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miércoles, 16 de octubre de 2013

"LA CONFUSIÓN DEL HOMBRE ANTE LO INEXPLICABLE Y LA PARTÍCULA DE DIOS"


Mis queridos amigos y hermanos,

     Para muchos científicos ateos y personas no creyentes en las afirmaciones y realidades bíblicas, la noticia sobre el presunto descubrimiento con una certeza de 5 Sigmas ( En estadística, esto representa 230 errores en un millón de oportunidades o un 99.97% de exactitud) de un “Bosón” (partícula básica elemental de la naturaleza) con características similares al muy buscado y ansiado “Bosón de Higgs”, campo cuántico que en teoría, contiene unas partículas especiales que impregnan todo el espacio y permite que otras partículas elementales adquieran masa cuando interactúan con él, causó júbilo y algarabía en esa comunidad en particular. La razón, según ellos, es que este descubrimiento podrá esclarecer el secreto sobre el Origen del Universo”.
     En la física de partículas, este famoso campo cuántico tiene singular importancia, ya que está acorde con cálculos matemáticos que se conocen como: “Estándares Teóricos de la Física y la Explicación del Universo”.
     Para todos es muy bien sabido que después del estrepitoso descalabro de la teoría científica de la evolución, la concepción del universo en forma de una gran explosión (Big Bang), dejaba en el mundo científico más preguntas que respuestas; por lo que necesitaban buscar desesperadamente pruebas que confirmaran sus teorías hipotéticas sobre el origen de la gran explosión y los efectos de las partículas sub-atómicas para convertirse en materia. Es decir, con “masa”. De aquí el surgimiento de varias teorías, entre ellas, la expuesta por Peter Higgs y su famoso campo cuántico, “Bosón de Higgs” o “Partículas de Dios” como la nombrara el físico Leon Lederman en su libro: La partícula de Dios: si el universo es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?” como forma burlona para denotar que ese Ser que los creyentes llamamos: “Dios”, no es más que dichas partículas; las cuales fueron las que hicieron posible todo lo que es materia incluyéndonos a nosotros mismos.
     Para mí, todo ese engranaje científico es un absurdo, ¿Cómo se puede explicar el origen del Universo y de nuestra existencia a través de un tubo de ensayo o Largo Colisionador de Hadrones (LHC) como el de CERN en Ginebra, Suiza? Que por cierto, su construcción ha alarmado a muchos otros científicos que están opuestos a este tipo de aparatos ya que consideran que éste será responsable de posibles catástrofes a nivel global. Como son la formación de un agujero negro estable (región de gran densidad que puede destruir el planeta), al igual que problemas de índole magnéticas que contempló Einstein en su teoría de la relatividad. Y dicho sea de paso, se puede mencionar la cantidad de dinero que envuelve este proyecto, ya que el presupuesto aprobado para su construcción en 1995 fue de 1,700 millones de Euros. Cifra exorbitante que palearía sustancialmente la escasez de recursos sanitarios, hambruna y el suministro de agua potable a nivel mundial.
     Pero este descubrimiento, no ha mermado mi creencia en la existencia de un Dios Soberano, muy por el contrario, ha venido a consolidar y afianzar que en efecto, hubo un gran Creador con dominio absoluto, tanto de las partículas sub-atómicas o mundo invisible que no percibimos, como el de la materia como tal; porque según nos narra la Biblia, Jesús demostró la capacidad para convertir la energía en materia haciendo uso de la fe. Esto es precisamente la explicación matemática de Einstein y el comportamiento fotoeléctrico enunciado a través de su formula E=MC^2 donde señala la equivalencia entre la masa y la energía. En síntesis, esto significa que ambas son manifestaciones de lo mismo y son convertibles entre sí. Jesús tenía el poder para devolverles vista a los ciegos, hacer caminar a los inválidos y dar vida a los muertos; demostrando pleno y absoluto dominio de aquella partícula que algunos retrógrados hombres de ciencia en su necedad llaman: “Bosón de Higgs”. Esas partículas están ahí para nuestro uso, y no necesitamos gastar en costosos experimentos científicos para hacer uso de ellas. Jesús dijo: “Si tuvieres fe como un grano de mostaza, dirías a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” (Mateo 17:20). Ese “Bosón” en el ser humano, es la “FE”. La que hace posible convertir la energía en materia. Lo que da formación a las cosas visibles.
 
