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viernes, 23 de agosto de 2013

UN ACONDICIONAMIENTO PREMEDITADO USANDO LA MÚSICA COMO SEÑUELO


Mis queridos amigos y hermanos,

     Dentro de la amplia gama de frecuencias que existen y que percibimos con nuestros sentidos corporales, se encuentran aquellas que podemos interceptar a través de nuestros canales o sentidos auditivos. Me refiero, a las “Frecuencias de Audio”. Aquellas vibraciones u oscilaciones de sonido que se producen dentro del rango de: 20 Hz a 20,000 Hz (*Hertzio es un valor de medida que se utiliza para conocer las repeticiones o ciclos de una onda electromagnética en un tiempo de un segundo). Esas ondas de frecuencia, o en nuestro caso en particular, “ondas de audio” se encuentran en el universo formando parte de grandes campos energéticos que cubren todo el sistema solar y la vía láctea. Es precisamente debido a la interacción de esas energías, a la que los científicos llaman: “Campos electromagnéticos” las que nos permiten hacer uso de nuestros sistemas sensoriales (Vista, oído, tacto, gusto y olfato). Sin la interacción de esos campos mencionados, el desarrollo de la sociedad y los avances científicos, serian imposibles. Pero lo más importante, si ellos no existieran, la vida en esta nave espacial llamada: “Tierra”, sería imposible; ya que ellos permiten que nuestro planeta se mantenga girando y trasladándose alrededor del astro sol, y evitando la colisión entre los otros planetas que conforman nuestra vía láctea. ¡Espero y que la explicación no haya sido muy científica, ni muy complicada!
 
     Esas señales audibles o sonidos que se propagan por el espacio y que logramos captar a través de nuestro sistema auditivo, sirven de estímulo para ciertas áreas de la corteza cerebral (lóbulo temporal del cerebro) donde se descifra y procesa la información de audio y memoria auditiva, produciendo como consecuencia una reacción psico-fisiológica en nuestro cuerpo. Es decir, el proceso de la audición humana implica procesos fisiológicos, derivados de la estimulación de los órganos de la audición y procesos psicológicos, derivados del acto consciente de escuchar un sonido.
 
     Ahora bien, ¿qué relación existe entre lo que oímos y nuestra receptividad cognitiva? y ¿Cómo interactúa la música en los seres vivos?- Recordemos que el organismo humano se concibe como un organismo abierto receptivo a cambios. Éste posee una estructura cognitiva que puede ser modificada a través de estímulos externos; los cuales son percibidos, registrados y analizados por nuestro cerebro produciendo un aprendizaje según la naturaleza, intensidad y complejidad de los mismos. De aquí que podemos citar lo dicho por el apóstol Pablo, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17). El Apóstol está consciente de que el sistema auditivo del ser humano, es uno de los medios que Dios utiliza como herramienta receptora para edificarnos e instruirnos. Él entiende que un efecto sonoro exterior, influye en nuestro comportamiento, estimulando nuestra manera de pensar y de actuar. Esto significa, la capacidad del hombre para cambiar radicalmente su personalidad y creencia, según el entorno sonoro que lo rodea.

     En efecto, son precisamente las reacciones que producen los efectos sonoros en nuestro sistema lo que la ha hecho de la música que escuchamos, objeto de estudios desde tiempos inmemoriales. Es tanto así, que si extrapolamos los efectos que producen las señales auditivas  a través de la música, podremos entender muchos fenómenos que interactúan en los seres vivos cuando se expone a cualquier tipo de música. Fenómenos relacionados a la capacidad de producción, curación, relajación, incremento en el coeficiente intelectual y paz espiritual; e inclusive, entender el por qué existen ciertos grupos o artistas, cuyas producciones musicales incitan a la violencia y al caos. En otras palabras, la música se puede utilizar tanto, para beneficiar, como para perjudicar a los seres vivos (Esto incluye a animales y plantas).
 
