lunes, 1 de junio de 2015

LAS DIFUSIONES VIRALES DEL INTERNET- EL JUEGO DE “CHARLIE-CHARLIE”


Mis queridos amigos y hermanos,


   “Los avances tecnológicos han creado un monstruo: la capacidad ilimitada de seducción al simple coste de un teclado.” Frank Zorrilla


     El ciberespacio, con su poder de arrastre y la velocidad como se propaga la información transmitida en ese medio, se ha convertido en la herramienta ideal para transformar el planeta en una pequeña aldea global al alcance de un teclado. Pero, aunque con sus beneficios, existe un panorama sumamente preocupante: el filtraje de ciertos acontecimientos o informaciones en los medios sociales que por su peculiaridad populista se convierten en “virales”. Es decir, su reproducción o distribución toma característica de epidemia  participativa.

     En efecto, muchos cibernautas que impulsados por la ociosidad, entretenimiento y/o diversión colaboran voluntariamente y se convierten en eslabón de esa gran cadena cibernética; haciéndose a su vez, cómplices de auspiciadores anónimos al difundir información carentes de veracidad o manipuladas para satisfacer, en alguno de los casos, agendas maliciosas o mal intencionadas.  

     El lado oscuro de la red, es precisamente: la anonimidad que existe en los usuarios que cargan o suben información en los medios cibernéticos, la gran cantidad de colaboradores voluntarios que están dispuestos a difundir dicha información y por último, los imitadores a ciegas que simplemente se dejan seducir a través de esos mensajes como si fuesen autómatas. 

juego de la cubeta de hielo
       La gran mayoría de internautas, fuimos testigos del famoso: “desafío de la cubeta de hielo” (Ice cube challenge) actividad que se tornó viral en las páginas sociales.

 En ese desafío participaron millones de personas vertiéndose un cubo de agua con hielo y desafiando a otro para que hiciese lo mismo. Acto que se ejecutaba para supuestamente, concienciar y buscar la cura de la Distrofia Muscular Degenerativa. Pero los auspiciadores nunca informaron a sus seguidores que este acto simbólico se trataba de un místico ritual y al mismo tiempo, que el dinero acumulado iba a ser utilizado para experimentar con embriones humanos.

juego de la asfixia
     Así como el “desafío de la cubeta de hielo”, también han surgido otros videos en los medios sociales, los cuales se han convertido en virales: “La antorcha humana”, “el juego de la asfixia”, “el juego de knockout desprevenido”, etc. Todos estos juegos tienen un común denominador: influenciar a los jóvenes, para que estos copien o imiten. 

     Recientemente se ha puesto de moda en las redes sociales un juego muy controversial. Me refiero al juego de “Charlie-Charlie”. Un juego que invoca un espíritu o demonio que lleva el mismo nombre. Este es muy parecido a un juego satánico llamado: “Güija”. Pero, ¿en qué consiste el juego de Charlie-Charlie?- 

     El ritual consiste en usar dos lápices que forman una cruz en un rectángulo de papel donde están escritas las palabras: "Sí" y "No" en forma transversal.  Después de la colocación de los lápices, el jugador o los jugadores comienzan el ritual con la pregunta: "Charlie, Charlie, ¿estás aquí?". Los jugadores esperan hasta que el lápiz se mueva y apunte en la dirección del “Sí”  y una vez hecho esto, los participantes comienzan a hacerle preguntas al  supuesto Charlie esperando que el lápiz se mueva en dirección del “Sí”  o del “No”. Finalmente y para terminar el juego, los participantes deben preguntarle: "Charlie, Charlie, ¿podemos parar?" Cuando él dice que sí, los participantes deben romper el lápiz para romper el contacto con Charlie.

juego de la güija
     A simple vista, el jueguito de Charlie-Charlie parece inofensivo. Un pasatiempo o diversión para que los jóvenes se entretengan llamando al supuesto espíritu, pero lastimosamente, no es lo que parece. Porque según reportes de diversos medios, y personas que han jugado ese juego, los participantes son poseídos por una energía extraña que hace que, en algunos casos, se desmayen, convulsionen, retuerzan la boca, viren los ojos y emitan palabras con voz grotesca, cómo si estuviesen poseídos por un demonio. E inclusive, ya se le adjudican a este juego, varias muertes de jóvenes que han fallecido de manera inexplicable después de haber jugado.
Estos incidentes misteriosos han alertado a las autoridades, quienes a su vez han puesto en marcha iniciativas para prohibir el juego en las escuelas.