     El hombre emancipado quiere descifrar los misterios de la naturaleza y en su afán de sentirse dios, utiliza la ciencia como instrumento para manipular a su antojo las composiciones de las moléculas y las estructuras atómicas. La Biblia al ser un libro profético, ya había pronosticado que la ciencia aumentaría y que esto significaba: Principios de dolores”. La voz de alarma de algunos científicos con escrúpulo se ha escuchado a través de los años denunciando las atrocidades que se realizan en los laboratorios. Entre ellos, Erwin Chargaff, uno de los padres de la investigación genética quien expresó su sentir diciendo: “Vivimos en una época terrible, tal vez me he convertido en un reaccionario, pero hace tiempo que pienso que la biología molecular se ha desmadrado y hace cosas de las que no se puede responsabilizar. La ciencia comete hoy auténticos crímenes.” Pero no obstante, podríamos argumentar en beneficio de la ciencia que los avances tecnológicos han hecho la vida del hombre más placentera y cómoda, por lo tanto, ella es útil. En cierto modo, ese argumento podría ser refutado desde otro plano. Sólo tenemos que dar una ojeada en los anales de la historia para discernir una cruda realidad. La manipulación del átomo produjo la creación de la “Bomba Atómica”, cuyo lanzamiento en Japón en el año 1945 causó efectos colaterales que cobró la vida de más de 200,000 seres humanos (entre ellos, mujeres, niños y ancianos), aunque las verdaderas cifras oficiales de fallecidos debido a la exposición de las bombas, (Nagasaki e Hiroshima) permanecerán en el anonimato. Además de estas muertes, no podemos olvidar los daños ecológicos irreversibles que se produjeron como consecuencia de este infernal avance tecnológico del hombre; entre ellos podemos mencionar, la perforación de la capa de Ozono, contaminación del medio ambiente y las secuelas de enfermedades de "cancer" debido a la radiación, por lo que según los expertos, la cifra de muertos podría elevarse a un número espeluznante. Es decir, ese artefacto (La Bomba Atómica), fue desarrollado en esos tiempos, con la finalidad de causar muerte y destrucción; y hoy todavía, continúa siendo,un arma utilizada por las naciones poderosas como medio de represión, dominio e intimidación. De ahí, los grandes arsenales nucleares que existen en la actualidad.
     Y podríamos preguntar, ¿Cuáles son los beneficios de ese nuevo descubrimiento científico que hoy en día llena de regocijo a esa comunidad? Aunque esa comunidad haya catalogado el descubrimiento de exitoso para la humanidad, se puede vaticinar con un pequeño margen de error, que estamos frente a otra iniciativa que puede ser la piedra angular de la destrucción del hombre y del planeta y sólo Dios puede interceder para que esto no ocurra en un futuro cercano. Bien lo dijo Albert Einstein en una de sus famosas citas: “En esta era de fusión nuclear, no estoy seguro con que tipo de armamento se peleará la tercera guerra mundial, pero de algo sí estoy seguro. Que la cuarta se peleará con palos y piedras.
     Terminaré esta reflexión con una cita bíblica que en mi parecer es muy contundente: “Cristo es la imagen visible de Dios, que es invisible; es su hijo primogénito, anterior a todo lo creado. En él (Cristo) Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible, así como los seres espirituales que tienen dominio, autoridad y poder. Todo fue creado por medio de él y para él. Cristo existe antes de todas las cosas, y por él se mantiene todo en orden.” (Colosense 1:16). Por lo tanto, podemos decir como dijo el apóstol Pablo al joven Timoteo: “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.
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La gracia y las bendiciones de Dios sean contigo!
 
Frank Zorrilla