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viernes, 30 de mayo de 2014

ENFRENTANDO LA CRISIS DEL COMPRADOR COMPULSIVO


Mis queridos amigos y hermanos,

     Estoy seguro que en algún momento de ocio o de visita a un centro comercial has tenido la disyuntiva entre adquirir o no adquirir un producto o una mercancía que te llama la atención. Es muy normal que las personas cada cierto tiempo tengan el deseo de comprar un vestido, un par de zapatos, un perfume o quizás alguna decoración para el hogar, pero cuando ese deseo se vuelve compulsivo y espontáneo o cuando las ansias de comprar se convierte en una obligación para calmar el estado de ansiedad, entonces estamos frente a una crisis de orden patológico y por lo tanto, requiere la ayuda de un experto para lidiar con el problema.
     Ahora bien, técnicamente ¿cómo se define a un Comprador Compulsivo? De acuerdo a los psicólogos, una persona que presenta un estado de ansiedad al querer adquirir o comprar artículos, ya sea para uso personal o para el hogar, por el sólo hecho de tenerlos sin que exista necesidad de ellos y una vez adquiridos, se siente culpable de haber malgastado el dinero; sufre de un trastorno o desorden emocional llamado: “Síndrome Compulsivo de adquisición o de compra”.
     Cuando se comenzó a estudiar este tipo de comportamiento como algo patológico, se sospecho que las mujeres eran las más vulnerables a este tipo de trastorno. Desde luego, que esta conjetura no tenía un apoyo científico, y sólo se tomó en cuenta, la condición fémina o el mal llamado: “factor sexo débil , factor donde no impera la fuerza de voluntad o por esa obsesión de mantenerse en un exigente círculo social donde la apariencia cuenta. Pero las nuevas investigaciones arrojan estadísticas similares en los hombres por igual. Es decir, que no es asunto de género, sino más bien, debido a un desbalance emocional de las personas, y por lo tanto, afecta a todos por igual.
     Con la euforia mercantil de nuestros días y el conocimiento previo del comportamiento humano, el problema se agrava en proporciones logarítmicas; debido al constante asecho de las grandes corporaciones y sus famosas campañas publicitarias para atraer a los consumidores con grandes ofertas. Es tanto así, que muchas compañías en el espacio cibernético estudian y analizan la dinámica de compra de sus consumidores para ofertar productos de acuerdo a un minucioso programa de rastreo estadístico. Inclusive, proporcionando opciones de compras de acuerdo a un diagrama de huellas de otros consumidores.
     Ahora bien, ¿Dónde empieza el comportamiento compulsivo y Qué lo genera? Según los estudiosos de este trastorno, el comprador compulsivo empieza a formarse en la adolescencia. Muchas veces esta condición está asociada a las condiciones económicas reinantes durante la niñez y la poca o escasa capacidad de adquisición durante esos años de formación de la personalidad. Carencias que engendran una deficiencia de autoestima ligada con una delirante necesidad de llenar un vacío emocional para romper una condición de dolor debido a los recuerdos de impotencia adquisitiva.
     Una vez esta condición se encierra en la memoria celular, nace esa necesidad de comprar o adquirir bienes, pero esa necesidad paulatinamente se va convirtiendo en algo constante y abrumador. Es decir, esas ansias se vuelven compulsivas dedicando más tiempo a ir de compras que dedicar tiempo a la familia o a otras actividades sociales.
     Psíquicamente el comprar se convierte en trastorno, cuando el comportamiento va acompañado de angustia por la adquisición de algo. En otras palabras, el comprador compulsivo siente una sensación de euforia mientras compra, porque sus sentidos visuales acaparan un entorno de encanto adquisitivo para curar un estado de dolencia emocional en su memoria celular, pero después que compra, siente ese sentimiento de culpabilidad, de remordimiento y de ansiedad debido a las nuevas deudas y del desquebrajado poder adquisitivo que le permite su empleo. Como diría el vulgo: “Los compromisos son tan grandes, que cuando cobramos el salario, sólo podemos dar arañazos para mitigar las deudas”. Por lo tanto, en ese estado anímico de culpabilidad y remordimiento, la persona afectada tiende a volcar sus frustraciones a otras emociones negativas, elevando el nivel de estrés y produciendo cambios neurofisiológicos dañinos, dando lugar a una amalgama de reacciones bioquímicas aumentando el nivel de adrenalina y con esto, cuadros patéticos de agresión, melancolía, comportamiento violento, abuso físico, etc. con una etapa posterior de arrepentimiento que se convierte en un círculo vicioso, y que al final, reaparecerá, una y otra vez, como si fuese un caso típico de alcoholismo, drogadicción, etc.