     Desde tiempos antiquísimos es conocido el efecto que produce la música en el estado de ánimo. Ese arte de combinar los sonidos con el tiempo”, le dio pautas al hombre para crear y desarrollar ingeniosamente, instrumentos con diferentes tonalidades, agrupándolos a través de un compás melódico para resonar en armonía, produciendo así hermosas obras musicales. Según algunos historiadores, fueron los griegos los primeros en sistematizar los efectos de la música sobre la conducta humana. Ellos aseguraban que podían apaciguar a los violentos y sanar a los deprimidos a través de sus efectos, pero existen registros bíblicos que dan indicios fiables y ponen en evidencia la interacción y efectos de la música en los primeros habitantes del planeta.
 
     Hoy en día, con el avance de la ciencia, es posible analizar los espectros de la música y visualizar los armónicos (frecuencias de sonido o variaciones de sonido que son múltiplos de un sonido fundamental), tonalidades que dependiendo de la ponderación acústica o niveles de decibelios (db) utilizados, estimulan significativamente redes neuronales a través de impulsos eléctricos; efecto que promueve la descarga de energía por el sistema nervioso simpático. Esto se traduce como: Un incremento en la producción y liberación de endorfinas (sustancia que produce nuestro cuerpo en forma natural para conseguir atenuar el dolor y/o producir sensación de satisfacción y bienestar) elevando el nivel de exaltación y euforia, y al mismo tiempo aumentando la tensión física y psicológica.
 
     ¿Es posible que la música afecte las moléculas de los seres vivos?_ ¡Esto es una realidad confirmada a través de experimentos de laboratorios! En mi libro: “Conociendo a Dios a través de la ciencia” en el capítulo titulado: “La realidad molecular y nuestra visión del mundo” hago mención de un experimento realizado por el científico Japonés Masaru Emoto utilizando las moléculas de agua. El experimento consistió en probar el comportamiento del agua con sonido de música relajante, música folk y música thrash metal. El resultado de las fotografías revelaron la descomposición o caos de las moléculas del agua cuando se exponía el agua a la música thrash metal y la armonía entre las moléculas cuando se exponía a la música relajante.
 
     La explicación biológica a ese fenómeno consiste en la composición de las moléculas del agua (dos moléculas de hidrogeno y uno de oxigeno) las cuales se pueden ordenar de diferentes maneras: “Armoniosamente” o “Caóticamente”. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos como nuestras emociones, nuestras palabras hasta la música que escuchamos influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. En otras palabras, nuestra estructura interna reacciona a todos los estímulos externos, reorganizando los átomos de las moléculas.
 
     ¿Qué dice la Biblia con respecto a la música?- En el libro que lleva su nombre, Job describe y hace un análisis retrospectivo cuando Dios habla metafóricamente sobre las estrellas, y el gran júbilo por la creación de la Tierra. “Cuando las estrellas de la mañana cantaron juntas y todos los hijos de Dios gritaron de alegría.” (Job 38:7). Esto se puede traducir como una alabanza al Creador por su excelsa Deidad. Y si seguimos escudriñando las Sagradas Escrituras, encontraremos que, en efecto, la música y los cantos son partes vitales de la alabanza y la adoración a Dios. Pero, ¿acaso se utilizaba la música mucho antes de la creación como medio de alabanza para el Dios Altísimo? Según nos relata la Biblia, Lucifer (Ángel de luz) fue creado especialmente para dirigir el gran coro celestial. A éste se le había dado el don para combinar los sonidos con el tiempo y ser un genio consagrado para la gloria de Dios. “En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.” (Ezequiel 28:13). Una vez lanzado fuera de las huestes celestiales y convertido en Satanás, prostituyó ese grandioso don que se le había otorgado utilizándolo para corromper al hombre a través de los tiempos. Él sabe como manipular la música con efectividad para conseguir sus propósitos. Utilizó a los hijos de Caín para fabricar instrumentos musicales e inclusive hizo que los hijos de Israel tocaran música con mensajes subliminales. Mensajes alegóricos con un significado pervertido cuyo fin y filosofía es incitar a los oyentes a cometer actos de suicidio, a la violencia colectiva, a los crímenes sistemáticos, a acciones aberrantes en contra de la moral y las leyes de Dios y sobre todo a su adoración.
 
