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miércoles, 26 de abril de 2017

FORASTERO EN TIERRAS DE NADIE


Mis queridos amigos y hermanos,

     “Exige el apuro para levantar la carpa con destino incierto, abandonando con nostalgia y roto corazón lo que no es extraño; extendiendo las alas cómo águila para surcar los cielos contra el viento; desafiando el peligro con gallardía y dejando huellas de forastero en suelo ajeno; peregrino cargando equipaje ligero y usando las manos cómo herramienta. Son compañeros de travesía, sueños salpicados con piscas de utopías y espejismos de conquistas en pos de una Canaán que fluye leche y miel.
Más, no existen conquistas sin afrontar retos; grandes batallas esperan contra imponentes Golliats que cómo murallas, impedirán el paso para hacer añicos, las aspiraciones, deseos y sueños. El néctar de la victoria es anhelable al paladar, pero inevitablemente, y como en todas las batallas, habrán derrotas y ante la agonía que esta produce, sólo la perseverancia y la voluntad son las mejores aliadas.”

                                                  Frank Zorrilla

     Este poema hace referencia al emigrante, aquel/aquella que un día decidió abandonar su tierra motivado  por una o varias condiciones migratorias: En busca de libertad política y/o religiosa; por seguridad social; por cambiar su status económico; por ideales de prosperidad; etc, etc. Desde el punto de vista antropológico social, la migración de los seres humanos es un fenómeno mundial y está presente en todas las épocas de la historia y en todas partes de nuestro planeta.

      El fenómeno de la migración, ya sea la emigración (la salida de personas de un país, lugar o región, para establecerse en otro país), como la inmigración (la llegada a un país o lugar de personas procedentes de otro país) han sido registrados tanto en la historia, como en la prehistoria de la humanidad, haciendo referencia a los grandes movimientos culturales, económicos, geográficos y políticos que han dado origen a través de los tiempos a desplazamientos en masa de la población, tanto espontáneos como forzados. Por lo que ese fenómeno de la migración, es objeto de constante estudio por antropólogos, sociólogos, psicólogos, debido precisamente a su complejidad y a los efectos colaterales positivos/negativos que produce.

     En estos tiempos modernos, el movimiento de personas desde una región a otra es un fenómeno muy complejo, por lo que la sociología de las migraciones (como disciplina que estudia esa faceta natural del hombre) interactúa y se complementa con otras disciplinas como: la economía, la historia, la política y la religión para tener un mejor entendimiento o consenso de los procesos migratorios. Sin lugar a dudas, las desigualdades sociales y económicas han venido creciendo de una manera exagerada en el último medio siglo, tanto si nos referimos a la que existe entre los países, como la que existe entre las personas y grupos sociales. Sin embargo, los representantes políticos, en lugar de resolver las desigualdades, solo originan conflictos que agravan la situación exponencialmente, generando verdaderas crisis humanitarias que producen desplazamientos o movimientos migratorios a otras regiones y/o países.

     En este artículo, me centraré en la inmigración, o la llegada de un foráneo a un país. Y cómo mencioné en el párrafo anterior, son muchas las causas las que motivan a una persona a abandonar su país de origen por otro desconocido dejando atrás su parentela (padre, madre, hijos, esposos/a, y familiares cercanos), su cultura y círculo social. Más según los expertos, el aspecto socio económico, esa oportunidad que nos brinda otro país con mayor desarrollo tecnológico e industrial, es el motor principal que genera la afluencia migratoria; la oportunidad que ve un individuo en busca  de mejores condiciones de vida, oportunidades de empleo para progresar a través de su esfuerzo y capacidad; el anhelo de hacer realidad, sueños y aspiraciones, o quizás por la necesidad de brindar a la familia la comodidad material de un mundo exigente.