     Por lo regular, la mayoría de estos compradores compulsivos aunque se presentan ante su círculo social con un poder adquisitivo sin limites, son infelices por su condición; ya que viven en eterna deuda económica y emocionalmente están llenos de remordimiento y vergüenza. Muchos de ellos, incluso colapsan en un estado de melancolía, desánimo y depresión con un mayor riesgo de suicidio. En efecto, este tipo de trastorno se puede comparar con otros trastornos clínicos de personalidad y por tanto, las personas afectadas necesitan evaluación y ayuda profesional para lidiar con este flagelo; esto debido a las graves consecuencias psicológicas, sociales y financieras que arraiga dicho comportamiento.
     El sabio Salomón nos exhorta a ser cuidadosos y nos dice: “Todo hombre prudente procede con sabiduría; más el necio manifestará necedad. Porque las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta” (Proverbios 13:11-16). Y Jesús nos dice: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:31-33).
     El apóstol Pedro también sugiere: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1Pedro 5:6-7).

     Ahora te pregunto, ¿Acaso presentas un cuadro clínico similar a lo expuesto?- Si tu respuesta es positiva, debes pedir a Dios para que te libere de este mal, y por qué no, acudir a un facultativo para que te evalúe psicologicamente.

 

     ¡La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!

 
Frank Zorrilla

martes, 27 de mayo de 2014

"UN VIGOROSO TRIBUTO A LA MUJER QUE NOS DIO EL SER"


Mis queridos amigos y hermanos,

     Entre los hermosos poemas que escribió el filósofo y humanista Andrés Bello, se encuentra uno en particular cuyos preciosos versos elevan una plegaria al cielo  intercediendo por aquellos seres mortales que necesitan benevolencia y perdón. El poema al que me refiero, tiene como título: "La oración por todos". Y en este día tan especial, cuando observamos la tradición griega de brindar tributo y homenaje al ser escogido por Dios para henchid la Tierra, quisiera compartir parte de ese poema.


      "Y ante todo, ruega a Dios por tu madre:
por aquella que te dio el ser, y la mitad más bella
            de su existencia ha vinculado en él;
          que en su seno hospedó tu joven alma,
               de una llama celeste desprendida;
            y haciendo dos porciones de la vida,
                tomó el acíbar y te dio la miel."


     A través de toda la primorosa composición de estos versos, se puede percibir cierta melancolía esmaltada de exquisitas reflexiones hechas con suma delicadeza y acierto; de pensamientos hermosamente poéticos donde se resaltan las cualidades de un ser especial. Me refiero a "la mujer convertida en Madre"



¿Qué ser humano no proviene del vientre de ese ser tan especial? ¿De aquel ser, que cómo bien dice el poema, se bebió el jugo denso y amargo del aloe (acíbar), y en su lugar, te dio a beber sustancia dulce (miel)?... Sin lugar a dudas, todos estamos en deuda con la que nos dio el ser. Con aquella que nos brindó sus embelesos; con aquella que nos arrulló en sus brazos; con aquella que sufrió largas noches de insomnio para estar atenta a nuestro cuidado, y cuyo corazón se dio en pedazos, hasta darnos el corazón entero.

      Sólo Dios, por su infinita grandeza y excelsa majestad puede ser comparado con el amor de madre. Amor incondicional que sobrepasa todas las barreras imaginables. Su valor es inmensurable y representa al Creador mismo, cómo fuente de la existencia.
El 5to mandamiento de la ley divina nos dice: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da" (Éxodo 20:12).

