miércoles, 26 de marzo de 2014

"¿EXTRATERRESTRES O ENTIDADES ESPIRITUALES? La Gran Confusión de los Últimos Tiempos."


Amenaza de invasión extraterrestre
Mis queridos amigos y hermanos,

     En enero de 2014, el programa Rusia Today, conducido por la periodista Sophie Shevardnadze, presentó a un invitado que causó conmoción mundial:Paul Hellyer, ingeniero, político y ex miembro de Defensa de Canadá durante el gobierno de Pierre Trudeau en los años sesenta.

     En una entrevista sorprendente, Hellyer afirmó algo que resonó en los oídos de millones:

    “Los extraterrestres han estado visitando nuestro planeta durante miles de años. Su preocupación aumentó desde que inventamos la bomba atómica. No todos tienen las mismas intenciones; algunos son benignos, otros no lo son.”

¿avistamiento OVNI, o experimentos militares?
     Para cualquier escéptico de las supuestas visitas de seres provenientes de otras galaxias, declaraciones como estas podrían parecer una broma elaborada, una fantasía de un desequilibrado o la estrategia de un charlatán en busca de notoriedad sobre el fenómeno OVNI. Sin embargo, las palabras provinieron de un hombre con acceso a los más altos niveles de información estatal. Para muchos, aquel momento marcó un antes y un después: la confirmación de lo impensable— "no estamos solos en el universo."—

     Hellyer no solo sorprendió al mundo al hablar abiertamente de la existencia de seres extraterrestres, sino que aseguró haberlos visto con sus propios ojos. En sus declaraciones, fue más allá de la simple admisión: insinuó que, de no ser por el carácter belicoso y autodestructivo de la humanidad, ya habríamos recibido grandes beneficios y oportunidades de estos visitantes interestelares.

Holograma alienígena  
     Lo que Hellyer interpretó como visitas benévolas de civilizaciones más avanzadas, podría ser entendido —a la luz bíblica— como una reedición moderna de las antiguas tentaciones del Edén. Es decir, detrás del brillo tecnológico o del misticismo cósmico, podría ocultarse el mismo mensaje ancestral que marcó el inicio de la caída del ser humano. 

     Si analizamos las declaraciones del señor Hellyer y tratamos de buscar elementos bíblicos que puedan corroborar o refutar sus afirmaciones, encontramos pasajes realmente interesantes que, en cierto modo, nos invitan a reflexionar sobre la posibilidad de que, entre nosotros los terrícolas, existan otros seres con una agenda distinta a la nuestra. Incluso podríamos decir que Hellyer no exageró al afirmar: “¡Estos seres han estado visitando nuestro planeta durante miles de años!”

     Sin embargo, para quienes observamos el mundo a la luz de la Palabra de Dios, surge una pregunta más profunda:

 
Un ser extraterrestre con su mirada en la Tierra
  
¿Acaso estas "visitas" podrían tener una 
raíz espiritual antes que extraterrestre?

     La Biblia nos advierte que existen inteligencias no humanas que interactúan con la humanidad, no como visitantes cósmicos, sino como enemigos espirituales:

     “Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.” (Apocalipsis 12:9).

     Hellyer hablaba de "doce especies diferentes" que visitan la Tierra. La Escritura, sin embargo, nos recuerda que la verdadera lucha de todo ser humano no es contra carne ni sangre, sino contra principados, contra gobernadores de las tinieblas, contra huestes espirituales de maldad que operan en "las regiones celestiales." (Efesios 6:12)     

La frontera invisible del Ser
     El apóstol Pablo no se refiere a seres con una apariencia física semejante a la nuestra, sino a poderes espirituales capaces no solo de transcender la dimensión metafísica, sino también de ejercer influencia sobre nuestro cuerpo físico cuando se les permite.

      Estas entidades pueden manifestarse a través de los sentidos y presionar constantemente nuestro subconsciente. Cuando estos estímulos se convierten en pensamientos, nuestro nivel bioenergético disminuye, abriendo así la puerta a una transformación profunda: no se trata de un simple cambio, sino de la posesión de nuestro cuerpo, que nos convierte en esclavos de espíritus inmundos. 

     Estos "principados" no necesitan naves espaciales; requieren, más bien, mentes abiertas a su influencia. En silencio y sin alardes, operan tentando y desviando a la humanidad de su propósito divino, recordándonos que la verdadera batalla no ha sido nunca solo contra lo visible, sino contra aquello espiritual que acecha más allá de nuestra percepción. 

     Una vez somos esclavos de esos espíritus inmundos, comenzamos a comportarnos con actitudes emocionales de diversas índoles como: agresividad, violencia, vicios y comportamientos hostiles. 

Jesús en un acto de exorcismo 
 En la Biblia encontramos numerosos relatos sobre la posesión de cuerpo por espíritus demoníacos. Estos seres reconocían al Hijo de Dios y admitían su majestad, hasta el punto de atemorizarse y huir despavoridos de los cuerpos que atormentaban. Algunos de estos espíritus eran tan poderosos que ni siquiera los discípulos de Jesús tenían la capacidad de expulsarlos de sus víctimas. Para enfrentar la gran diversidad delegaciones espirituales presentes en ese entorno, los discípulos necesitaban una comunión más profunda con lo divino y un nivel de energía espiritual muy superior al que poseían.

