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lunes, 12 de agosto de 2013

LA LÍNEA DIVISORIA ENTRE LA CORDURA Y LA LOCURA


Mis queridos amigos y hermanos,

          ¿Qué significa estar cuerdo? Y ¿Cuándo podemos decir, que una persona está fuera de sus cabales o al borde de la locura?¿Es acaso la locura un mito o una enfermedad social?... Según los entendidos, se considera una persona cuerda, al individuo que actúa acorde con los cánones establecidos por la sociedad, su lógica de pensamiento o razonamiento está alineado con principios de conducta aprendidos sin extralimitarse de ciertos parámetros que se consideran anormales y sus acciones, no ponen en riesgo o en peligro a otros semejantes.

Esto desde luego, viene siendo como un modulo social de expectativas pseudo liberal que parodia los ideales de la racionalidad ante una sociedad especifica. Es decir, que lo que se considera normal o anormal, es un delineamiento conceptual que va asociado con las normas de conducta aceptadas en el ambiente donde vivimos. Pero también están las señales visibles, donde el rasgo fisonómico del individuo, intuye a pensar, que la persona está desquiciada o sufre de trastornos mentales.

     Ya es sabido que una persona que es agobiada por un intenso nivel de estrés, de preocupaciones y sufrimientos, puede sufrir de alteraciones bioquímicas con repercusiones neurofisiológicas, causando cambios en su lógica de pensamiento y  como desenlace, muchas veces ocurre una interrupción del modo normal de ver las cosas. Es como una forma de protección, para escapar de una *“realidad subjetiva”, hacia un mundo abstracto que sólo figura en su conciencia. En este mundo sub-real, las cosas toman un matiz diferente. Ya no importan los valores inculcados por la sociedad. Porque la realidad es distinta, los apegos a las reglas ordenadas por la sociedad, ya dejan de tener importancia. Sólo cuenta lo que ellos conciben en un consciente con parámetros distintos o quizás sin limitaciones. *Este tema es ampliamente explicado en el libro: “Conociendo A Dios a través de la ciencia” en el capítulo: “UNA REALIDAD MOLECULAR Y NUESTRA VISION DEL MUNDO”.

     Es importante señalar, que los psicólogos concuerdan, que las crisis neuróticas muchas veces tienen un carácter o proceso acumulativo, donde las personas crean un cuadro patológico debido a continuos estados depresivos, angustias, ansiedades, crisis delirantes, etc. Estos sufrimientos se van gestando en la memoria celular del individuo comparando experiencias actuales con vivencias del pasado. Es decir, se junta lo histórico y lo actual como un proceso acumulativo, pero cuando lo actual, pasa a ser muy estresante, torturante o desesperante, el organismo responde en función de lo que la conciencia concibe como mecanismo de defensa y adaptación al medio, creando una disociación entre ellas, dando lugar a una estructura psicótica.

     Vivimos en un mundo tan convulsionado y de tantos cambios, que no se tiene la certeza cual es el parámetro que define esa línea imaginaria entre la cordura y la locura. La gente vive asediada y agobiada por problemas de toda índole, y la estabilidad emocional muchas veces no es más que un reflejo incongruente del mundo en que vivimos.

 
     En último término, Dios conoce nuestra capacidad mental y nos invita a que traigamos nuestra carga a él; nos exhorta a olvidarnos de las preocupaciones materiales y nos sugiere, no afanarnos por nuestras vidas, porque sólo los necios buscan de esas cosas. Jesús nos dice: que nuestro Padre Celestial conoce nuestras necesidades y suplirá a su tiempo; por tanto, nos insta a que busquemos primero, del reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido. (Mateo 6:33).
 
     ¿Qué debemos hacer?...Establecer una amistad estrecha con el Creador, quien nos invita a depositar en él nuestros sentimientos, nuestras preocupaciones y emociones. El apóstol Pablo exhorta lo siguiente: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales”.  (Filipenses 4:6-7).
 
     Como podremos captar del versículo anterior, es posible vigorizar nuestro interior a fin de ser capaces de aguantar cualquier situación. Así lo indicó el apóstol al agregar: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”. (Filipenses 4:13). Aquí el apóstol se refiere al mismo Dios que todo lo sabe y todo lo puede.
 
La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
 
Frank Zorrilla