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martes, 2 de julio de 2013

“LA NANOTECNOLOGÍA Y LAS CONSECUENCIAS FUTURAS”


Mis queridos amigos y hermanos,

“Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.” (Daniel 12:4). “Y todo esto será principio de dolores”. (Mateo 24:8).  

     Siglo XXI, siglo caracterizado por la fragmentación del tiempo, la era de los materiales semiconductores, la simplicidad matemática reducida a números binarios (0,1), la creatividad del hombre y la perdida irremediable de la privacidad en todos los niveles concebidos.

     Algunos tecno-entusiastas podrían vociferar orgullosamente que: “El avance tecnológico que gozamos hoy, era lo que deseábamos y esperábamos por décadas, por tanto, es meritorio dar un gran aplauso a los hombres de ciencia, a la nanotecnología, a la biogenética y todos sus derivados”. Pero desafortunadamente, detrás de este avance tan significativo de la ciencia; también existe una sombra distópica que opacará y transformará nuestras vidas abruptamente. 

    “Y todo esto será principio de dolores”, este verso fue una prognosis de los eventos que estamos viviendo en la actualidad; es cómo si esas calamidades vaticinadas hacen miles de años atrás: hambrunas, pestilencias, terremotos, guerras y rumores de guerra, fueran el preámbulo para dar inicio a calamitosas y abrumadoras situaciones de adversidad, como nunca se ha visto desde la creación del hombre.

      No quiero ser alarmista, pero si analizamos la historia, estaríamos de acuerdo con el astrofísico Martin Rees cuando señala: “Éste es el primer siglo en la historia del mundo en el que el mayor riesgo viene precisamente de la humanidad”. ¿No lo crees?- ¿Acaso no vivimos con la amenaza latente de una guerra nuclear, producto del desarrollo de la nanotecnología (estudio a nivel molecular y atómico)? ¿del temor de terribles pandemias incubadas en laboratorios, producto de experimentos donde se mezclan la biología y la ingeniería (la biología sintética)?.. A groso modo, la creación de nuevos organismos y la manipulación de estructuras genéticas podrían tener resultados impredecibles e insólitos. 

Y ¿Qué podemos decir de la inteligencia artificial?- Sin lugar a dudas, esta es una de las tecnologías que a mi entender, causará grandes estragos; esto, debido a su poder, alcance y uso. Aunque por ahora, la informática es una herramienta poderosa para las diversas infraestructuras que impulsan el desarrollo, como es el caso de: la industria, medicina, la economía, etc. Si no existe un control, puede convertir en un arma letal con resultados impredecibles; es tanto así, que existe un temor colectivo entre eclécticos que consideran que su interacción con el mundo exterior puede perjudicar a niveles extremos, cuando su uso es inapropiado.

     Un caso muy particular de esa inteligencia artificial son: “Los drones o zánganos electrónicos” dirigidos a control remoto, y cuyo objetivo principal, para uso domestico, es de: rastrear, vigilar o expiar a ciudadanos. En caso de guerra, son artefactos aéreos no tripulados y dotados con arsenal militar para llevar a cabo tareas de reconocimiento y misiones de ataque desde el centro de comando.  

     Precisamente el 29 de Abril del 2013, el Estado de la Florida se convirtió en el primer estado de la Unión Americana que prohíbe el uso de estos artefactos para vigilar a los ciudadanos, a menos que no exista una orden judicial que la autorice. Pero, ¿Qué tan seguro estamos de que no estamos siendo vigilados?
     Con el patrocinio y financiamiento del gobierno de USA se ha puesto en producción un insecto espía diseñado especialmente para zonas urbanas. Este insecto espía controlable desde un centro de operación, tiene la función de vigilar a personas envueltas en posibles actos de terrorismo o sospechoso de poner en riesgo la seguridad nacional, y/o algún otro tipo de acto considerado ilegal.
 
     Este pequeño insecto (ver gráfica) está equipado para enviar señales de video y de audio a un centro de operación para análisis. Su tamaño es tan pequeño, que le permite aterrizar en usted, tomar muestra de su ADN y al mismo tiempo dejar en su piel, dispositivos de radio frecuencia en miniatura (RFID) o pequeños superconductores nanotecnológicos para un posterior rastreo electrónico. Su manejabilidad le permite entre otras cosas, volar a través de una ventana abierta y una vez dentro de la habitación enviar mensajes de video y audio a un operador; al igual que conectarse a la ropa hasta que lo llevas a casa o a cualquier lugar de reunión. ¡No es pura coincidencia la iniciativa que impulsaron algunos gobernadores en la aprobación con carácter de urgencia del uso de estos micro-drones para fines domésticos, con la excusa de que se trata de un asunto de seguridad nacional!
 
     Como menciona la Biblia: las hambrunas, terremotos, guerras, y rumores de guerra, sólo serán “principios de dolores”, porque bajo un gobierno universal, la persecución para esos grupos considerados enemigos del estado o infractores de las leyes establecidas, se hará usando precisamente, la creciente tecnología. El uso de dispositivos “RFID” para marcarnos y “drones” para monitoreo y vigilancia.
 
     Sólo debemos recordar que si estos dispositivos están al conocimiento del público, ¿qué otros dispositivos o tecnología se están desarrollando en secreto?  Llegará el momento en que delimiten las libertades y se limiten los derechos; llegará el momento en que la doctrina del hombre se impondrá sobre las doctrinas bíblicas; cuando la justicia del hombre dictará las normas a seguir bajo la presunción de una unificación entre iglesia y estado; cuando se impondrán regulaciones estrictas que requerirán obediencia, so pena de ser espiados, perseguidos y encarcelados. ¿Estarán en ese grupo los Cristianos?... ¿Aquellos que “guardan los mandamientos de Dios” y el testimonio de Jesús?
 
     La palabra de Dios es enfática: Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución” (2Timoteo 3:12). Más Jesús nos da esperanza: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:10). 
 
Dios los bendiga rica y abundantemente.
 
 
Frank Zorrilla