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miércoles, 19 de marzo de 2014

EL DESMORONAMIENTO DE UNA HIPOTESIS


Mis queridos amigos y hermanos,


     La revista británica “Naturaleza”, revista con mayor cobertura a nivel de investigaciones científicas importantes en todas las ramas de la ciencia, en su edición del 16 de Mayo del 2012, publicó una investigación liderada por el neuro-científico Akhilesh Reddy, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en la que el científico hecha por tierra la presunción que hasta ahora se tenía como valida, cuando se pensaba que: el reloj biológico circadiano’ (ritmo biológico de 24 horas que interactúa con la separación del día y de la noche) de los distintos organismos que existen en el planeta había evolucionado separadamente, y que cada uno estaba controlado por genes y proteínas diferentes.”

     En experimentos realizados en la facultad de la Universidad de Cambridge, se demostró que ese ritmo o reloj biológico, no sólo existe en los humanos, sino que también se encuentra en todos los organismos; tanto los que tienen el ADN en el núcleo de las células, (animales y plantas), como también en los organismos que carecen de núcleo. Y lo más importante, se demostró por primera vez en la historia, que: el “ritmo circadiano” evolucionó (*Los científicos no quieren utilizar la palabra “SE CREÓ”) de forma muy parecida desde el inicio de la vida en todos los organismos; incluidas las bacterias, y que sus características son similares.

     Como podrán entender, este nuevo descubrimiento que cita la prestigiosa revista Naturaleza”, es una prueba más de que, el origen de la vida sobre la Tierra no fue debida a una evolución a través de un proceso de selección natural. Hipótesis que fue sostenida por Charles Darwin en 1858 en su errónea conclusión: “El Origen de las especies por medio de la selección natural”. Según el estudio, “cada organismo tiene su ritmo independientemente sin tener la necesidad de copiar del otro”. Por tanto, todo el trabajo científico que realizó Darwin a través de los años, ha sido opacado y su hipótesis se ha hecho añicos como resultado de este nuevo descubrimiento que realizó el Dr. Reddy.

     Bien lo dijo Pasteur: “Cuanto más estudio la naturaleza, más fascinado me quedo con el Creador. Estoy convencido de que la ciencia hace que los hombres estén más cerca de Dios”. Sólo las pseudo ciencias o ciencias falsas, son las que continúan sus erróneas y desacertadas luchas en desconocer la existencia de un Creador.

     Si entramos en el plano filosófico, encontraremos postulados avalados por la ciencia que confirman claramente que Dios existe, que es real y que está presente en todo cuanto percibimos con nuestros sentidos.

     La ciencia admite que todo cuanto existe tiene movimiento; por tanto, para que un cuerpo tenga movimiento, tiene que haber existido un movimiento inicial que le haya dado origen. ¿Quién pudo dar ese primer impulso para que exista movimiento?-Sólo existe una explicación: ¡Dios produjo el movimiento inicial!
 
     La ciencia admite que deben existir causas eficientes subordinadas entre sí, para producir un efecto común. Entonces, por analogía, para que exista una subordinación entre causas eficientes, debe existir una causa efectiva que dio inicio a las subordinadas. Por inferencia, esa primera causa eficiente incitada la creó alguien. ¡Luego Dios existe!

     La filosofía tradicional describe a los “seres contingentes”, como aquellos seres que existen en un tiempo y dejan de existir en otro tiempo. Un ser contingente puede recibir la existencia de otro ser contingente, por ejemplo: Una silla debe su existencia a la persona que la hizo, por lo tanto, la silla es causada por el hombre. Ahora bien, el ser necesario”, es aquel ser que existe por sí mismo; nadie lo creó. Es un ser que ha existido siempre y que los “seres contingentes son la causa de él y en esencia, debe existir para que exista seres en la naturaleza. A ese ser necesario, que no tiene la existencia recibida de otro, sino que existe por sí mismo, en virtud de su propia naturaleza, no es otro ser que: “DIOS”.

     La ciencia nos señala que la perfección es el más alto grado de bondad o calidad en comparación con un grado máximo o máxima entidad. Por lo que la diversidad de grados que existen, supone la existencia de algo superior u óptimo. Es decir, que los grados de perfección son causados por otros y así sucesivamente hasta llegar a la cúspide del grado mayor. La lógica deductiva indica que, debe existir algo que sea absolutamente noble, bello, óptimo, bondadoso. Un único Ser, una única perfección subsistente en sí misma donde radica toda la plenitud y totalidad que pueda existir. A este Ser todos los creyentes le llamamos: “DIOS”.

     Como decía Platón sobre la constitución del Universo: “El orden natural del universo, no puede ser el resultado azaroso del desorden. El orden sólo puede provenir de una inteligencia ordenada”.

     Nosotros podemos apreciar en la naturaleza cosas que carecen de “conocimiento y razonamiento, pero su evolución y desarrollo se mantienen para conservar el orden dinámico del cosmos o la conservación de su especie. Sin embargo, no podemos decir que estas cosas obran al azar, o están sin rumbo y sin orientación. Por lo que al carecer de conocimiento y razonamiento, debe existir una inteligencia superior que determina esa dinámica. Esta inteligencia ordenada, no puede ser producto de inteligencias ordenadas concatenadas entre sí sin que exista una inteligencia superior que marque la pauta y el fundamento de todas las demás inteligencias para que conduzcan a esas cosas carentes de conocimiento y razonamiento a conseguir lo que les conviene. Esa inteligencia proviene de un ser Inteligente Supremo, quien dirige las cosas naturales. A este Ser Supremo lo llamamos: “DIOS”.

     Después de analizar estos conceptos o postulados filosóficos sólo puedo recordar a Francis Bacon cuando expresó: “Pequeñas cantidades de filosofía nos conlleva al ateísmo, pero grandes cantidades de la misma, nos atraen de vuelta a Dios”.

     Dios, en palabras del apóstol Pablo, pone de manifiesto en una forma clara, concisa e inequívoca que Él se revela al hombre mediante todo cuanto existe: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Porque los hombres, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen del hombre corruptible, de aves de cuadrúpedos y de reptiles.” (Romanos 1:18-23).
 
¡La gracia de Dios sea contigo!
 
 
 Frank Zorrilla