     Lo que el mundo moderno llama "extraterrestres", la Biblia lo llama potestades. Su agenda no es científica, sino espiritual: confundir, seducir y corromper la mente del hombre.

resonancia interior
     Como escribió C.S. Lewis en Cartas del Diablo a su Sobrino:

     "El mejor truco del diablo es convencer al mundo de que no existe."

     El campo de batalla no está en el cosmos, sino en la mente humana. 

     “Ante todo, cuida tus pensamientos, porque ellos controlan tu vida.” (Proverbios 4:23).


     Cuando el hombre se aleja de Dios, su energía espiritual se debilita y su conciencia se vuelve vulnerable a estas entidades. La Biblia lo llama posesión; el mundo moderno lo denomina "influencia energética", "vibraciones negativas" o incluso "abducción."

     El filósofo Friedrich Nietzsche, en una de sus obras, escribió: 

     "Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse a su vez en monstruo."

     Una advertencia que resuena con fuerza: al combatir el mal fuera de nosotros, olvidamos el mal que puede anidar dentro.

     La maldad humana—esa actitud hostil, beligerante y obstinada— no es inherente a su creación, sino consecuencia de la influencia de espíritus malignos y de la puesta en práctica de ideas emancipadas, fruto de su desarrollo como ser social y del uso de su libre albedrío. 

     ¿Podría el comportamiento agresivo, irracional y bárbaro que caracteriza a una gran parte de la humanidad ser producto de la influencia de esos seres a los que algunos denominan “extraterrestres”?

acción barbárica del hombre
     Las Escrituras revelan nuestra inherente falibilidad emocional, condición que nos hace susceptibles a los designios satánicos que buscan socavar  nuestra fidelidad al Creador.

     En la historia bíblica nos recuerda que esta corrupción no es nueva. En tiempos de Noé, las entidades espirituales ya habían corrompido la naturaleza humana. 

     “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal." (Génesis 6:5)

     Según algunas interpretaciones teológicas y textos apócrifos — como el Libro de Enoc —, los "hijos de Dios" que descendieron a la Tierra alteraron el orden de la creación. Esta narrativa se asemeja de modo inquietante a las teorías modernas de "visitantes estelares" que experimentan con la humanidad. 

el mal está dentro, no fuera de nuestro cuerpo
     La diferencia esencial es que la Biblia llama a esos visitantes ángeles caídos.

     Jesús mismo advirtió:

     "Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." (Mateo 24:12)

     Hoy vemos esa frialdad en el auge del egoísmo, la violencia y la deshumanización global. Muchos buscan respuestas en el cosmos, cuando el verdadero conflicto se libra en el ámbito espiritual.

     El apóstol Pedro lo sintetiza con sobriedad:

     "Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar." (1 Pedro 5:8)

      Y como reflexionaba el pensador Arthur Schopenhauer: 

     "El mundo es mi representación, y en él reina la voluntad ciega."

     Esa "voluntad ciega" que domina al hombre separado de Dios no proviene de civilizaciones distantes, sino del orgullo espiritual que lo llevó a caer desde el Edén.

Jesús liberando a los afligidos
     Las señales de los tiempos nos muestran un mundo cada vez más alejado de lo divino. Satanás sabe que le queda poco tiempo (Apocalipsis 12:12) y multiplica sus estrategias para desviar la atención del plan redentor de Cristo.

     Por eso, cuando escuches que "los extraterrestres están entre nosotros", recuerda: la verdadera invasión comenzó hace milenios, cuando los ángeles caídos fueron arrojados a la Tierra.

     "¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo." (Apocalipsis 12:12).

     La única defensa ante estas influencias no es la tecnología ni el conocimiento cósmico, sino la comunión con Dios, el discernimiento espiritual y la obediencia al Evangelio de Cristo.


¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla









miércoles, 19 de marzo de 2014

EL DESMORONAMIENTO DE UNA HIPOTESIS


Mis queridos amigos y hermanos,

     La revista británica “Naturaleza”, revista con mayor cobertura a nivel de investigaciones científicas importantes en todas las ramas de la ciencia, en su edición del 16 de Mayo del 2012, publicó una investigación liderada por el neuro-científico Akhilesh Reddy, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en la que el científico echa por tierra la presunción que hasta ahora se tenía como válida, cuando se pensaba que: “el reloj ‘biológico circadiano’ (ritmo biológico de 24 horas que interactúa con la separación del día y de la noche) de los distintos organismos que existen en el planeta habían evolucionado separadamente, y que cada uno estaba controlado por genes y proteínas diferentes.”

     En experimentos realizados en la facultad de la Universidad de Cambridge, se demostró que ese “ritmo o reloj biológico”, no sólo existe en los humanos, sino que también se encuentra en todos los organismos; tanto los que tienen el ADN en el núcleo de las células, (animales y plantas), como también en los organismos que carecen de núcleo. Y lo más importante, se demostró por primera vez en la historia que: el “ritmo circadiano” evolucionó. 
*Los científicos no quieren utilizar la palabra “SE CREÓ” de forma muy parecida desde el inicio de la vida en todos los organismos; incluidas las bacterias, y que sus características son similares.

