Páginas

viernes, 8 de mayo de 2015

PROGRAMACIÓN MENTAL PARA CREAR AUTÓMATAS


Mis queridos amigos y hermanos,

   Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente”. Franklin D. Roosevelt.

     El proceso natural del hombre, permite que este se desarrolle física y mentalmente, observando y aprendiendo de las experiencias que ofrece el entorno. ¡La mente consciente es una esponja que absorbe todo; por lo que subsecuentemente, somos producto de una programación, muchas veces inconsciente!

     La maleabilidad mental o proceso simbiótico en la toma de decisiones es conocida desde tiempos remotos. Todo radica en cuál de los hemisferios cerebrales es el que procesa o valora la información recibida para elegir entre: objetividad-subjetividad; lógica-intuición; pensamiento-emoción, imaginación-raciocinio. A sabiendas de que es posible activar o hacer uso intensivo de uno de los hemisferios cerebrales, ese conocimiento ha sido explotado eficazmente por ciertos grupos élites para llevar a cabo agendas particulares; ya sea utilizando técnicas de persuasión o en caso extremo, artificios coercitivos. En este sentido, el desarrollo de la ciencia  y el uso de estrategias psicológicas ha permitido un mayor control mental a través del acondicionamiento subjetivo.

      La mente humana puede ser programada para actuar condicional y maquinalmente, cómo si fuese la memoria de un disco duro que se rige por algoritmos, códigos y secuencias lógicas creadas para seguir un formato preestablecido. ¿Cuándo comienza esa programación psicológica o automatización?- Comienza precisamente cuando somos más vulnerables. Es decir, en la niñez; maliciosamente a través de la educación que recibimos e inconscientemente con el adiestramiento o instrucciones de nuestros parientes cercanos. Como dijera Albert Einstein: “todos nacemos genios, con grandes capacidades cognitivas, pero somos reprogramados”.

     Desde temprana edad se da inicio a la inserción de fábulas, cábulas e historias irreales para incentivar el desarrollo cognitivo del “hemisferio derecho” de nuestro cerebro, luego viene la educación basada en la repetición y memorización impulsando así, el procesamiento lógico, metódico y práctico, e insertando a su vez, de manera muy subjetiva en la memoria celular, estados de ánimos o sentimientos cómo: “el miedo”, “duda”, “apatía”. 

     Una vez, estos “monstruos”  son implantados en nuestro ser, reaccionamos automáticamente recurriendo a ellos través de la asociación inconscientemente. Cómo si fuese un medio práctico para reaccionar ante estímulos externos o estados de ansiedad que generan: “temor, incertidumbre, desconfianza ”. Desafortunadamente, alimentamos estos “esperpentos” inconscientemente, cada vez que optamos por obedecer el “programa de nuestro subconsciente”.

     No crean que esa programación solo se limita a la niñez, ésta continúa su cause retroalimentándola con procesos repetitivos. En efecto, existen expertos en la persuasión coercitiva  de masas o “lavado de cerebro colectivo”. Estos expertos trabajan para ciertos grupos diseñando eficaces sistemas de control de conducta de la manera más sutil e ingeniosa con el fin de manipular e influir en todos los individuos que se presten a ser utilizados cómo: "borregos". Ejemplos muy prácticos son: las campañas políticas, anuncios publicitarios,  los programas de la TV , películas de Hollywood o los sitios webs donde se utiliza la técnica fractal como medio de atracción permisiva, e inclusive la música que escuchamos con ciertas líricas que incitan a la lascivia (sexo, lujo, drogas, alcohol, violencia, etc.).
     
Cada nueva generación es afectada por efectos residuales de generaciones pasadas. Agentes parasitarios, como: Dogmas, cábulas, ideologías sofistas y supersticiones, son morfológicamente añadidos como parte de su ADN cultural, por lo que además de los desafíos del presente, la nueva generación deberá ocuparse en conquistar niveles conciénciales que le ayuden a eliminar o al menos minimizar esos efectos residuales. En ese sentido, nuestra juventud será un conjunto de masa amorfa reprogramados para el continuismo o por el contrario, dueños absolutos de su consciencia.

     Lastimosamente, el panorama que vemos en la era “digital”, con su espacio cibernético capaz de reducir el planeta en una “aldea global” no es muy alentadora, ni halagadora. La manipulación mental o “lavado de cerebro” es mucho más exacerbado, avaricioso y feroz. Se necesitan “autómatas”; seres programados para ser dirigidos y controlados, seres que obedezcan y se manipulen al antojo de élites con agendas definidas. Para estos fines, se emplea, no sólo el sistema educativo viciado, la instrucción en el hogar, los programas de TV y los aparatos electrónicos de comunicación; también, los alimentos que consumimos y el agua potable que tomamos.
     
     Aunque parezca descabellado, “los alimentos” y el “agua potable” son fuentes necesarias para nutrir o intoxicar nuestro cerebro. Un cerebro nutrido posee mayor capacidad cognitiva; en caso contrario, nos convertimos en tontos útiles o presas fáciles de agendas diabólicas. ¡No es acaso extraño la diversidad de compañias que procesan alimentos transgénicos o alimentos geneticamente creados en laboratorios! y ¿qué podemos decir del Fluoruro de Sodio que le agregan al agua potable?-Según estudios independientes, el Fluoruro de Sodio provoca "desorden atencional" en humanos adultos. Y no sólo se utiliza en el agua; ese veneno lo añaden en bebidas procesadas, pastas dentífricas, enjuagues bucales, suplementos dietéticos y la comida. 
     
La Biblia nos habla del excentricismo de los tiempos finales. De la degeneración del ser humano y la adopción de prácticas que van en detrimento de la moral. También nos advierte sobre la insensibilidad del hombre y su individualismo. “Más debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos y difíciles. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin afecto natural, calumniadores, sin autodominio, implacables, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, orgullosos, amadores de placeres más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” (2 Timoteo 3-5). ¿Acaso dudas que estamos precisamente en esos tiempos? - Sólo mira a tu alrededor, y percibirás la apatía, la individualidad y la xenofobia que reina en todo el entramado social.

     ¿Obedece el carácter adoptado por el hombre a una pura casualidad o es el resultado de una programación inconsciente orquestada por seres malignos?  
La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
Frank Zorrilla