     Los primeros indicios del uso de la música en esta Tierra se registra en el libro de Génesis para expresar emociones de júbilo y alegría. “¿Por qué te escondiste para huir, y me engañaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?” (Génesis 31:27). Para exaltar la majestad de Dios por medio de cánticos de adoración y alabanza. “Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente.” (Éxodo 15:1). Y más adelante, para celebrar diversos acontecimientos, como: Un evento futurístico, una victoria, inaugural el inicio de un reinado, etc. También la Biblia hace mención de los efectos benéficos que esta posee para nuestro cuerpo y alma, como son: ¡Los terapéuticos, físico sanitario e inspiradores!
 
     Pero además de esos beneficios mencionados arriba, la música que escuchamos puede tener efectos muy nocivos y negativos. Satanás conoce como manipularnos, porque conoce nuestro cuerpo y conoce cómo reacciona éste usando la música. Existe una gran cantidad de géneros musicales creados específicamente para influenciar negativamente a la juventud ingenua. Géneros musicales que promueven el egocentrismo y la intolerancia; resaltando e impulsando el odio en todas sus vertientes (racial, xenofóbico, a la sociedad, etc.). Géneros musicales que estimulan a la degeneración moral, instan a la violencia y a la rebeldía contra la sociedad organizada.
 
     ¿Sabías que la frecuencia de la música afecta nuestra mente?
A través de la Cimática (ciencia que estudia el sonido y la vibración visible) se ha podido comprobar el comportamiento vibratorio del sonido a diferentes frecuencias, su patrón de conducta y sus posibles efectos en los seres humanos. Esto era de conocimiento para los Nazis, quienes utilizaron las variaciones de frecuencia del sonido como medio de manipulación mental. En efecto, los recientes estudios de la vibración natural de la música, han descubierto que la vibración que emite la música hoy día, puede generar un efecto nocivo para la salud y el comportamiento de los seres humanos, generando una anti-conciencia. ¿Cómo y cuándo se originó ese cambio en la vibración de la música que escuchamos?  Existe la teoría de que el cambio de 432Hz (frecuencia de paz y armonía espiritual; frecuencia que es afine a la rotación de la Tierra, y que está en sintonía con la velocidad de la luz, con el diámetro del sol, con el diámetro de la luna y que forma parte de la serie de Fibonacci)  a 440 Hz (en la musicología, a esta frecuencia se le llama: "Intervalo del Diablo" debido a que en esta frecuencia existe una máxima supresión de la conciencia humana y la espiritualidad) fue introducido por el aleman, Joseph Goebbels (Ministro de Propagand Nazis) en 1938 y aprobada para su uso a nivel mundial en 1953 por la ISO (Organización Internacional de Normalización). Es decir, la música que escuchamos hoy está basada en la frecuencia de 440Hz.
    
     En un manuscrito titulado: "Control de Culto Musical",  el Dr. Leonard Horowitz escribió: "La industria de la música impuso esa frecuencia de 440Hz para pastorear a las poblaciones con mayor agresividad y aumentar el sufrimiento psicosocial y emocional, el cual predispone a las personas a las enfermedades físicas y psíquicas".  Sin lugar a dudas, esa frecuencia es destructiva y arrastran nuestros pensamientos a la discordia y a la desunión.
 