     Desde el punto de vista de la física, la explicación por la que el lápiz se mueve es muy simple:1-El balance del lápiz encima del otro, 2– La poca fricción que existe entre los lápices, 3– El aire que sale de la boca del participante que hace la pregunta. Hasta ahí, la explicación física tiene sentido, pero ¿por qué los participantes convulsionan, por qué vomitan y por qué se transforman cómo si estuviesen poseídos por alguien o algo?- La Biblia nos da una explicación. 
  

“Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia”.(2Corintios 11:14-15).
  
     Como dice un viejo aforismo: “La curiosidad mató al gato”, por lo tanto advirtamos a los jóvenes que jugar con el diablo, es entrar en sus dominios; y al hacerlo, experimentarán las consecuencias. Además, la Palabra de Dios considera esa práctica como abominación. “No harán conjuros, servir de médium espiritista o consultarán a los muertos”(Deuteronomio 18:11). Por tanto, aconsejemos a los jóvenes a que no se dejen persuadir o imitar a los que ya lo han hecho.  

     Exhortemos a los jóvenes y a cualquier persona que quiera experimentar esos juegos a que sigan el consejo de Jehová, nuestro Dios. No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándose con ellos. Yo Jehová vuestro Dios he dicho.” (Levítico19:31).

¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

Frank Zorrilla




jueves, 21 de mayo de 2015

LA VERDADERA ALQUIMIA: "el amor que nos conduce a la perfección"


Mis queridos amigos y hermanos,


     Es paciente, es bondadoso; no tiene envidia; no es jactancioso, no es arrogante; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue."


     Al leer estas palabras del apóstol Pablo en su primera carta a los corintios (capítulo 13), surge una pregunta inevitable: ¿Cuál es esa realidad interior tan perfecta que, al abrazarla y cultivarla, transforma nuestro carácter y orienta nuestra vida hacia la plenitud?

     La respuesta es clara y eterna: el Amor.

     Si nos remontamos al origen de la vida y del universo, descubriremos que el amor no es simplemente una emoción pasajera, sino un principio espiritual que sostiene la existencia misma. Desde una perspectiva filosófica, el amor es la fuerza que da coherencia al ser; desde la fe cristiana, es la esencia misma de Dios.

     Afirmar que "cada átomo contiene amor" no es una declaración científica en sentido estricto, sino una metáfora cargada de verdad: todo lo creado participa de una intención amorosa. La creación no es fruto del caos vacío, sino del designio de un Creador que imprime propósito en cada rincón de lo existente. Como nos recuerda la Escritura: 
  

                   "Dios es amor." (1 Juan 4:8).

     Por lo tanto, si procedemos de Él, también hemos sido capacitados para amar y para transmitir ese amor.

     Podemos acumular riquezas, títulos y posiciones sociales; sin embargo, ninguna posesión garantiza que amemos mejor o que seamos más amados. Las conquistas externas pueden inflar el ego, pero no alimentan el alma.

     Con sobria sabiduría, el libro de Eclesiastés lo expresa así: 

     "Vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2)

     Y el mismo Pablo de Tarso reafirma:

     "Si no tengo amor, nada soy." (1 Corintios 13:1-3).

     A menudo escuchamos frases como: "Mataron el amor que me quedaba" o "El amor me traicionó". En realidad, lo que ha sido herido es el orgullo, la expectativa, la posesión. El verdadero amor no puede ser destruido porque no es una posesión: es una participación. No lo dominamos: lo acogemos, lo amplificamos y lo compartimos.

