos medios, y personas que han jugado ese juego, los participantes son poseídos por una energía extraña que hace que, en algunos casos, se desmayen, convulsionen, retuerzan la boca, viren los ojos y emitan palabras con voz grotesca, cómo si estuviesen poseídos por un demonio. E inclusive, ya se le adjudican a este juego, varias muertes de jóvenes que han fallecido de manera inexplicable después de haber jugado.
Estos incidentes misteriosos han alertado a las autoridades, quienes a su vez han puesto en marcha iniciativas para prohibir el juego en las escuelas.

     Desde el punto de vista de la física, la explicación por la que el lápiz se mueve es muy simple:1-El balance del lápiz encima del otro, 2– La poca fricción que existe entre los lápices, 3– El aire que sale de la boca del participante que hace la pregunta. Hasta ahí, la explicación física tiene sentido, pero ¿por qué los participantes convulsionan, por qué vomitan y por qué se transforman cómo si estuviesen poseídos por alguien o algo?- La Biblia nos da una explicación. 
  

“Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia”.(2Corintios 11:14-15).
  
     Como dice un viejo aforismo: “La curiosidad mató al gato”, por lo tanto advirtamos a los jóvenes que jugar con el diablo, es entrar en sus dominios; y al hacerlo, experimentarán las consecuencias. Además, la Palabra de Dios considera esa práctica como abominación. “No harán conjuros, servir de médium espiritista o consultarán a los muertos”(Deuteronomio 18:11). Por tanto, aconsejemos a los jóvenes a que no se dejen persuadir o imitar a los que ya lo han hecho.  

     Exhortemos a los jóvenes y a cualquier persona que quiera experimentar esos juegos a que sigan el consejo de Jehová, nuestro Dios. No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándose con ellos. Yo Jehová vuestro Dios he dicho.” (Levítico19:31).

¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla




jueves, 21 de mayo de 2015

LA VERDADERA ALQUIMIA: "el amor que nos conduce a la perfección"


Mis queridos amigos y hermanos,


     Es paciente, es bondadoso; no tiene envidia; no es jactancioso, no es arrogante; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue."


     Al leer estas palabras del apóstol Pablo en su primera carta a los corintios (capítulo 13), surge una pregunta inevitable: ¿Cuál es esa realidad interior tan perfecta que, al abrazarla y cultivarla, transforma nuestro carácter y orienta nuestra vida hacia la plenitud?

     La respuesta es clara y eterna: el Amor.

     Si nos remontamos al origen de la vida y del universo, descubriremos que el amor no es simplemente una emoción pasajera, sino un principio espiritual que sostiene la existencia misma. Desde una perspectiva filosófica, el amor es la fuerza que da coherencia al ser; desde la fe cristiana, es la esencia misma de Dios.

     Afirmar que "cada átomo contiene amor" no es una declaración científica en sentido estricto, sino una metáfora cargada de verdad: todo lo creado participa de una intención amorosa. La creación no es fruto del caos vacío, sino del designio de un Creador que imprime propósito en cada rincón de lo existente. Como nos recuerda la Escritura: 
  

                   "Dios es amor." (1 Juan 4:8).

     Por lo tanto, si procedemos de Él, también hemos sido capacitados para amar y para transmitir ese amor.

     Podemos acumular riquezas, títulos y posiciones sociales; sin embargo, ninguna posesión garantiza que amemos mejor o que seamos más amados. Las conquistas externas pueden inflar el ego, pero no alimentan el alma.

     Con sobria sabiduría, el libro de Eclesiastés lo expresa así: 

     "Vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2)

     Y el mismo Pablo de Tarso reafirma:

     "Si no tengo amor, nada soy." (1 Corintios 13:1-3).

     A menudo escuchamos frases como: "Mataron el amor que me quedaba" o "El amor me traicionó". En realidad, lo que ha sido herido es el orgullo, la expectativa, la posesión. El verdadero amor no puede ser destruido porque no es una posesión: es una participación. No lo dominamos: lo acogemos, lo amplificamos y lo compartimos.