     ¿Por qué debemos tener cuidado con el tipo de música que escuchamos? Sin lugar a dudas, se pueden transmitir mensajes subliminales haciendo uso de la música. Estos mensajes subliminales son diseñados para pasar por debajo de los límites normales de percepción. Es decir, son inaudibles para la mente consciente, pero audibles para la mente inconsciente o profunda. En otras palabras, impactan “el umbral de la conciencia”. Los autores de este tipo de música o mensajes subliminales, están conscientes del objetivo que quieren alcanzar. Ellos saben de antemano, que cuando el oyente repite la misma música, una y otra vez, más se graba en el subconsciente de las víctimas, las pautas de conducta de los mensajes ocultos. Satanás conoce como se decodifica y reconstruye el mensaje dentro de nuestro subconsciente y usa este tipo de artificio maliciosamente con el único propósito de incitarnos a las drogas, al sexo, a la rebelión, a la falsa doctrina y a la influencia diabólica.
 
      ¿Crees que las iglesias se le escapa a Satanás? Pues te equivocas, él se ha inmiscuido muy sigilosamente dentro de los lugares de adoración y ha influido sutilmente en los “Líderes espirituales y en la congregación” confundiendo e introduciendo cambios en los himnos y cánticos con pinceladas de modernismo; adaptando con ritmos populares la entonación de los cánticos. Ritmos que obedecen o están acordes a los nuevos tiempos. Satanás ha introducido muy hábilmente los cánticos de alabanza, poesías cuya lírica omite deliberadamente en sus estrofas el nombre a quien se dirige la alabanza, dejando abierta la posibilidad para interpretaciones semánticas.
 
Conociendo la astucia de este personaje malévolo, no podemos dudar que introduzca también, mensajes subliminales en esos cánticos que mencioné anteriormente, por lo que los creyentes del evangelio o la congregación de creyentes deben estar muy apercibidos y ser muy cautos para no pecar en la ingenuidad.

     Mi consejo final, debemos tener cuidado con la música que escuchamos, ya que esta tiene un poder oculto que puede afectar nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestra sociedad. Debemos estar concientes de que todos hemos estado expuestos a una intoxicación psíquica y mental desde hace años debido a la degeneración en la música que escuchamos. Por lo tanto, veremos más violencia, menos espiritualidad, menos sensibilidad y más indiferencia en el comportamiento entre seres humanos.
    
¡Dios los bendiga rica y abundantemente!
 
Frank Zorrilla
 

 
 
 
    
 




martes, 20 de agosto de 2013

LAS EMOCIONES Y NUESTRAS RELACIONES CON LOS DEMÁS


Mis queridos amigos y hermanos,

     ¿Alguna vez te has preguntado, qué hace que otras personas adquieran ciertas cosas o avancen en sus respectivas carreras profesionales, mientras otros, con capacidades similares, pasan desapercibidos? . ¿Qué los hace tan especial? Existe un refrán muy popular en el ambiente laboral que enuncia lo siguiente: “No es lo que tú sabes, sino más bien, a quién tú conoces”, pero esto es sólo parte de la realidad. A decir verdad, la diferencia consiste o estriba en: ¡Cómo nos conectamos con esas personas que conocemos! Por lo tanto, el secreto radica en: “Nuestro estilo y nuestro comportamiento”.

     ¿Has notado alguna vez, en uno de esos momentos, ya sea de esparcimiento social o laboral, te encuentras con personas que inmediatamente te sientes a gusto; mientras que con otras, no tanto? No es difícil entender que ante este tipo de respuesta de aceptación o rechazo, existe sólo la casualidad. Esto nos conlleva a pensar que, en efecto, cada uno de nosotros aborda el mundo de una forma diferente; con un estilo de comportamiento diferente. Por lo tanto, el secreto radica precisamente, en el “estilo” que utilicemos para armonizar con los demás, es decir: ¡Los que logran comunicarse magistralmente adaptando su enfoque a las necesidades de las personas con las cuales socializan!