      Ahora bien, haciendo un análisis morfológico del aspecto socioeconómico (es decir, del nivel de vida de la población) de los pueblos, ¿quién o quiénes son los responsables de promover la emigración teniendo como marco, las necesidades económicas de un pueblo?- Para nadie es un secreto de que existen hombres con avara mentalidad capitalista, quienes utilizan estrategias económicas centradas solo en favorecer un territorio o área geográfica especifica, creando un desbalance descomunal a nivel macroeconómico. De ahí que el aumento del bienestar socioeconómico en los países ricos implica una enorme carga económica en los países más pobres, porque son ellos (los países ricos), los que se benefician más del crecimiento del comercio mundial y del abaratamiento relativo de los productos agrícolas, y ahora industriales, de los países más pobres. Por lo que haciendo un enfoque a nivel micro de la migración, los países más ricos con sus políticas económicas, hacen que surjan los focos de emigración debido a la pobreza que se vive en los países sub-desarrollados con una economía de mercado desigual. 

     En honor a la verdad, la decisión de emigrar hacia tierras extrañas requiere de mucha valentía, y aún a pesar de la incertidumbre que puede generar el desplazamiento a ese nuevo país donde el idioma, el clima, el factor laboral (ejercer un oficio de menor grado o diferente a su profesión) y la cultura pueden ser barreras gigantes, estas no representan un obstáculo para disuadirlo/a en su empeño de lograr sus objetivos.
 
      ¡Cuánto nos gustaría el poder movilizarnos libremente de un territorio a otro sin que existan condiciones y/o leyes que impidan nuestro paso!, al fin, la Tierra la creó Dios para que cohabitáramos como hermanos, pero como bien sabemos, el hombre al asociarse en grupos étnicos con la misma cultura en un territorio geográfico dio lugar a la formación de Estados soberanos (países).

     Los países crean leyes que regulan el flujo de personas que llegan a su territorio, y cuando un extranjero no se somete a dichas leyes migratorias, puede ser expulsado o deportado del mismo. Este es un derecho soberano que tiene cada país para ejercer su política inmigratoria como considere pertinente, aún a pesar del sufrimiento, trauma psicológico y división familiar que estas deportaciones pueden causar; exhibiendo así la irracionalidad humana, movimientos xenofóbicos (odio u hostilidad hacia los extranjeros) y la falta de empatía ante las necesidades ajenas. 

  ¿Por qué la intolerancia y xenofobia para con el forastero que sólo busca oportunidades para tener una vida mejor para su familia? ¿Por qué tanta crueldad, insensibilidad y explotación para ese extranjero que   desea, sueña y anhela ser parte de esa nueva sociedad?.... ¿Qué dice la Biblia respecto a la inmigración? y  ¿cuál es la actitud que debemos adoptar con el extranjero que pisa el suelo que consideramos nuestro?

      ¡Si los países ricos adoptaran una política mercantil equitativa con los países pobres; si ellos (los países ricos) ayudaran a fortalecer esos mercados internos, el inmigrante económico no tendría la necesidad de emigrar, ni tuviera que soportar el acoso migratorio al que se ve sometido!


Marcha por los derechos del Inmigrante
    
     En cuanto a cómo tratar a los inmigrantes, Dios le recordó al pueblo hebreo su condición de esclavos en tierras egipcias, dándole instrucciones precisas a través de varios profetas, de cómo tratar al extranjero. Instrucciones que dicho sea de paso, no caducan con el tiempo, porque los mandamientos y estatutos de Dios son eternos. 


 A) No maltratarlo ni oprimirlo. “Al extranjero no maltratarás ni oprimirás, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Éxodo 22:21).
B) No robarle. “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana” (Levítico 19:13)
C) Amarlo. El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy el SEÑOR vuestro Dios” (Levítico 19:34)
D) Ser justos. “Así dice el SEÑOR: `Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, (…)” (Jeremías 22:3).
    
       El Salmista David en uno de sus cánticos afirma: “El SEÑOR protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra el camino a los impíos” (Salmo 146:9), y según Moisés, Dios maldice a quienes corrompen sus derechos: “Maldito el que torciere el derecho del extranjero, (…)” (Deuteronomio 27:19). A groso modo, Jehová nos da instrucciones claras, de que debemos amar al extranjero; entonces, ¿por qué tratar al inmigrante injustamente, cómo si fuesen alienígenas pertenecientes a un planeta desconocido?...
 
¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
 
Frank Zorrilla