     Los escépticos, aquellos que todo lo cuestionan, levantarán la voz para preguntar: si el amor está presente en el designio de la creación, ¿por qué existe la maldad?

     La respuesta cristiana se encuentra en el libre albedrío. El ser humano puede elegir. El mal no es una creación independiente de Dios, sino una privación del bien, una ausencia de amor en la voluntad humana. Donde el amor se retira, surge el odio; donde el amor se enfría, florece la injusticia.

     El amor y el odio son decisiones conscientes. 

     El amor edifica, renueva y perfecciona. El odio degrada, fragmenta y envilece.

     Como advirtió Jesús en el Evangelio:

     "Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará." (Mateo 24:12).

     Esta profecía resuena con fuerza en nuestra sociedad contemporánea, marcada por divisiones, xenofobia y una creciente indiferencia emocional.

     A lo largo de la historia, la alquimia habló de la "piedra filosofal" como símbolo de transformación. En clave espiritual, el amor es esa verdadera alquimia interior: convierte la apatía en empatía, el orgullo en humildad, la tristeza en esperanza.

     Cuando elegimos amar:

  • Comprendemos en lugar de juzgar.
  • Perdemos el rencor.
  • Sonreímos con sinceridad.
  • Aceptamos con paciencia.
  • Servimos con gozo.

     En términos simbólicos, nuestras "células vibran en armonía", porque el amor integra lo que el miedo fragmenta. Más allá de cualquier interpretación pseudocientífica, lo cierto es que el amor tiene efectos reales en la salud emocional, mental y espiritual del ser humano.

       Y es que amar nos hace más humanos. Y, en última instancia, nos acerca a Dios.

     El cristianismo encuentra su clímax en un acto supremo de amor: el sacrificio redentor de Jesucristo.

     “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). 

      La crucifixión no es solo un hecho histórico; es una revelación espiritual. Muestra que el amor verdadero no depende de reciprocidad ni de conveniencia. Es entrega, incluso en medio del dolor, incluso cuando parece inútil.

     Imitar a Dios implica sufrir con el que sufre y alegrarse con el que se alegra. Implica soportar, esperar y perseverar. Implica, en definitiva, hacer del amor un camino y no simplemente un sentimiento.

     Vivimos en una cultura donde las relaciones se vuelven desechables y el afecto parece condicionado por la utilidad. El filósofo Friedrich Nietzsche afirmó con crudeza:

     "No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo hace infelices a los matrimonios."

        Su observación desnuda una verdad incómoda: muchas relaciones fracasan no por ausencia de emoción, sino por ausencia de profundidad, entrega y compromiso. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, el amor amor auténtico no se deteriora, porque no depende de las circunstancias externas. No es una planta que necesita invernadero; es un árbol que hunde sus raíces en lo eterno. Porque el amor: 

  • Siempre suma.
  • Nunca resta.
  • Y en estado puro, multiplica.

     El gran mandamiento, recordado por Jesucristo, resume toda ética espiritual: 

     "Amarás  a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:39)

     Cuando el amor al poder domina, el mundo se oscurece. Pero como expresó sabiamente Sri. Chinmoy Ghose:

"Cuando el poder del Amor se imponga sobre el amor al poder, el mundo conocerá la paz."


     Por tanto, el amor no es debilidad ni ingenuidad; es la fuerza más poderosa del universo moral. No se desgasta con el tiempo ni se agota en la adversidad. Al contrario: cuanto más se entrega, más crece. Cuanto más se comparte, más se multiplica.

     Solo seremos plenamente felices cuando entendamos que amar no es una opción emocional, sino una decisión espiritual que refleja la naturaleza misma de Dios. Es el camino, la verdad y la vida.

     Que aprendamos a elegir el amor cada día, aun cuando el mundo parezca enfriarse. Que nuestros corazones permanezcan encendidos, y que nuestras manos sean siempre puentes, nunca muros.

¡Feliz día del amor y de la amistad!!!



¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
             

Frank Zorrilla