     Como podemos observar, este mandamiento es un mandamiento con promesa de bendiciones para aquellos que, respetan, aprecian, enaltecen, ennoblecen, distinguen y galardonan a los seres que utilizó Dios para darnos la vida. Notemos que en este mandamiento, Dios no provee una medida de tiempo específica. Lo que significa: ¡Qué debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre todos los días!, y mientras obedezcamos esa instrucción, el Señor promete que alargará nuestros días sobre la Tierra.

    Desafortunadamente, en estos tiempos modernos en que vivimos, las campañas mediáticas llevadas a cabo a través de los medios de difusión en masa, como son: programas televisivos, cine y la red cibernética, de una forma muy suspicaz, pero efectiva; fortalecen y auspician la invalidación del respeto que se debe guardar a nuestros progenitores, aludiendo a la "igualdad de derechos" que poseen las personas como seres individuales. Otros en cambio, consideran que estos programas sólo hacen eco de la realidad patética en la que vivimos donde se enfatizan los factores sociológicos centrados en el carácter o interrelación abierta que existe entre padres y vástagos en una nueva sociedad con nuevos valores.

      Según los psicólogos, este comportamiento de la juventud en poner a sus padres bajo un escalafón de valores sin preservar un respeto especial, es muy normal, y es sólo producto de una "rebeldía psicosocial transitoria" que la juventud moderna experimenta como parte de su desarrollo. En honor a la verdad, y sin tener que exagerar, considero que la razón detrás de esos guiones desarrollados por actores en los medios televisivos donde no existe ningún tipo de respeto en la interacción entre madre e hijo, no son más que tácticas diabólicas con la finalidad de estimular y forjar un comportamiento contraproducente  y nocivo al designio divino dado en el 5to mandamiento. Lastimosamente, son muchos los que se dejan persuadir por estas corrientes satánicas cuyo plan no es más que quebrantar los cimientos de una relación saludable entre padres e hijos. Debemos recordar que el enemigo de las naciones no desea nuestro bienestar, pues como ladrón, sólo se acerca para hurtar, matar y destruir; más la obediencia hacia Dios, para dar abundancia de días.
 Una gran cantidad de jóvenes al igual que adultos, se dejan influenciar negativamente por seres espiritualmente antagónicos a los designios divinos, y viven bajo tinieblas espirituales. Y bajo esa manipulación subconsciente, actúan denigrantemente: Levantan la voz a su madre, le pegan, la menosprecian, la humillan. En algunos casos, se avergüenzan de ella, quizás por su condición humilde. Algunos la abandonan, y otros, ni siquiera la toman en cuenta…Más cínicamente, un mísero día al año, "el día pagano de la tradición griega", se acuerdan de esa mujer que se sacrificó para darle el sustento de vida, educación y cuidados; y le traen un regalo material, un abrazo hipócrita, y hasta quizás, manifiesten sentimientos de aprecio, sólo para seguir con la tradición. 


     Sigamos el consejo sabio del apóstol Pablo cuando nos sugiere: "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la Tierra" (Efesios 6:1-3).
    
     Aprecia el amor de tu madre; distínguela entre las demás mujeres, quiérela inmensurablemente porque es única, hónrala todos los días mientras Dios te concede la bendición de tenerla contigo físicamente. Mantén ese lazo de comunicación e interacción con ella, no importa que hayas formado familia o que te hayas relocalizado a otro país o región. Es un deber como persona agradecida por la vida, y es la voluntad de nuestro Padre Celestial. Y aquellos que cómo yo, no tienen el privilegio de tenerla con vida, recordemos que Dios en su benignidad y amor, promete juntarnos nuevamente con esa madre que nos dio el ser, y ésta vez, para "toda la eternidad"...¡Feliz día de las Madres, mi querida vieja, aunque ya no estás conmigo y no puedo decirte: ¡Cuánto te amo!
 
¡Qué Dios los bendiga rica y abundantemente!


Frank Zorrilla