     Los escépticos, aquellos que todo lo cuestionan, levantarán la voz para preguntar: si el amor está presente en el designio de la creación, ¿por qué existe la maldad?

     La respuesta cristiana se encuentra en el libre albedrío. El ser humano puede elegir. El mal no es una creación independiente de Dios, sino una privación del bien, una ausencia de amor en la voluntad humana. Donde el amor se retira, surge el odio; donde el amor se enfría, florece la injusticia.

     El amor y el odio son decisiones conscientes. 

     El amor edifica, renueva y perfecciona. El odio degrada, fragmenta y envilece.

     Como advirtió Jesús en el Evangelio:

     "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." (Mateo 24:12).

     Esta profecía resuena con fuerza en nuestra sociedad contemporánea, marcada por divisiones, xenofobia y una creciente indiferencia emocional.

     A lo largo de la historia, la alquimia habló de la "piedra filosofal" como símbolo de transformación. En clave espiritual, el amor es esa verdadera alquimia interior: convierte la apatía en empatía, el orgullo en humildad, la tristeza en esperanza.

     Cuando elegimos amar:

  • Comprendemos en lugar de juzgar.
  • Perdemos el rencor.
  • Sonreímos con sinceridad.
  • Aceptamos con paciencia.
  • Servimos con gozo.

     En términos simbólicos, nuestras "células vibran en armonía", porque el amor integra lo que el miedo fragmenta. Más allá de cualquier interpretación pseudocientífica, lo cierto es que el amor tiene efectos reales en la salud emocional, mental y espiritual del ser humano.

       Y es que amar nos hace más humanos. Y, en última instancia, nos acerca a Dios.

     El cristianismo encuentra su clímax en un acto supremo de amor: el sacrificio redentor de Jesucristo.

     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). 

      La crucifixión no es solo un hecho histórico; es una revelación espiritual. Muestra que el amor verdadero no depende de reciprocidad ni de conveniencia. Es entrega, incluso en medio del dolor, incluso cuando parece inútil.

     Imitar a Dios implica sufrir con el que sufre y alegrarse con el que se alegra. Implica soportar, esperar y perseverar. Implica, en definitiva, hacer del amor un camino y no simplemente un sentimiento.

     Vivimos en una cultura donde las relaciones se vuelven desechables y el afecto parece condicionado por la utilidad. El filósofo Friedrich Nietzsche afirmó con crudeza:

     "No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo hace infelices a los matrimonios."

        Su observación desnuda una verdad incómoda: muchas relaciones fracasan no por ausencia de emoción, sino por ausencia de profundidad, entrega y compromiso. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, el amor amor auténtico no se deteriora, porque no depende de las circunstancias externas. No es una planta que necesita invernadero; es un árbol que hunde sus raíces en lo eterno. Porque el amor: 

  • Siempre suma.
  • Nunca resta.
  • Y en estado puro, multiplica.

     El gran mandamiento, recordado por Jesucristo, resume toda ética espiritual: 

     "Amarás  a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:39)

     Cuando el amor al poder domina, el mundo se oscurece. Pero como expresó sabiamente Sri. Chinmoy Ghose:

"Cuando el poder del Amor se imponga sobre el amor al poder, el mundo conocerá la paz."


     Por tanto, el amor no es debilidad ni ingenuidad; es la fuerza más poderosa del universo moral. No se desgasta con el tiempo ni se agota en la adversidad. Al contrario: cuanto más se entrega, más crece. Cuanto más se comparte, más se multiplica.

     Solo seremos plenamente felices cuando entendamos que amar no es una opción emocional, sino una decisión espiritual que refleja la naturaleza misma de Dios. Es el camino, la verdad y la vida.

     Que aprendamos a elegir el amor cada día, aun cuando el mundo parezca enfriarse. Que nuestros corazones permanezcan encendidos, y que nuestras manos sean siempre puentes, nunca muros.

¡Feliz día del amor y de la amistad!!!



¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
             

Frank Zorrilla