     Como podrán entender, este nuevo descubrimiento que cita la prestigiosa revista “Naturaleza”, es una prueba más que, el origen de la vida sobre la Tierra no fue debida a una evolución a través de un proceso de selección natural. Hipótesis que fue sostenida por Charles Darwin en 1858 en su errónea conclusión: “El Origen de las especies por medio de la selección natural”. 

     Según el estudio, “cada organismo tiene su ritmo independientemente sin tener la necesidad de copiar del otro”. Por tanto, todo el trabajo científico que realizó Darwin a través de los años, ha sido opacado y su hipótesis se ha hecho añicos como resultado de este nuevo descubrimiento que realizó el Dr. Reddy.

     Bien lo dijo Pasteur: “Cuanto más estudio la naturaleza, más fascinado me quedo con el Creador. Estoy convencido de que la ciencia hace que los hombres estén más cerca de Dios”. Sólo las pseudo ciencias o ciencias falsas, son las que continúan sus erróneas y desacertadas luchas en desconocer la existencia de un Creador.

     Si entramos en el plano filosófico, encontraremos postulados avalados por la ciencia que confirman claramente que Dios existe, que es real y que está presente en todo cuanto percibimos con nuestros sentidos.



     La ciencia admite que, todo cuanto existe tiene movimiento; por tanto, para que un cuerpo tenga movimiento, tiene que haber existido un movimiento inicial que le haya dado origen. 

     ¿Quién pudo dar ese primer impulso para que exista movimiento?-Sólo existe una explicación: ¡Dios produjo el movimiento inicial!

     La ciencia admite que deben existir causas eficientes subordinadas entre sí para producir un efecto común. Entonces, por analogía, para que exista una subordinación entre causas eficientes, debe existir una causa efectiva que dio inicio a las subordinadas. Por inferencia, esa primera causa eficiente incitada la creó alguien. Entonces, ¡Dios existe!

     La filosofía tradicional describe a los “seres contingentes”, como: aquellos seres que existen en un tiempo y dejan de existir en otro tiempo. Un ser contingente puede recibir la existencia de otro ser contingente, por ejemplo: Una silla debe su existencia a la persona que la hizo, por lo tanto, la silla es causada por el hombre. Ahora bien, el “ser necesario”, es aquel ser que existe por sí mismo; nadie lo creó. Es un ser que ha existido siempre y que los “seres contingentes” son la causa de él y en esencia, debe existir para que exista seres en la naturaleza. A ese ser necesario, que no tiene la existencia recibida de otro, sino que existe por sí mismo, en virtud de su propia naturaleza, no es otro ser que: “DIOS”.



     La ciencia nos señala que la perfección es el más alto grado de bondad o calidad en comparación con un grado máximo o máxima entidad. Por lo que la diversidad de grados que existen, supone la existencia de algo superior u óptimo. Es decir, que los grados de perfección son causados por otros y así sucesivamente hasta llegar a la cúspide del grado mayor. La lógica deductiva indica que, debe existir algo que sea absolutamente noble, bello, óptimo, bondadoso. Un único Ser, una única perfección subsistente en sí misma donde radica toda la plenitud y totalidad que pueda existir. A este Ser todos los creyentes le llamamos: “DIOS”.


     Como decía Platón sobre la constitución del Universo: “El orden natural del universo, no puede ser el resultado azaroso del desorden. El orden sólo puede provenir de una inteligencia ordenada”.


     Nosotros podemos apreciar en la naturaleza cosas que carecen de “conocimiento y razonamiento”, pero su evolución y desarrollo se mantienen para conservar el orden dinámico del cosmos o la conservación de su especie. Sin embargo, no podemos decir que estas cosas obran al azar, o están sin rumbo y sin orientación. Por lo que al carecer de “conocimiento y razonamiento”, debe existir una inteligencia superior que determina esa dinámica. 

Esta inteligencia ordenada, no puede ser producto de inteligencias ordenadas concatenadas entre sí sin que exista una inteligencia superior que marque la pauta y el fundamento de todas las demás inteligencias para que conduzcan a esas cosas carentes de "conocimiento y razonamiento" a conseguir lo que les conviene. Esa inteligencia proviene de un ser Inteligente Supremo, quien dirige las cosas naturales. A este Ser Supremo lo llamamos: “DIOS”.


     Después de analizar estos conceptos o postulados filosóficos sólo puedo recordar a Francis Bacon cuando expresó: “Pequeñas cantidades de filosofía nos conlleva al ateísmo, pero grandes cantidades de la misma, nos atraen de vuelta a Dios”.

     Dios, en palabras del apóstol Pablo, pone de manifiesto en una forma clara, concisa e inequívoca que Él se revela al hombre mediante todo cuanto existe: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Porque los hombres, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen del hombre corruptible, de aves de cuadrúpedos y de reptiles.” (Romanos 1:18-23).

¡La gracia de Dios sea contigo!

Frank Zorrilla