Páginas

lunes, 1 de mayo de 2017

DISONANCIA ALIMENTICIA EN UN CUERPO PURAMENTE ELÉCTRICO


Mis queridos amigos y hermanos,

    

“LOS ALIMENTOS QUE USTED COME, PUEDEN SER LA FORMA MÁS SEGURA Y MÁS POTENTE DE MEDICARSE, O LA FORMA MÁS LENTA DE ENVENENARSE”. 

     ¡Cuánta razón tiene Ann Wigmore en la cita que acabas de leer! Sin lugar a dudas, nuestro “templo” o “cuerpo biológico” está diseñado cómo un sistema autónomo perfecto, capaz de regenerarse y asimilar cambios drásticos en su estructura interna o molecular a través de los procesos homeostáticos o procesos de retroalimentación y control para mantener un balance equilibrado. Esto es, produce en su interior, respuestas adaptativas al ambiente exterior, con el fin de mantener la salud. ¡Cuánta perfección en este conjunto de órganos, glándulas, osamenta, válvulas de control, tejidos  y tubos de comunicación y/o de control (arterías y venas) con energía!

     Sí, en honor a la verdad,  no existe mayor perfección en el universo que el cuerpo humano. Sus funciones, tanto síncronas como asíncronas; transmisoras, reguladoras y de control, forman un sistema complejo, con unidades individuales trabajando unísonas y gobernadas por un ente existencial que reside dentro de cada ser, y que hace posible la capacidad vibratoria; primero a nivel sub-atómico, biomolecular, y luego a nivel celular para producir movimiento, y conectarnos con nuestro mundo externo a través de la interacción de estímulos - respuestas. 

     ¡Y pensar, que este gran sistema, como es nuestro cuerpo, procede de partículas sub-atómicas, átomos y moléculas, extraídos literalmente del polvo de la tierra! ¿Acaso lo dudas?….

     Aunque te resulte descabellado, este sistema tan complejo como es el cuerpo humano, en su estructura atómica está formado por átomos de Carbono, Hidrógeno y Oxígeno en un 99% y por elementos traza en 1%. Nuestro cuerpo contiene 102 minerales, de los cuales, 70 de ellos son: “Necesarios para la vida”.         

A- Elementos Biogenéticos o Bioelementos Primarios (necesarios para la vida humana) en una proporción de 1% del peso del cuerpo. Pertenecen a este tipo: El Carbono (C), el Oxígeno (O), el Hidrógeno (H), el Nitrógeno (N), el Calcio (Ca) Y el Fósforo (P).

B- Bioelementos Secundarios, aquellos cuya concentración en las células están entre 0.05 y 1 % del peso del cuerpo. Entre ellos se encuentran: El Sodio (Na), el Potasio (K), el Cloro (Cl), el Magnesio (Mg), y el Azufre (S).

C- “Oligoelementos”, aquellos que se encuentran representados por átomos cuya concentración celular es menor de 0.05 %. Entre ellos se encuentran: El Fierro (Fe), el Cobre (Cu), el Manganeso (Mn), el Flúor (F), el Zinc ( Zn), el Molibdeno( Mb), el Boro (Bo), el Silicio (Si), el Cobalto (Co) el Yodo (I) y el Selenio( Se). Estos elementos son llamados también: “Elementos trazas”, por la baja concentración en que se encuentran. 
    
     Todos estos elementos mencionados en los párrafos anteriores, se encuentran o forman parte del planeta Tierra donde vivimos, por lo tanto, la cita bíblica de Génesis 2:7: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra”, es científicamente comprobable y es rotundamente correcta. Por lo tanto, podemos decir: ¡Sin lugar a dudas, fuimos creados usando material de la tierra, como materia prima!