     Esta afirmación del párrafo anterior es cierta y tiene validez en todo a lo que se refiere al aspecto de la comunicación-relación interpersonal con todas las personas que nos circundan, es decir: con el esposo/a, compañeros de trabajo, jefes, familia, etc. Para ser un poquito más descriptivo, puedo hacer mención de un ejemplo muy práctico: Supongamos que visitamos un país donde se habla un idioma diferente al nuestro. Estaríamos completamente desquiciados si pensáramos que ellos (los habitantes de ese país) tienen que aprender nuestro idioma, por la simple razón de que somos visitantes. ¿Verdad que es descabellado?- Esto escapa al sentido común! Pero si sabemos que vamos a visitar ese país, tomamos la iniciativa de aprender ese idioma, entonces podremos comunicarnos y ampliar nuestro radio de acción social. Esto no significa que olvidaremos nuestro idioma, más bien, sólo adaptamos nuestro enfoque a fin de participar más eficazmente con ellos.

     Aunque no lo creas, nuestro estilo de comportamiento, también influye en nuestras actividades sociales, es tanto así, que cuando existe en nosotros la disponibilidad de adaptarnos al estilo de las otras personas, mostramos un alto grado de respeto hacia ellas.

     Pero, ¿es esa técnica que mencioné en el párrafo anterior un nuevo descubrimiento? ¡No! No es nueva, la Biblia dice que tenemos que adaptarnos y amoldarnos con el fin de mantener la paz. Nosotros somos los que tenemos que estar dispuestos a cambiar.

     En efecto, el apóstol Pablo, hablando a los moradores de Corinto (Antigua ciudad griega) adopta diferente actitud y estilo de comportamiento para lograr compenetrar en diversos medios sociales: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.” (1Corintios 9:19). Y continúa diciendo: “Me he hecho a los Judíos como Judío, para ganar a los Judíos, a los que están sin ley como si yo estuviera sin ley, para ganar a los que están sin ley. También se hizo débil para ganar a los débiles” (1 Corintios 9:20-21). Como podemos apreciar, el apóstol tuvo la sensatez, la inteligencia y la buena voluntad para adaptar su actitud con el fin de lograr pregonar y difundir el evangelio de Cristo.

     El grave problema que existe en la relación de los seres humanos, es pensar que somos únicos, y lo que es bueno para mi, también lo es para otros; no obstante, y para agravar la situación, nuestro orgullo ve como flaqueza el ponernos en los zapatos de los demás; es decir, somos insensibles en adoptar otra postura que no sea la nuestra. Es como una expresión muy conocida en el ambiente americano: “My Way or the highway”. Expresión que traducida al español sería: “Se hace a mi manera o coge tu camino”. Desde luego que este tipo de actitud, sólo conducirá a conflictos que generarán: resentimiento, discordia y enemistad.
     Cuando podamos adaptarnos correctamente con las personas que interactuamos; cuando podamos ajustar nuestro estilo y comportamiento para evitar conflictos, lograremos edificar sólidas y eficientes relaciones con todo tipo de personas…Sí, tienes razón, ¡inclusive con nuestros jefes y personas difíciles de lidiar!

     Debemos dejar la actitud, de que somos el centro del universo y enfocarnos en establecer campos de sinergia que favorezcan la conexión entre energías oscilantes, esto es: dejando a un lado nuestro mundo microscópico donde sólo vive nuestro orgullo para dar lugar a un panorama donde el ángulo de acción sea más amplio. De esa forma, cambiamos la lupa para divisar un gran mundo macroscópico que incluye y da cabida al aporte que trae consigo la opinión de los demás. ¿Crees que es imposible? Sólo has el intento de ser como el agua, que cambia su forma dependiendo del contenido, y verás los resultados: “La conducta del sabio es como el agua: Carece de sabor, pero a todos complace; carece de color, pero es bella y cautivadora; carece de forma, pero se adapta con sencillez y orden a las más variadas figuras”. (Confucio).
La gracia y bendiciones de Dios sean con ustedes,
Frank Zorrilla