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martes, 27 de mayo de 2014

"UN VIGOROSO TRIBUTO A LA MUJER QUE NOS DIO EL SER"


Mis queridos amigos y hermanos,

     Entre los hermosos poemas que escribió el filósofo y humanista Andrés Bello, se encuentra uno en particular cuyos preciosos versos elevan una plegaria al cielo  intercediendo por aquellos seres mortales que necesitan benevolencia y perdón. El poema al que me refiero, tiene como título: "La oración por todos". Y en este día tan especial, cuando observamos la tradición griega de brindar tributo y homenaje al ser escogido por Dios para henchid la Tierra, quisiera compartir parte de ese poema.


      "Y ante todo, ruega a Dios por tu madre:
por aquella que te dio el ser, y la mitad más bella
            de su existencia ha vinculado en él;
          que en su seno hospedó tu joven alma,
               de una llama celeste desprendida;
            y haciendo dos porciones de la vida,
                tomó el acíbar y te dio la miel."


     A través de toda la primorosa composición de estos versos, se puede percibir cierta melancolía esmaltada de exquisitas reflexiones hechas con suma delicadeza y acierto; de pensamientos hermosamente poéticos donde se resaltan las cualidades de un ser especial. Me refiero a "la mujer convertida en Madre"



¿Qué ser humano no proviene del vientre de ese ser tan especial? ¿De aquel ser, que cómo bien dice el poema, se bebió el jugo denso y amargo del aloe (acíbar), y en su lugar, te dio a beber sustancia dulce (miel)?... Sin lugar a dudas, todos estamos en deuda con la que nos dio el ser. Con aquella que nos brindó sus embelesos; con aquella que nos arrulló en sus brazos; con aquella que sufrió largas noches de insomnio para estar atenta a nuestro cuidado, y cuyo corazón se dio en pedazos, hasta darnos el corazón entero.

      Sólo Dios, por su infinita grandeza y excelsa majestad puede ser comparado con el amor de madre. Amor incondicional que sobrepasa todas las barreras imaginables. Su valor es inmensurable y representa al Creador mismo, cómo fuente de la existencia.
El 5to mandamiento de la ley divina nos dice: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da" (Éxodo 20:12).

     Como podemos observar, este mandamiento es un mandamiento con promesa de bendiciones para aquellos que, respetan, aprecian, enaltecen, ennoblecen, distinguen y galardonan a los seres que utilizó Dios para darnos la vida. Notemos que en este mandamiento, Dios no provee una medida de tiempo específica. Lo que significa: ¡Qué debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre todos los días!, y mientras obedezcamos esa instrucción, el Señor promete que alargará nuestros días sobre la Tierra.

    Desafortunadamente, en estos tiempos modernos en que vivimos, las campañas mediáticas llevadas a cabo a través de los medios de difusión en masa, como son: programas televisivos, cine y la red cibernética, de una forma muy suspicaz, pero efectiva; fortalecen y auspician la invalidación del respeto que se debe guardar a nuestros progenitores, aludiendo a la "igualdad de derechos" que poseen las personas como seres individuales. Otros en cambio, consideran que estos programas sólo hacen eco de la realidad patética en la que vivimos donde se enfatizan los factores sociológicos centrados en el carácter o interrelación abierta que existe entre padres y vástagos en una nueva sociedad con nuevos valores.

      Según los psicólogos, este comportamiento de la juventud en poner a sus padres bajo un escalafón de valores sin preservar un respeto especial, es muy normal, y es sólo producto de una "rebeldía psicosocial transitoria" que la juventud moderna experimenta como parte de su desarrollo. En honor a la verdad, y sin tener que exagerar, considero que la razón detrás de esos guiones desarrollados por actores en los medios televisivos donde no existe ningún tipo de respeto en la interacción entre madre e hijo, no son más que tácticas diabólicas con la finalidad de estimular y forjar un comportamiento contraproducente  y nocivo al designio divino dado en el 5to mandamiento. Lastimosamente, son muchos los que se dejan persuadir por estas corrientes satánicas cuyo plan no es más que quebrantar los cimientos de una relación saludable entre padres e hijos. Debemos recordar que el enemigo de las naciones no desea nuestro bienestar, pues como ladrón, sólo se acerca para hurtar, matar y destruir; más la obediencia hacia Dios, para dar abundancia de días.
 Una gran cantidad de jóvenes al igual que adultos, se dejan influenciar negativamente por seres espiritualmente antagónicos a los designios divinos, y viven bajo tinieblas espirituales. Y bajo esa manipulación subconsciente, actúan denigrantemente: Levantan la voz a su madre, le pegan, la menosprecian, la humillan. En algunos casos, se avergüenzan de ella, quizás por su condición humilde. Algunos la abandonan, y otros, ni siquiera la toman en cuenta…Más cínicamente, un mísero día al año, "el día pagano de la tradición griega", se acuerdan de esa mujer que se sacrificó para darle el sustento de vida, educación y cuidados; y le traen un regalo material, un abrazo hipócrita, y hasta quizás, manifiesten sentimientos de aprecio, sólo para seguir con la tradición. 


     Sigamos el consejo sabio del apóstol Pablo cuando nos sugiere: "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la Tierra" (Efesios 6:1-3).
    
     Aprecia el amor de tu madre; distínguela entre las demás mujeres, quiérela inmensurablemente porque es única, hónrala todos los días mientras Dios te concede la bendición de tenerla contigo físicamente. Mantén ese lazo de comunicación e interacción con ella, no importa que hayas formado familia o que te hayas relocalizado a otro país o región. Es un deber como persona agradecida por la vida, y es la voluntad de nuestro Padre Celestial. Y aquellos que cómo yo, no tienen el privilegio de tenerla con vida, recordemos que Dios en su benignidad y amor, promete juntarnos nuevamente con esa madre que nos dio el ser, y ésta vez, para "toda la eternidad"...¡Feliz día de las Madres, mi querida vieja, aunque ya no estás conmigo y no puedo decirte: ¡Cuánto te amo!
 
¡Qué Dios los bendiga rica y abundantemente!


Frank Zorrilla