     Por lo que hemos visto hasta ahora, nuestro cuerpo es “eléctrico”, porque todos los minerales biogenéticos son conductores de electricidad. Además, nuestra composición liquida es 80% agua y la parte esencial de las células sanguíneas es “hierro”. Nuestro Cerebro en su estructura interna se compone de Carbono y Cobre (esta combinación produce electricidad en nuestras neuronas). En palabras simples, la composición electro química de nuestro cuerpo, más ese soplo de vida (energía del Creador), originó movimiento; primero en forma metafísica, con el mentalismo o energía taquiónica, y luego energía cinética a través del movimiento interno que produce a su vez, un movimiento externo para una reacción estimulo - respuesta.  Somos, la manifestación viva de procesos bioquímicos. Una gran fuente de energía interna manifestada en el mundo físico. ¡Somos creación divina a su máximo esplendor!

     Entonces, si tenemos un cuerpo tan perfecto, ¿por qué envejecemos, padecemos enfermedades, y morimos?- Sin tener que caer en hipótesis sub-realistas o teorías conspirativas, la respuesta radica en su totalidad y sin exagerar, en lo que entra a nuestro sistema a través de la boca. Somos intoxicado diariamente, y al mismo tiempo, somos envenenados paulatinamente con lo que comemos y bebemos. ¡Esa es una realidad indiscutible! Somos seres diseñados para que nuestros órganos trabajen en un ambiente “alcalino” (concentración de iones de hidrógeno mayor a 7),y en lugar de esto lo ponemos a trabajar en uno “acido” (concentración de iones de hidrógeno menor a 7).

     Dios diseñó el cuerpo humano a su imagen y semejanza. “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). ¡Dios es perfecto, por tanto, y por inferencia, somos perfectos! Como es lógico, el hombre como organismo vivo, necesita nutrirse para alimentar sus células y órganos; por lo tanto, Dios proveyó un régimen adecuado para alimentar ese organismo vivo. Es decir, creó alimentos afines como materia biológica para proveer todos los nutrientes esenciales y mantener ese cuerpo eléctrico funcionando eficientemente. “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29).Y te preguntarás: ¿de dónde podremos extraer los minerales eléctricos que necesitamos?- Precisamente, de las plantas que Dios creó... ¿Sabías que las plantas son las únicas que tienen la capacidad de convertir los minerales sólidos de la tierra en forma líquida?- Definitivamente, ¡Dios es un Ser PERFECTO, GRANDIOSO Y MUY SABIO!

     También, en su gran omnisciencia, y como tenía conocimiento de la desobediencia del hombre; en su gran amor por lo creado, Dios diseñó frutas y verduras que tienen capacidad para producir sustancias o compuestos (fitonutrientes o fitoquímicas) para proveer curación o remover cualquier toxina o elemento patógeno (infecciones virales, bacterianas y micóticas) que entre a nuestro cuerpo, o entre en nuestro campo bioplasmático o haga contacto con nuestra piel. “El Señor hizo brotar las plantas medicinales, y el hombre prudente no las desprecia” (Eclesiastés 38:4). De hecho, la Biblia menciona más de 200 plantas medicinales y la manera de usarlas.


     Como todos sabemos, el hombre, como gran depredador, contamina todo a su paso, produciendo daño a la atmósfera y al medio ambiente. Todos esas contaminaciones antropogénicas, producen mutaciones en nuestro sistema celular, y por ende, dañan nuestros cromosomas, produciendo radicales libres, calcificaciones y acides a un cuerpo puramente alcalino. Pero, ¿creen ustedes, que la capacidad destructora del hombre termina ahí?- ¡Claro que no! No olvidemos los grupos elitistas, aquellos que, no sólo quieren manipularnos a su antojo y convertirnos en autómatas, sino también, producir dinero a costa de nuestra salud. Entonces, ¿dónde radica la estrategia para mantenernos enfermos mental y físicamente?- ¡EN LA COMIDA Y BEBIDA QUE CONSUMIMOS! 

     Una de las inversiones más grandes que hacen los hombres de negocios radica precisamente en la industria farmacéutica. No existe la menor dudas de que la industria farmacéutica nos quiere ver “bien”. Sí, “bien enfermos”…Alucinamos, si pensamos que esta industria quiere encontrar la medicina para curar el Cáncer, la diabetes, el lupus, y otras enfermedades, cuyos tratamientos, son muy costosos. ¡Esto significaría la quiebra de sus jugosos negocios! Mientras más enfermedades físicas y mentales, mucho mejor para ese grupo de “sanguijuelas” que se nutren del dolor ajeno. 

     MIENTRAS más consumimos alimentos con alto contenido de: “almidón” y “sangre”, más rápido hacemos que nuestro cuerpo trabaje en un ambiente ácido, produciendo una alta concentración de “mucosidad” en diversas partes del cuerpo. ¡Muy conveniente a la industria farmacéutica!- ¿Qué sucede en un cuerpo eléctrico con alto contenido de acides y mucosidad?- Simplemente, no existe una buena conductividad en nuestro sistema bioeléctrico. Esto es como: esperar que tu teléfono celular funcione correctamente estando sus componentes electrónicos corroídos o sulfatados. La corriente de electrones no circula eficientemente, produciendo fallo en el aparato. RECUERDA que nuestro cuerpo está formado por “átomos superconductores”, “por tanto, y por analogía, donde quiera que se deposite la mucosidad, no existirá una buena conducción de nutrientes y minerales. De ahí las dolencias y enfermedades. 

     Como podemos asimilar de los párrafos anteriores, la única forma de mantenernos sanos, física y mentalmente, es teniendo cuidado con los alimentos y bebidas que consumimos. Piensa por un instante que, ya no existen muchos alimentos naturales en los expendios de comida. Todos son procesados usando química para enfermarnos. Lee los factores nutricionales, y te darás cuenta que el alimento que llevarás a tu boca tendrán alto contenido de: Azúcar, sal con yodo, sabores artificiales, colores artificiales, conservantes,grasa saturada, gluteina, etc, etc, etc. Todos sin excepción contienen un común denominador: “Cianuro” el cual es muy perjudicial para la salud. ¿qué ocurre con el agua que bebemos?- En el agua encontramos una gran cantidad de toxinas, metales pesados y organismos patógenos como: el arsénico, el flúor, zinc, cloro, perclorato, dioxinas, polonio, guiardia, crytosporidium etc, etc. Todo esta aleación sólo ayudan a nuestro deterioro mental, y a producir radicales libres en cantidades industriales, los cuales son sinónimos de ENFERMEDADES. ¡Y PENSAR QUE ESOS METALES PESADOS CASI NO SE ELIMINAN POR COMPLETO DE NUESTRO SISTEMA!

     Ah! No olvidemos la industria genética y de los alimentos modificados por esa ingeniería moderna. Esto acrecienta el problema debido a que esa nueva ciencia, produce alimentos “híbridos”. Esto es, alimentos que no son naturales aunque sean extraídos de la tierra, ya que al ser modificados genéticamente sin que exista el proceso natural de la polinización, contienen alta cantidad de “almidón”. Entre ellos: la zanahoria, remolacha, caña de azúcar, apio, coliflor, bróculi, aloe vera, etc. ¡No nos engañemos!, existe un plan malévolo para disminuir y atrofiar nuestra capacidad mental y al mismo tiempo, enfermar nuestro cuerpo. No es casualidad de que hoy somos menos inteligentes; de que NO PENSAMOS como seres racionales; que somos menos espirituales, más violentos, más depresivos, más apáticos y menos emotivos. Que seamos más vulnerable a enfermedades virales y que existan mayor incidencia de células cancerosas. ¿Será todo esto casualidad del destino o un plan bien estudiado?

     RECORDEMOS, QUE SOMOS LO QUE COMEMOS. Y la única manera de mantener la MENTE y el CUERPO saludable es volviendo a la dieta por excelencia que proveyó el Creador para un cuerpo eléctrico como es el tuyo y el mío. 
¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
 Frank Zorrilla